Budistas vietnamitas celebran estos días su tradicional ceremonia de gratitud filial, el Vu Lan, al acercarse la luna llena del séptimo mes del calendario de esa religión, que coincide este año hoy.

Rosa en la camisa, símbolo de la gratitud de los hijos a sus padres (Fuente: VNA)


Más de mil seguidores de esta religión en la provincia sureña de Bac Lieu participaron ayer en el rito en la pagoda de Long Phuoc, en saludo al aniversario dos mil 559 de la iluminación de Buda.

Los participantes dedicaron un minuto de silencio para conmemorar las grandiosas contribuciones de la Madres Heroicas quienes consagraron sus valientes hijos para un Vietnam independiente.

El Comité Organizador informó a los fieles algunas informaciones relativas a la situación actual en el país y en el exterior, las políticas del Partido Comunista y estado en vinculación con las religiones y las prácticas religiosas, centrando en la promoción de la fuerza de la unidad nacional en la integración internacional y desarrollo del país.

Las pagodas y adoratorios de la localidad obsequiaron en la ocasión más de 10 mil kilogramos de arroz y otros productos necesarios para los creyentes pobres.

La filial de la Sangha Budista de Vietnam en la antigua villa de Hoi An, provincia central de Quang Nam, organizó anoche una fiesta de iluminación y liberación de animales capturados, con el fin de orar por cosas buenas para los ciudadanos y visitantes a este Patrimonio Cultural Mundial, declarado por la UNESCO.

Se trata de la primera vez que Hoi An celebra este culto, informó el vicepresidente del Comité Popular de la ciudad Nguyen Van Son.

Expresó que además de ser una manifestación de gratitud filial, el festejo es un producto turístico religioso, respondiendo a la demanda de conocimiento cultural de los visitantes, al tiempo de promover las imágenes de una Hoi An amistosa y rica en tradición.

Creyentes budistas en la provincia norteña de Thai Nguyen también festejaron ayer el Vu Lan, acción para disminuir los pecados y “almacenar el bien” para las vidas posteriores, tanto en este como en el otro mundo.

Originado de la leyenda sobre el bodhisatva Mandglyayana, uno de los apóstoles más destacado del Buda, quien salvó a su madre a encarnarse en un demonio hambrienta, el ritual se convirtió en un festejo anual para agradecer uno de los cuatro grandes favores que cada ser humano disfruta en su vida.

En Vietnam, con el budismo como religión más influyente y arraigado, el Vu Lan sobrepasó al acto de adoración para ser una ceremonia cultural popular y una oportunidad para encuentros familiares, incluso para los ateos. – VNA