Hanoi (VNA)- Para el “hasta siempre a Fidel Castro”, el hombre que dijo que por Vietnam, los cubanos estarían dispuestos a dar hasta su propia sangre, los vietnamitas acortaron todas las distancias y fueron los primeros en decir: ¡aquí estamos, hermano!

En tiempo récord y sin escalas, la delegación vietnamita atravesó medio mundo en un vuelo directo de 16 horas, desde Hanoi hasta La Habana para estar presente en la Plaza de la Reovolución en la despedida al ilustre estadista cubano.

Cerca de 16 mil kilómetros separan a Hanoi de La Habana, pero la representación vietnamita fue la primera delegación extranjera en llegar al tributo póstumo al líder histórico de la Revolución cubana. Allí visiblemente conmovidos, los hermanos de la nación indochina acompañaron en su dolor al pueblo de Cuba y rindieron honor a la historia y amistad sincera de ese gran hombre: Fidel Castro.

Cerca de 16 mil kilómetros separan a Hanoi de La Habana, pero la representación vietnamita fue la primera delegación extranjera en llegar al tributo póstumo al líder histórico de la Revolución cubana (Fuente: VNA)

No fue casualidad que esta vez la representación de Vietnam llegara primero para expresar su sentido mensaje de condolencias y de recordación del entrañable amigo. Una vez en 1973, Fidel fue el primer y único jefe de Estado extranjero en cruzar el inseguro Paralelo 17 para visitar las zonas recién liberadas, cuando aún una importante y vasta parte del sur de la otrora llamada “tierra de los anamitas” soportaba los embates de la guerra. Al mismo tiempo, la Mayor de las Antillas del Caribe fue la primera nación en plantar allí una embajada.

Ningún otro líder foráneo aterrizó en un terreno todavía marcado por las cicatrices de las bombas y las huellas de la guerra para decirle a este pueblo, que luchaba con escasísimos recursos, que una pequeña isla al otro lado del mundo los admiraba y apoyaba. Nadie fue más coherente que Fidel en los pequeños y grandes actos que han bordado cuidadosamente los lazos que unen más allá de toda distancia geográfica a nuestras tierras hermanas.

Vietnam llegó primero para compartir el dolor infinito del pueblo cubano, y la naturaleza fraterna de ese gesto, sólo puede comprenderse a partir de las profundas raíces de un sentimiento mutuo entre dos naciones que han estado juntas en las más disímiles circunstancias a lo largo de décadas.

¿Una casualidad o una disposición anticipada de la historia? Hacen recordar que el presidente de Vietnam, Tran Dai Quang, fue el último mandatario extranjero recibido por Fidel hace poco tiempo.

El cálido apretón de manos de Fidel y el presidente vietnamita, Tran Dai Quang, quedará para la posteridad como un símbolo fehaciente de los lazos especiales y ejemplares que unen a dos pueblos hermanados por la historia (Fuente: VNA)

Quiso el destino que nos quedara la imagen de Fidel, con esa paz en su rostro compartiendo 10 días antes de su partida física con el presidente Tran Dai Quang, un digno representante de un querido pueblo amigo. La instantánea del fraternal encuentro quedó plasmada como recuerdo imperecedero en la memoria de cubanos y vietnamitas en esos tristes días que sucedieron al 25 de noviembre de 2016.

En esas jornadas de luto, centenares de exbecados vietnamitas en la Isla, miembros de la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba, ciudadanos de los más diversos estratos sociales del país indochino y hasta viajeros de paso por Hanoi se congregaron en la Embajada de la nación caribeña en esta capital para manifestar su pésame. La imagen del abrazo del embajador cubano, Herminio López Díaz, a uno de esos amigos pareciera contenernos a todos, es la expresión genuina del más puro afecto que une a ambos pueblos.

Son días para la recordación y el homenaje. Muy seguramente, no pocos altares familiares vietnamitas tendrán su tributo para ese padre multiplicado que fue Fidel Castro.

Fidel y la “tierra de los anamitas”

Nguyen Dinh Bin, exviceministro de Relaciones Exteriores y jefe de la Comisión sobre vietnamitas en ultramar, quien tuvo el honor de servir de traductor al líder cubano durante su primera visita a Vietnam en septiembre de 1973, guarda muchos recuerdos y simpatías hacia Fidel Castro, por lo que muchos cubanos y vietnamitas le llaman “hijo de Fidel”.

