Manila, 22 jul (VNA)- Al menos siete personas, seis de ellos policías, murieron y otros tres oficiales resultaron heridos en las emboscadas del Nuevo Ejército del Pueblo (NPA) realizadas la víspera en el Sur de Filipinas.
Víctima en el tiroteo realizado el 19 de julio contra dos coches del grupo encargado de la seguridad del presidente filipino (Foto: EPA/VNA )


En el mismo día, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, anunció que el NPA se convertirá en el próximo blanco del gobierno después de que las fuerzas de seguridad nacionales eliminen los terroristas del grupo autodenominado Estado Islámico (EI) en el país.

Con anterioridad, Duterte ordenó este miércoles la suspensión de las negociaciones de paz con el NPA hasta que este grupo armado se comprometa a poner fin a los atentados contra las fuerzas de seguridad gubernamentales en la isla de Mindanao.

El gobierno atribuyó al NPA el tiroteo realizado el 19 del mes presente en una autopista en Mindanao contra dos coches del grupo encargado de la seguridad del presidente, en los cuales no estuvo el líder filipino.

 El enfrentamiento entre el ejército filipino y el NPA ha dejado unos 30 mil muertos desde 1960 y se estima que el NPA cuenta hoy día con alrededor de cuatro mil miembros.- VNA

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