Fiesta del Tet (Año Nuevo Lunar) en la pagoda Quan Su, Hanoi (Fuente: VNA)
 

Hanoi (VNA) – Al lado de una vista más positiva sobre los avances innegables de Vietnam en la garantía de la libertad de religión y creencias, el informe anual al respecto del Departamento estadounidense de Estado sigue mostrando una óptica limitada, prejuiciada y escasa en buena voluntad. 

En el reporte anual sobre la libertad religiosa global, publicado este miércoles 10, Estados Unidos tenía que reconocer los esfuerzos del gobierno vietnamita por proteger los derechos a la libertad de religión, tales como la promulgación del borrador de la Ley de Creencias y Religión para recopilar opiniones públicas. 

El informe también anota opiniones de casi todos los dirigentes de organizaciones religiosas vietnamitas, quienes afirmaron que la libertad de religión está siendo expandida en el país y que el gobierno concede un creciente reconocimiento a las instituciones religiosas. 

Sin embargo, el Departamento de Estado de Estados Unidos, país que concede a sí mismo el “derecho” de juzgar asuntos interiores de otros estados, acusó falsamente, otra vez más, a Vietnam de tratar violentamente, arrestar y actuar judicialmente contra ellos, restringir su libertad de ir y venir, no autorizar sus operaciones y obstaculizar sus actividades en educación y salud. 

De acuerdo con el informe, las regulaciones de Vietnam sobre la gestión religiosa permiten limitar la libertad de religión y, a las autoridades nacionales, continuar obstaculizando las actividades de los grupos no registrados. 

Esas acusaciones no son nada nuevo, y siguen siendo un punto de vista subjetivo y unilateral. De hecho, la dinámica vida religiosa y la supremacía de la ley mostrada en la garantía de los derechos humanos en Vietnam son el rechazo más firme contra tales argumentos. 

En primer lugar, la libertad de religión y creencias en Vietnam es confirmada en el borrador de Ley de Creencias y Religión, la cual sustituirá la Ordenanza al respecto, con nuevos contenidos para adaptarse a la realidad. 

El proyecto reconoce y especifica que el derecho a religión y creencias es para “todo el pueblo”, no sólo “los ciudadanos”, además de afirmar de manera clara el derecho de todos los individuos a seguir o no seguir una religión. 

Ninguna persona puede violar ese derecho, enfatiza el documento, que prohíbe el seguimiento o el abandono coercitivos de religión, o el aprovechamiento de la libertad para perjudicar al Estado, a la ciudadanía o a los derechos de las organizaciones religiosas. 

Comparado con los anteriores documentos legales, el borrador muestra una actitud abierta del Estado sobre el tratamiento a las religiones, y es una evidencia vívida y convincente para desmentir los argumentos erróneos acusando al Estado vietnamita que promulga la Ley para “controlar” las actividades religiosas o “estrechar” el derecho a la libertad de religión y creencias. 

En segundo lugar, la libertad de los fieles a practicar los ritos religiosos y participar en las actividades religiosas es excepcionalmente respetada y garantizada. De hecho, los festivales religiosos anuales, tales como Navidad y la ceremonia del natalicio de Buda, han sido efectuados solemnemente con la participación de centenares o miles de seguidores. 

Las actividades religiosas son consideradas no sólo como una demanda espiritual de los fieles, sino también como ocasiones para enriquecer la vida cultural de todo el pueblo. Diversas grandes fiestas religiosas han sido eventos compartidos entre la comunidad, patentizando la armonía entre las religiones y la vida y sirviendo para consolidar la unidad nacional. 

Además, durante los últimos años la cooperación internacional de las organizaciones religiosas nacionales ha sido energizada, con visitas realizadas tanto por delegaciones vietnamitas como extranjeras. 

Las organizaciones religiosas en Vietnam también han sido respaldadas para efectuar numerosos eventos importantes, tales como las celebraciones del Día de Vesak y la Asamblea General del Consejo Episcopal de países asiáticos. 

Cabe tener en cuenta, que Vietnam es una nación multirracial y multireligiosa, un caso especial de armonía entre las religiones principales en comparación con otros países. 

Hasta ahora, el Estado vietnamita reconoció a 39 organizaciones de 14 religiones, con 24 millones 300 mil seguidores, o el 27 por ciento de la población, y casi 28 mil lugares de culto. 

Más allá, las organizaciones religiosas constituyen un canal importante que ayuda a poner en la vida práctica los lineamientos del Partido y políticas y leyes del Estado. 

Un gran número de dignatarios religiosos fueron elegidos a la Asamblea Nacional y a los Consejos Populares, así como al Frente de la Patria, lo que patentiza la política constante del Partido y el Estado sobre las religiones y creencias. 

El Estado de Vietnam sólo sanciona a las organizaciones e individuos que violan la legislación, o a quienes aprovechen la libertad de religión y creencias para dañar al régimen y socavar la construcción y salvaguarda de la Patria y la unidad nacional. 

Por todos esos hechos reales, el Departamento de Estado de Estados Unidos necesita una vista más objetiva hacia la vida religiosa dinámica en Vietnam, para obtener una observación correcta y conforme con las relaciones cada vez mejores entre los dos países. – VNA