Hanoi (VNA)- No muchos líderes en el mundo logran traspasar el límite de lo grandioso y convertirse en una figura cercana, especialmente para pueblos lejanos. Fidel Castro sí lo consiguió. A medio mundo de distancia de la Isla de Cuba, los vietnamitas guardan, en su corazón, la imagen de un amigo cordial y afectuoso llamado “Fidel”.

 Esa forma tan sencilla, pero a la vez respetuosa de llamar al líder histórico de la Revolución cubana, refleja el efusivo apego de los vietnamitas al gigante de verde olivo. Para los vietnamitas Fidel es, sencillamente un compañero, un amigo, un hermano.

 Fidel, entre los “primeros” y “únicos”

 Nunca se borra de la mente de los vietnamitas la imagen de Fidel, el primer y único estadista extranjero que, desafiando todas las dificultades, distancias y peligros, pisó la zona recién liberada de Quang Tri en 1973, donde aún persistía el asfixiante olor a pólvora de la guerra.

 Bajo el liderazgo de Fidel- antorcha de la revolución latinoamericana y símbolo de  de la lucha por la independencia y el bien común del ser humano-, Cuba fue el pionero en el movimiento internacional de apoyo a la causa por la salvaguarda nacional de Vietnam.

 Los testimonios hablan por sí solos. Pham Xuan Sinh, exjefe del Departamento de Cooperación Internacional del Ministerio de Comunicación e Información (actual Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo), emprendió en 1966 sus estudios en la “Isla de la libertad”, donde pudo ver personalmente al “hombre del uniforme de verde olivo” en tres ocasiones.

 Para el entonces estudiante vietnamita en Cuba, Fidel era un líder cercano y abierto, tal como apreció al verlo cortar cañas de azúcar junto a vietnamitas en una granja al Norte de La Habana en 1967, “Año de Vietnam heroico”.

 

Pham Xuan Sinh entre otros vietnamitas en el día de corte de cañas de azúcar con Fidel en 1967, nombrado por Cuba  como “Año de Vietnam heroico" (Fuente: Pham Xuan Sinh)

 

También lo percibió como un compañero sincero y aún más, como un hermano de sangre, el día que vio a Fidel en la Embajada de Vietnam en La Habana, triste por el deceso de Ho Chi Minh, rindiendo su sentido homenaje ante el cuadro del líder de los vietnamitas. Se le recuerda además como un orador extraordinario con discursos incansables en mítines de largas horas para ayudar al mundo, especialmente a los países latinoamericanos, a entender la justa lucha de los vietnamitas; o como una persona sincera y generosa que ofreció todo su corazón para apoyar a Vietnam en los momentos más difíciles de la guerra.

 ¿Cuántos fueron sus gestos de solidaridad con Vietnam? Incontables. El Hotel Thang Loi en Hanoi, el Hospital Vietnam- Cuba en Quang Binh, la vía Xuan Mai- Son Tay; las granjas ganadera y avícola Ba Vi y Luong My; los barcos Jigüe e Imías superando oleajes y bombas para llevar avituallamiento a Vietnam; las aldeas Ben Tre o Quang Tri, las escuelas que llevan el nombre de Nguyen Van Troi o Vo Thi Thang en Cuba son solo unos pocos ejemplos entre miles de muestras de la “solidaridad y confianza incondicional y absoluta” con Vietnam, como decía Fidel.  

 “Día a día crecía nuestra admiración, nuestras simpatías y, con ello, nuestra solidaridad hacia el pueblo de Vietnam, que se manifestaba en mil formas diversas”, confesó Fidel en una recepción en La Habana en 1974 al entonces primer ministro vietnamita Pham Van Dong.  

¿Qué líder extranjero conoció y comprendió la revolución vietnamita y el pensamiento de Ho Chi Minh mejor que Fidel? Sin dudas, el gran revolucionario cubano y su valiente Isla entregaron todo su corazón en apoyo a la nación del Tío Ho, incluso en los momentos más difíciles.

 La Cuba de Fidel fue el primer país en reconocer al Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur (1961), el primero en crear un Comité de Solidaridad con Vietnam (1963) y el primer y único estado extranjero en establecer una embajada en la zona liberada (julio de 1967).

 Además, fue la única nación que envió ingenieros a Vietnam en el período de la guerra para ayudar al país hermano en la ampliación de la ruta histórica Ho Chi Minh, vía estratégica para introducir armamentos y alimentos desde el Norte y mantener así el campo de batalla del Sur. Esa acción significó mucho. En primer lugar, por la colaboración absolutamente gratuita de un amigo generoso; y en segundo lugar, por la confianza mutua, como argumenta el veterano periodista Do Phuong, exdirector general de la Agencia Vietnamita de Noticias. Vietnam solo creía en hombres formados por Fidel para la construcción de esa obra de importancia estratégica, uno de los secretos mejores guardados en la guerra.

