Quang Ngai, Vietnam, 11 feb (VNA)- El distrito insular de Ly Son, en la provincia central vietnamita de Quang Ngai, es considerado un “museo vivo” que conserva diversas evidencias históricas de la soberanía nacional sobre el archipiélago de Hoang Sa (Paracels).

El distrito insular de Ly Son, en la provincia central vietnamita de Quang Ngai, es considerado un “museo vivo” que conserva diversas evidencias históricas de la soberanía nacional sobre el archipiélago de Hoang Sa (Paracels) (Fuente: VNA)


Según los registros históricos, Ly Son, a una distancia de 18 millas náuticas de tierra firme, es el hogar de la flotilla de Hoang Sa, integrada por 70 marineros y fundada por la Dinastía Nguyen (1802-1945) cuando comenzó su reinado en el Sur en el siglo XVII.

Todas las familias en ese lugar conservan pruebas sobre la autoridad nacional en Hoang Sa y Truong Sa (Spratlys) y a lo largo del tiempo transcurrido enviaron a sus hijos a incorporarse a esa tropa armada.

En Phu Bien Tap Luc (Misceláneas sobre la pacificación fronteriza, 1776), el científico Le Quy Don escribió claramente que la formación de las tropas de Hoang Sa y Bac Hai que ejerce su jurisdicción en Truong Sa, fue una evidencia histórica que ratifica la soberanía de los reinos feudales vietnamitas sobre esos archipiélagos.

Numerosas familias locales guardaron las ordenanzas reales que corroboran la participación de sus antepasados en las brigadas navales de Hoang Sa para proteger las aguas jurisdiccionales del país.

Pham Toai Tuyen, descendiente de la quinta generación del capitán de la flotilla de Hoang Sa, Pham Huu Nhat, recopiló durante las últimas cuatro décadas varios objetos relativos a esa fuerza, especialmente el antiguo planisferio “An Nam Dai quoc hoa do” (Cartografía del Gran An Nam, entonces nombre de Vietnam) dibujado por el obispo francés Jean Louis Taberd en 1838.

Durante los siglos transcurridos, mientras realizaban labores de defensa de la autoridad nacional en Hoang Sa, cayeron muchos mandarines militares y soldados, cuyas tablillas ancestrales fueron colocadas en el seno familiar, templos y pagodas a lo largo de la costa.

Para rendir tributo a los milicianos, la población local celebra anualmente en febrero el rito “khao le the linh” que incluye la reconstrucción de antiguos barcos utilizados para esa misión, el lanzamiento de títeres al mar – una ceremonia tradicional de marineros vietnamitas para pedir un viaje seguro – y el homenaje a los 30 patrulleros de la Flotilla de Hoang Sa.

De acuerdo con las autoridades de la comuna de An Hai – Ly Son, el Estado reconoció el ritual como Patrimonio Nacional Cultural Intangible. En aquel momento, los aguerridos militares salían al mar sin saber el día de regreso.

Por eso, se organizaban fiestas de despedida y si por algún tiempo no regresaban, entonces se construirán las llamadas “tumbas de viento” – sepulcros sin cadáver - para rendir homenaje a los combatientes caídos en la defensa de esas islas.

Se trata de una costumbre tradicional de Ly Son que refleja el patriotismo de los antepasados y estimula a sus descendientes a seguir luchando por la soberanía nacional, subrayó.

Este acto en homenaje a los combatientes se celebra anualmente en febrero cuando aparece el monzón que apoya a los barcos a salir con viento en popa a alta mar donde se acantonan hasta agosto cuando sopla el bóreas.

Aquellas familias, que esperaron año tras año a sus miembros que no regresaron, invitan a los bonzos a celebrar un solemne réquiem dedicado a orar por las almas de los antepasados, así como por la suerte, la paz y la prosperidad del país y del pueblo.

Mientras, los dignatarios de la aldea forman figuras humanas de papel y las colocan en pequeñas lanchas a la deriva en el mar con el deseo de que los muertos puedan descansar en paz y sus espíritus bendigan a los demás miembros de la familia.

Vo Hien Dat, habitante de Ly Son, explicó que se organizan solemnidades para convocar a las almas de los caídos en el mar, sobre todo en Hoang Sa y Truong Sa, con la esperanza de que esos espíritus salgan de las aguas hacia el firmamento.

A pesar del paso de los tiempos, la crueldad de la guerra y la severidad de la temperatura, esas evidencias fueron conservadas por los pobladores en Ly Son. Sus valores culturales se transmiten de generación en generación y serán para siempre pruebas indiscutibles de la soberanía nacional de Vietnam con Hoang Sa y Truong Sa.-VNA