La Semana de Cultura y Turismo en honor a los valores de los campos de arroz en terrazas y los grupos étnicos en la provincia norteña montañosa de Ha Giang tendrá lugar del 24 al 26 de los corrientes en el distrito de Hoang Su Phi.
Campos de arroz en terrazas (Fuente:VNA)

Según el presidente del Comité Popular distrital, Then Ngoc Minh, el evento, el primero de su tipo, contará con el Festival Quya Hieng de la etnia Dao, un rito al genio del bosque de la etnia Dao y el Festival de Gau Tao de la etnia Mong.

En esta ocasión, se efectuará una ceremonia para anunciar la decisión de reconocer el Festival Quya Hieng como patrimonio cultural intangible nacional.

Al llegar a la fiesta los visitantes tendrán la oportunidad de contemplar los más bellos campos de arroz en terrazas de cientos años de edad de Vietnam, extendidos sobre unas 760 hectáreas en las comunas Ban Luoc, San Sa Ho, Ban Phung, Ho Thau, Nam Ty y Thong Nguyen.

También se unirán a las actividades culturales y deportivas tradicionales de grupos étnicos locales mientras aprenderán acerca de sus hábitos y costumbres.

Los arrozales de Hoang Su Phi, en la provincia montañosa vietnamita de Ha Giang, poseen un magnífico paisaje natural, unido a su papel de suministradores de alimentos para la población de la región.

A 320 kilómetros al norte de Hanoi y con 300 años de edad, las terrazas son una atracción turística tanto para viajeros nacionales como extranjeros.

En junio, los pobladores étnicos inician la acumulación de agua en los arrozales con el comienzo de la temporada de lluvias. Las precipitaciones en las laderas de montaña y los arroyos fluyen hacia los campos, que se convierten en un espejo celestial.

Cuando los campos absorben suficiente líquido, comienzan la siembra única del año.

Esos infinitos arrozales se forman gracias a la creatividad y dura labor de los grupos étnicos Mong, La Chi, Dao y Nung.

Además las terrazas evidencian la larga historia de culturas y costumbres de producción agrícola de las minorías étnicas de Hoang Su Phi.

Bajo el sol, las tonalidades de verde y oro de los campos se aprecian en líneas curvas que entregan un deslumbrante espectáculo para sus observadores. Aferrados a las laderas de las montañas, los campos se mezclan con el blanco y el azul de las nubes y el cielo.

Hoy día, la localidad sobresale dentro de las rutas turísticas en el Noroeste del país. Los visitantes necesitan varias horas para coronar la cima de las elevaciones y desde allí contemplar esa obra magistral, una combinación mágica de la naturaleza con las creaciones del hombre. –VNA