Los proyectos hidroeléctricos en el río Mekong representarán una amenaza al equilibrio de agua, peces y recursos de aluvión e impactarán en el ecosistema en el delta homónimo.

  
El proyecto hidroeléctrico laosiano de Xayaburi (Fuente: AFP/VNA)


Así lo coincidieron hoy expertos participantes en una conferencia de asesoramiento sobre los posibles impactos negativos de las obras hidroeléctricas al Delta de Mekong, efectuada hoy en Hanoi.

De acuerdo con el Informe sobre la evaluación de los impactos de las obras hidroeléctrica en la corriente principal del Mekong, el sistema de las represas perjudica la productividad de la pesca en la delta del río porque su hábitat depende del flujo de los sedimentos.

La construcción de las represas hidroeléctricas en el río Mekong podría conducir a la extinción del delfín Irrawaddy y otras especies de peces migratorios en el río, así como reducir el número de las endémicas en las zonas bajas.

Los expertos subrayaron en la necesidad de revisar las cuestiones de productos acuáticos, migración de los peces, la hidrología, la calidad del agua y ecosistema en cuanto a los impactos negativos de las obras hidroeléctricas sobre el delta del río Mekong.

Recomendaron a actualizar los datos relativos para valorar exactamente impactos de estas construcciones.

Según los cálculos oficiales, el río Mekong transporta cada año unos 100 millones de toneladas de sedimento, lo que suministra más de 16 mil toneladas de nutrientes a las aguas en la desembocadura de la corriente al Mar del Este.

El río Mekong constituye la fuente de pesca más productiva del mundo y es un recurso vital para toda la región. Con una longitud de cuatro mil 350 kilómetros, el corriente nace en China y pasa por Myanmar y Tailandia, Laos, Cambodia y Vietnam, antes de llegar al mar.

De acuerdo con estudios científicos, el río Mekong es hábitat de unas mil 200 especies de peces.

Hoy en día y tras la construcción de las presas, el río se encuentra en su nivel más bajo durante los últimos 50 años. Al situar en la cuenca baja del Mekong, Laos, Cambodia y Vietnam son especialmente los más vulnerables, cuyas costas y zonas ribereñas que se encuentran casi al nivel del mar se sentirán muy amenazadas por la invasión y penetración de agua salada. –VNA