Hanoi, (VNA)- La montaña Tram en la comunidad de  Phung Chau, distrito de Chuong Mi, Hanoi, no solo es un destino atractivo por su impresionante paisaje natural, sino también porque se reúnen numerosos monumentos y templos de alto valor espiritual, histórico y cultural, los cuales determinan una historia de muchos años de la antigua región de Doai. 

La montaña Tram en la comunidad de Phung Chau (Fuente: VNA)


Según la leyenda, la montaña Tram era una perla blanca caída del cielo, y al chocar con la tierra, a orillas del río Day, se convirtió en  cinco fénix, cuyas  cabezas sobresalieron formando los cinco picos de la montaña, por lo que la elevación también se llamó Ngu Nhac Son (cinco montañas sagradas),  y más tarde Tu Tram Son.

Se tarda unos 10 minutos para subir hasta la mitad del camino hacia las cúspides, donde existe una parcela relativamente plana desde la que los visitantes pueden observar el panorama y los impresionantes picos de piedra caliza blanca. A partir de este punto hay además senderos pequeños para continuar el ascenso. 

La montaña Tram también es conocida como un lugar sagrado de peregrinación por la existencia allí de tres pagodas  antiguas: Tram, Hang y Vo Vi, cada una de las cuales cuenta con su propio encanto, aunque son pequeñas. Entre las tres, se destaca  especialmente la pagoda de Vo Vi, construida en el siglo XVI, cuyo nombre parece  y suena muy filosófico.

Este templo ocupa un área de alrededor de 10 metros cuadrados, dedicado mayormente a adorar a Buda;  en su parte alta, llamada NghenhPhong, los seguidores del budismo pueden disfrutar la brisa fresca  y tener una vista panorámica hacia el río, y más allá, los campos fértiles de árboles frutales y  arroz, con pueblos apacibles.

Justamente a tres metros desde  el pie de la montaña, se encuentra  la entrada a la  pagoda Hang. En su  interior hay numerosas estatuas de piedra y es una cueva con estalactitas de mágicos colores. Como se sitúa en una cueva, esta pagoda cuenta con un espacio espiritual sumamente especial y diferente.

En los días soleados, los rayos del sol entran  a través de las hendiduras naturales en el techo de la cueva, creando una magia única. Además de los tambores de roca, las estatuas de piedra de la dinastía Le todavía se conservan entre las acantilados rocosos; son 15 obras poéticas  de alto valor cultural e histórico.

La pagoda principal  del complejo sagrado es la de Tram, con un  patio amplio con árboles grandes y antiguos, lo que crea un espacio digno y puro. Durante las  ocasiones festivas, esta antigua pagoda es el lugar espiritual que más atrae a los seguidores del budismo. – VNA