“Mi nombre en español es Rafael, y él (Fidel) me trataba siempre de “tú”, de una forma muy cariñosa como si fuera de la misma familia. Para mí, conocerle fue un privilegio, una bendición”, recordó el veterano diplomático en una conversación sobre el insigne revolucionario cubano, en la cual afloran numerosas anécdotas tanto en el trabajo como en su vida estudiantil en Cuba hace muchos años…

Fidel trataba siempre de una forma muy cariñosa a Dinh Bin (Fuente: cortesía del entrevistado)

Sus recuerdos lo llevan a más de cuatro décadas atrás, desde que era estudiante de primer año de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, hasta el momento en que trabajó en el servicio diplomático, donde tuvo varias ocasiones de compartir con Fidel Castro. En ese entonces, ofrecía su servicio como traductor en las reuniones, encuentros y conversaciones del líder cubano con el embajador de Vietnam en el país caribeño, así como con dirigentes del Partido Comunista y del Estado en muchos acontecimientos históricos.

El propio Fidel condujo un jeep para llevar al vicepremier vietnamita Le Thanh Nghi a recorrer granjas ganaderas en los alrededores de La Habana en agosto de 1967 (Fuente: cortesía del entrevistado)

"Para mí, la historia más memorable relacionada con Fidel fue cuando él, personalmente, condujo un jeep para llevar al vicepremier vietnamita Le Thanh Nghi a recorrer granjas ganaderas en los alrededores de La Habana en agosto de 1967.

Durante el viaje, se interesó por la situación del ganado en las tierras altas del norte de Vietnam, tras lo cual decidió donar vacas y gallinas a nuestro país para que el pueblo vietnamita tuviera más leche y carne. Es un gesto muy práctico y sentimental al mismo tiempo, que demuestra el corazón de Fidel por Vietnam”, contó Dinh Bin.
Nguyen Dinh Bin como intéprete durante la visita de Fidel a Vietnam en 1973 (Fuente: cortesía de la Embajada de Cuba en Vietnam)

Para Dinh Bin, Fidel era extremadamente comprensivo y sencillo, un líder muy sabio y carismático.

En cuanto a Nguyen Thi Huong, una mujer de Quang Tri, si no se hubiera encontrado con Fidel durante su histórica visita a esa tierra vietnamita, seguramente hoy no estaría viva.

Esta vietnamita forjó su relación especial con Cuba hace 43 años, cuando apenas era una adolescente de 16 años.

Durante la guerra, Huong trabajaba como voluntaria rellenando los cráteres dejados por las bombas estadounidenses cuando pisó por accidente una mina y perdió tanta sangre que se desvaneció al instante al borde de la carretera.

Minutos después pasaba por allí el convoy del mandatario cubano, quien al verla ordenó detener la caravana y llevarla de inmediato al hospital más cercano.

"Antes de desvanecerme, debido a la pérdida de sangre, no recordaba nada, sólo atiné a ver a un hombre alto, blanco y con barba que se inclinó cerca de mí", narró Huong. “Más tarde, la gente me dijo que era Fidel Castro", continuó.

Los médicos que acompañaban a la delegación ofrecieron oportunamente los debidos tratamientos a Huong y la llevaron al Hospital de Vinh Linh. Para la cirugía, la cantidad de sangre que guardaba el nosocomio en aquel momento no era suficiente, de modo que, un automóvil de la delegación fue raudo hasta el hospital de Dong Hoi para traer las tan necesarias bolsas del vital líquido.

Más de un mes después, Huong fue dada de alta y llevada a la sede del Comité Popular de Vinh Thanh. Allí recibió un paquete de regalo, con variossuplementos, medicinas y una tarjeta de presentación muy sencilla con un nombre: Cmdte Fidel Castro Ruz.

Posteriormente, en 1985, la Embajada cubana en Hanoi la contactó e informó que Fidel quería organizarle un viaje a Cuba para que se sometiera a nuevos exámenes médicos y verificara su estado de salud. Lamentablemente, por asuntos personales, Huong se vio imposibilitada de ir, por lo que no pudo cumplir su deseo de reunirse con su benefactor.

