La aldea Van Phuc, ubicada a unos 30 minutos de Hanoi, es famosa por su
artesanía tradicional de tejido de seda y cuyos productos son muy bien
considerados por los consumidores vietnamitas y por los extranjeros.
La
calidad especial de la tela sumada al fino diseño concebido por los
artesanos locales, cautiva el interés especial de los turistas.
Creado
en el siglo IX por La Thi Nga, una señora de familia real, la seda de
Van Phuc es una materia preciosa equivalente a cuernos de rinoceronte y
comillos de elefantes y fue exportada a muchos países occidentales y
orientales en aquella época.
A causa de los tiempos bélicos, el
oficio entró en declive y sus productos pasaron al olvido. Sin embargo,
la tejeduría vivió su recuperación a principios de los noventa cuando
los artesanos buscaron nueva manera de negocios, según el modo de una
cooperativa.
Van Phuc dispone hoy día de más de un centenar de
familias especializadas en esta técnica, en contra de 700 en los años
anteriores.
En Phong Thu, una tejeduría y a la vez tienda que
ofrece los productos tradicionales de seda Van Phuc, hay una distinción
especial para el vestido típico de la mujer vietnamita (Ao Dai).
“Me
dedico a la confección de Ao Dai. La seda de Van Phuc sobresale por su
tersura y belleza, y eso me sugirió la idea de diseñar Ao Dai a partir
de ese tipo de material, pero además porque permite al usuario disfrutar
de un tejido fresco en los meses del verano”, nos contó Phong Thu,
dueña de la mencionada tienda.
Para obtener una seda fina y de
calidad, los artesanos de la localidad cumplen un proceso muy complicado
como la hilatura, el devanado, el teñido y tejeduría. Todos los pasos
son importantes porque son decisivos en la obtención de calidad,
patrones creados y estructura.
Según Nguyen Huu Chinh, un
artesano de la aldea, para obtener sedas de buena calidad, hay que
mencionar la selección de las fibras. Se deben seleccionar las lisas con
secciones iguales.
Van Phuc ofrece a los visitantes una amplia
gama de productos con diferentes diseños como camisas, corbatas y
vestidos adornados con diversos motivos.
A través de un manual
del turismo, la italiana Eleonora Calevi y sus amigos visitaron la
localidad. La joven quedó fascinada cuando observó a los artesanos
locales tejiendo.
“No conozco mucho sobre la fabricación
artesanal de la seda. Esta es la primera vez que observo los
procedimientos de la producción. La seda aquí es buena y fina”, dijo
Calevi.
La seda de Van Phuc continúa conquistando a los
visitantes por su calidad, resistencia y belleza. El nombre de la aldea
está presente hoy día en guías turísticas y se convierte en un destino
de compra de muchos consumidores nacionales.
La seda de Van Phuc será un puente para que los visitantes conozcan mejor sobre el país y el pueblo vietnamita.