Solo un líder generoso como Fidel y un pueblo tan altruista como el de Cuba podían considerar la ayuda a otro pueblo lejano como una responsabilidad propia, “un deber elemental” y una de las cualidades infaltables de cualquier patriota cubano.

 Fidel, profeta de las victorias de Vietnam

 “La bandera del Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur enarbolada por Fidel en el punto elevado 241 de Quang Tri ondeó en el techo del Palacio de la Independencia, marcando el derrumbe del régimen títere de Saigon, tal como había recomendado el líder cubano a los soldados vietnamitas dos años antes, en aquella visita histórica a la zona liberada en 1973. La revolución vietnamita triunfó, justo como había avizorado el comandante cubano”, remarcó Xuan Sinh.

 

Fidel Castro enarboló la bandera del Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur en su visita en 1973 a Quang Tri (Fuente: VNA)

 

 

 Luego, al referirse al respaldo a la edificación nacional de Vietnam, Fidel aseguró que Cuba estaba dispuesta a sudar por la reconstrucción de un país “diez veces más hermoso” como lo soñó el Presidente Ho Chi Minh; y de veras, Vietnam se levantó de las ruinas de la guerra para alcanzar un desarrollo como soñaba el Tío Ho.

 Fidel envió hombres y equipamientos modernos a Vietnam para construir una ruta que conectara a Quang Binh y Quang Tri con la visión de que una vez liberado el Sur, Vietnam tendría una vía extensa para el traslado de tanques y artillería. Ese tramo se convirtió en una importante parte de la legendaria ruta Ho Chi Minh.

 Solo con un afecto fervoroso, desinteresado y fiel, Fidel pudo entender tan bien al hombre vietnamita y la causa revolucionaria de los hijos del Tío Ho. Apoyaba incondicionalmente al país de los valientes luchadores en el hemisferio oriental y profetizó exactamente su victoria final.

  Fidel y Ho Chi Minh, Cuba y Vietnam: Similitudes múltiples

 Quizás una de las explicaciones para el entrañable afecto de los vietnamitas hacia Fidel radica en los rasgos comunes en su pensamiento y su personalidad con el Presidente Ho Chi Minh.

 Fidel y Ho Chi Minh, combatientes incansables por la independencia de sus respectivos países emprendieron el luminoso camino de la liberación nacional cuando eran intelectuales patrióticos. Ambos dedicaron su vida al bien de su gente y también de los demás pueblos progresistas en el mundo. Si Ho Chi Minh decía “Nada más valioso que la libertad”, Fidel aseguró “¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!”.

 Según el periodista Do Phuong, Fidel admiraba la dirección flexible pero a la vez, decisiva y combativa de Ho Chi Minh. Fidel confiaba en Ho Chi Minh y en las orientaciones del Partido Comunista de Vietnam bajo su liderazgo. Fidel, al igual que el Tío Ho, amaba la paz y la igualdad y por tal motivo, guió la revolución hacia esos valores. Es por eso que el pensamiento de Fidel se parecía a la ideología de Ho Chi Minh, remarcó.

 Fidel estudió sobre Ho Chi Minh y Vietnam y de esa manera, entendió al hombre, la voluntad y el alma vietnamita, para luego admirar y respetar así al Tío Ho y a su país, subrayó Do Phuong.

 “No importa que estemos distantes, no importa que allá es de día y aquí es de noche. Eso simplemente quiere decir ¡que siempre es de día en el campo de las ideas revolucionarias, que siempre el Sol alumbra a la revolución, en Cuba y en Vietnam!”, así es el pensamiento del excepcional combatiente.

 Para Fidel, el hecho de no haber podido ver personalmente al Presidente Ho Chi Minh se compensó al poder testimoniar, con sus propios ojos, el cumplimiento por parte del pueblo vietnamita de las lecciones del Tío Ho.

 

El general Vo Nguyen Giap, discípulo del Presidente Ho Chi Minh, entregó al líder cubano sello de "Soldados de Dien Bien Phu" en la visita de Fidel a Vietnam en 1973 (Fuente: VNA)

 

El afecto de Fidel por Vietnam fue desinteresado y puro. Ningún pueblo en el mundo ha dedicado un amor tan sincero e inmaculado a Vietnam como Cuba. De manera recíproca, los vietnamitas respetan y consideran a Fidel como su amigo, hermano, padre o incluso hasta como su líder. Generaciones y generaciones heredan de manera natural ese afecto, sin siquiera pensar el porqué.

 Fidel, tan sencillo hasta sus últimas horas de vida, rechazó cualquier tipo de manifestación de culto a su personalidad y no quiso que se nombraran calles y erigiesen estatuas en su honor. Pero el nombre “Fidel” quedará grabado, puro e intacto, en la memoria histórica de cubanos y vietnamitas como el hombre que sembró las semillas de la eterna amistad Vietnam-Cuba.

 

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