Llena de gratitud, Huong a menudo le enviaba cartas y obsequios al líder cubano, como pimienta u otros productos típicos locales, y él, por su parte, también correspondía al gesto con regalos.

Nguyen Thi Huong rindió homenaje póstumo a su benefactor en la Embajada de la Isla en Hanoi (Fuente: cortesía de la Embajada de Cuba en Vietnam)
   

La visita a Quang Tri dejó muchas impresiones en Fidel, pero el accidente que sufrió la jovencita le suscitó emociones aún más fuertes. Al ser testigo directo de los impactos de la guerra, el líder cubano decidió otorgar un regalo especial y práctico a los pobladores locales. De ese modo, el hospital Vietnam - Cuba fue construido en la ciudad de Dong Hoi, capital de la provincia central de Quang Binh, y se convirtió en uno de los mayores símbolos de la amistad especial entre estas dos naciones hermanas.


En ese sentido, y al repasar los históricos vínculos bilaterales, Pham Tien Tu, vicepresidente de la Asociación de Amistad entre los dos países, afirmó que en todo momento, Fidel fue la bandera de vanguardia del movimiento solidario internacional con la nación indochina.

Durante 1976-1980, Tien Tu, uno de los 500 estudiantes vietnamitas enviados a Cuba en 1967, trabajó como funcionario de la Embajada de Hanoi en La Habana encargado de los enlaces entre los departamentos de Relaciones Exteriores de los Partidos Comunistas de ambos países. Desde 2000 hasta 2007, fue embajador de Vietnam en la Mayor de las Antillas.

Tien Tu conoció a Fidel en 1968, cuando se desempeñó como intérprete de una delegación del Frente de Liberación Nacional del Sur de Vietnam, que visitó la Isla. 

Pham Tien Tu (D) en un encuentro con Fidel (Fuente: cortesía del entrevistado)

“Tuve el honor de estar presente en el encuentro del Comandante con la mencionada delegación. Entonces, Fidel me miró y me dijo que yo le recordaba a él mismo cuando era estudiante”, relató Tien Tu en una entrevista realizada pocos días después de la desaparición física del insigne líder revolucionario, hecho que conmovió a todo el pueblo vietnamita y le inspiró a evocar la memoria y exteriorizar su cariño hacia ese gran amigo del país sudesteasiático.


Tien Tu también tuvo otras oportunidades de encontrarse con el mandatario cubano, en reuniones de alto nivel entre los dos países.

El exembajador de Vietnam en Cuba, Pham Tien Tu, tuvo varias oportunidades de encontrarse con el mandatario cubano (Fuente: cortesía del entrevistado)

“La ocasión más memorable fue la reunión entre Fidel y el entonces primer ministro Pham Van Dong, en el periplo de este último por cuatro países latinoamericanos en 1979. Al despedirse del dirigente vietnamita, Fidel le asignó a la mitad de su guardia el deber de proteger a Van Dong,” dijo.


“En diciembre de 1995, cuando Fidel realizaba su segunda visita a Vietnam, un problema de salud redujo severamente la visión de Van Dong; pero cuando el dignatario cubano visitó su residencia, aún sin haber entrado todavía por la puerta, Van Dong se enteró de su presencia gracias al sonido de sus pasos. Me informó de la llegada de Fidel y me pidió recibirlo”, evocó. 

Fidel y el primer ministro Pham Van Dong en 1973 (Fuente: VNA)

“Ese recuerdo caló profundo en mi mente como un símbolo de la solidaridad especial entre líderes de Vietnam y Fidel”, expresó.

A pesar de la distancia geográfica, los bellos sentimientos de afecto y simpatía especial del líder histórico de la Revolución cubana para con Vietnam vivirán eternamente en las distintas generaciones de vietnamitas. Para ellos, Fidel Castro fue, es y será siempre un entrañable amigo.

En ese sentido, el cálido apretón de manos de Fidel y el presidente vietnamita, Tran Dai Quang, en aquel último y memorable encuentro días antes del inicio del viaje del insigne revolucionario cubano a la eternidad, quedará para la posteridad como un símbolo fehaciente de los lazos especiales y ejemplares que unen a dos pueblos hermanados por la historia. -VNA

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