Buques chinos realizan actividades ilegales de construcción en el arrecife Chu Thap (Fiery Cross) en el archipiélago Truong Sa (Spratly) de Vietnam (Fuente: EPA)
 

Hanoi  (VNA) – El veredicto de la Corte Permanente de Arbitraje (PCA) sobre la demanda de Filipinas contra China, el primer fallo internacional sobre las disputas en el Mar de Este, es un paso importante en los esfuerzos por resolverlas pacíficamente, en concordancia con las leyes universales. 

Después de tres años de consideración minuciosa basada en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el derecho del mar (UNCLOS) de 1982, el tribunal de La Haya refutó la reclamación irracional de China de “derechos históricos” sobre las áreas dentro de la llamada “línea de los nueve puntos”. 

Según el dictamen de PCA, Beijing no tiene derechos históricos sobre el Mar del Este ni base legal para sus reclamaciones sobre los recursos en las zonas marítimas dentro de su inventada línea de demarcación y ninguna estructura en el archipiélago de Truong Sa (Spratly) reúne las condiciones necesarias para crear a China una zona económica exclusiva. 

De hecho, la reclamación unilateral por Beijing de la “línea de los nueve puntos” y sus constantes actos durante años por materializar esa ambición, han chocado con el rechazo enérgico de la comunidad internacional. 

Diferentes países presentaron pruebas históricas y evidencias legales para desmentir la absurda reclamación de Beijing, que pretende apropiarse casi todo el Mar del Este, una zona rica en recursos y vital para el tráfico marítimo mundial. 

Y el fallo de PCA sirve como base jurídica para reafirmar, de manera innegable, que la “línea de los nueve puntos” de China carece completamente de fundamento. 

El tribunal señaló claramente que China perjudicó los derechos a la pesca tradicional de Filipinas en el arrecife de Scarborough, y que buques de ejecución legal de Beijing provocaron severos riesgos de colisión de manera ilegal por embestir directamente barcos filipinos. 

Esas acciones de China han agravado la disputa con Filipinas, en el contexto de los continuos esfuerzos por solucionar el litigio, declaró PCA. 

Es de notar que el veredicto de PCA también aclara que Beijing ha llevado a cabo actos inapropiados con la UNCLOS, que China fue uno de los primeros países en firmar y ratificar. 

El fallo internacional confirma, además, que las actividades de construcción de islas artificiales por China en siete estructuras de Truong Sa han causado graves daños al entorno de los arrecifes de coral y han contravenido la obligación de preservar y proteger los ecosistemas vulnerables, así como el hábitat de las especies en amenaza. 

Como miembro de UNCLOS, China ha ido en contra de los principios de esa Convención y mostró al mundo su irresponsabilidad al ignorar leyes reconocidas globalmente. 

El hecho de que PCA dictaminó sobre el litigio planteado por Filipinas demostró el papel de las leyes internacionales en la solución de las disputas por medios pacíficos, y creó base para solventar otros desacuerdos en el Mar del Este en consonancia con las regulaciones universales, sobre todo la UNCLOS. 

Inmediatamente después de que el tribunal emitió el veredicto, numerosas naciones y organizaciones internacionales manifestaron el respaldo a la naturaleza vinculante del fallo, considerándolo como motor para resolver pacíficamente los problemas en el Mar del Este. 

La opinión regional y mundial también llamó a las partes concernientes a respetar y dialogar sobre el cumplimiento del dictamen. 

La UNCLOS es considerada por la comunidad internacional un avance especialmente importante en el establecimiento del orden en los mares, por eso todos sus miembros deben cumplir cabalmente las regulaciones de la Convención. 

Sin embargo, la primera reacción de China muestra una falta de buena voluntad, cuando declaró que no “acepta ni reconoce” el veredicto de PCA, el cual describió como sin fundamento, inválido y no vinculante. 

Esas declaraciones, junto con las acciones unilaterales y perversas de Beijing en el Mar del Este durante los últimos tiempos, están dañando la imagen de ese país en la arena internacional, pues China, como potencia mundial en diversos ámbitos y miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, tiene una responsabilidad aún mayor que otras naciones de contribuir a la protección y el mantenimiento de la paz y estabilidad en la región y el mundo. 

Todas las partes deben desempeñar su papel en la garantía del respeto a las leyes en el Mar del Este, y todas las reacciones exorbitantes y la ignorancia a las regulaciones incrementarán la tensión y complicarán la situación. – VNA