Quang Nam, Vietnam (VNA)- La antigua ciudad de Hoi An, en la provincia central vietnamita de Quang Nam, fue uno de los más importantes centros comerciales del sudeste asiático en el siglo XVI. 

Un rincón de Hoi An por la noche (Fuente: Internet)


Cuenta con casas de techos bajos hechos de tejas y estrechas callejuelas, algunas de las cuales conservan casi intacta su estructura original. Todas las casas eran fabricadas de maderas preciosas, y decoradas con paneles laqueados que eran grabados con caracteres chinos. Las columnas también eran decoradas con diseños ornamentales. 

Los turistas pueden visitar las reliquias de las culturas Sa Huynh y Cham y disfrutar los preciosos paisajes del romántico Río Hoi An, la playa Cua Dai, y la isla Cham. 

En los últimos años Hoi An se ha convertido en un importante destino turístico en Vietnam. 

En una tienda de comercio con fachada de madera se encuentra sentada una mujer ataviada con un vestido tradicional, y bañada por la luz de un farol hecho de una sencilla trampa de bambú para capturar peces. Afuera, dos ancianos se encuentran absortos en un juego de damas chinas a la luz de una vela. Estas escenas, que parecen sacadas del siglo 19, aún se pueden ver en Hoi An, la soñolienta ciudad costera de Quang Nam. 

Los visitantes hallarán los viejos barrios de Hoi An alineados por comercios chinos de dos plantas, cuyas elaboradas fachadas de madera tallada y viejos techos cubiertos de musgo han soportado los embates de más de 300 años de guerras y de inclemencias del tiempo. 

Estos orgullosos edificios viejos cuyos fondos dan al río, recuerdan al visitante otras épocas, cuando el mercado de Hoi An estaba atiborrado de mercancías provenientes de lugares tan distantes como la India y Europa. 

Aunque el encanto antiguo de Hoi An es siempre visible, los días 15 de cada mes lunar la modernidad da un paso hacia atrás; al anochecer la ciudad apaga su alumbrado público y la parte vieja queda bañada en la luz de faroles hechos de seda, vidrio y papel. En la antigüedad el pueblo vietnamita confeccionaba lámparas de recipientes poco profundos que se llenaban de aceite. Más tarde los mercaderes extranjeros introdujeron los faroles, cuyos diseños varían desde los redondos y hexagonales de China hasta los de forma estrellada o de diamante provenientes de Japón.-VNA 

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