Por Alfredo G. Pierrat, de Prensa Latina
Especial para VNA


Para los cubanos de mi generación, que nos convertimos en adultos a pasos redoblados inmersos en el fragor de los primeros años del proceso revolucionario liderado por Fidel Castro tras el 1 de enero de 1959, Vietnam es el paradigma de la heroica lucha de un pueblo por su libertad e independencia.

Un rincón de Hanoi (Fuente: VNA)



Desde muy temprano, las historias sobre la obstinada y tenaz oposición de los vietnamitas a la ocupación francesa de su territorio fortalecieron nuestra propia resistencia frente a las agresiones de Estados Unidos contra la naciente Revolución Cubana.

Después, las noticias sobre los bombardeos de los aviones estadounidenses sobre el norte del territorio vietnamita y los combates en el sur contra el régimen títere que Washington había instalado en la otrora Saigón, contribuyeron a afianzar aún más la voluntad de los cubanos de defender su Revolución a toda costa y frente a todas las adversidades.

A diario seguíamos por la prensa el decursar de la guerra por la defensa del norte y la liberación del sur, y finalmente la toma de Saigón –hoy Ciudad Ho Chi Minh- y la reunificación del país.

Y no puedo dejar de mencionar que varios de mis maestros en el a veces ingrato oficio del periodismo, que ejerzo desde hace casi 40 años, me aportaron detalles invaluables de sus experiencias en Vietnam, adquiridas durante su trabajo como corresponsales de prensa en Hanoi, entre ellos Jesús Martí, Joaquín Crespo Daga y Manuel Navarro Escobedo, por citar solo a algunos de los ya fallecidos.

Desde entonces, Vietnam ha sido para mí, como para otros muchos cubanos, un ejemplo a seguir, y visitar “el país de los anamitas”, como le llamara nuestro apóstol, José Martí, muchos años antes, siempre fue una aspiración.

Por eso, cuando me propusieron venir a Hanoi a trabajar durante una temporada, acepté sin vacilaciones, con el objetivo de conocer de manera directa y sin intermediarios cómo vive el pueblo vietnamita hoy, cuando ya no hay guerra, pero el país enfrenta enormes desafíos en su afán de continuar avanzando hacia niveles superiores de desarrollo económico y social.

Del Vietnam actual ya tenía algunas referencias, no solo por las informaciones de la prensa, sino, sobre todo, por las noticias que me llegaron durante mis estancias en otros países asiáticos, pero la realidad que he encontrado al pisar por primera vez tierras vietnamitas supera todas mis expectativas.

Primeras impresiones
Hanoi, la capital, es sin dudas una ciudad que se encamina a pasos redoblados a convertirse en una urbe moderna, que en breve plazo no tendrá nada que envidiarle a otras capitales de la región. Grandes edificios y algunos rascacielos comienzan a poblar el territorio capitalino, surcado por amplias y bellas avenidas. Y todo eso, sin perder el pintoresco ambiente de los barrios tradicionales, donde abundan los comercios de todo tipo de artículos y pululan los pequeños restaurantes y vendedores de alimentos.

Hanoi, una ciudad verde (Fuente: VNA)



Pero si algo me impresionó desde que salí del aeropuerto fue la impresionante cantidad de motocicletas que circulan a todas horas del día por toda la ciudad, algo que no había visto nunca en ninguna otra parte del mundo.

No dispongo de cifras oficiales sobre el número de motos que hay en Hanoi, pero algunas fuentes aseguran que son más de cinco millones, solo superada en ese ámbito por Ciudad Ho Chi Minh, la segunda y más poblada urbe vietnamita.

(Fuente: VNA)



Cruzar una calle en Hanoi puede ser una aventura peligrosa para cualquier caminante si no tiene la precaución de mirar continuamente en todas direcciones, pues una moto puede surgir de cualquier parte.

Si a eso le sumamos que aumenta por día el número de vehículos de cuatro ruedas (solo en enero de este año se vendieron en todo el país algo más de 21 mil vehículos, entre autos de turismo, de carga ligera y otros), el problema es más serio aún.

Según datos oficiales, durante todo el año 2015 se contabilizaron en el país 22 mil 820 accidentes de tráfico, con un saldo de ocho mil 727 muertos y 21 mil 69 heridos, cifras que las autoridades se toman muy en serio y adoptan diversas medidas para hacer respetar las regulaciones de tránsito.

Los primeros resultados de esas medidas comienzan a verse y durante los días de asueto por el nuevo año lunar, del 7 al 14 de febrero de este año, se registraron 128 accidentes de tráfico menos que en igual período del 2015, y los fallecidos y los heridos por esa causa disminuyeron en un 5,4 y un 25,3 por ciento, respectivamente, en comparación con la misma etapa del año anterior.

Según me cuentan, la intensidad actual del tráfico vial en Hanoi y en otras ciudades de Vietnam no tiene nada que ver con lo que existía hace pocos años y es reflejo del desarrollo económico del país y del incremento del poder adquisitivo de la población.

La economía, punta de lanza del desarrollo

Es precisamente en el plano económico donde el país ha avanzado de manera firme y acelerada como consecuencia de un audaz proceso de reformas llamado en vietnamita Doi Moi, que en apenas tres décadas lo ha convertido en una nación de ingreso medio, a partir de una estrategia basada en el impulso a la industrialización, la modernización y la integración global del país.

Ese proceso de reformas, que persigue la construcción y consolidación de una economía de mercado con orientación socialista, fue uno de los objetivos centrales, junto con otros asuntos no menos importantes, del XII congreso del Partido Comunista de Vietnam, celebrado de manera exitosa en enero de este año, que trazó los objetivos a conseguir en el siguiente quinquenio.

Según declaró el primer ministro, Nguyen Tan Dung, Vietnam se propone para este año alcanzar un 6,7 por ciento de incremento del Producto Interno Bruto e invertir el 31 por ciento de ese índice en el desarrollo social.

Para conseguir esos resultados, el país debe trabajar muy seriamente para incrementar la producción y la productividad, no solo en la agricultura, donde existe una fuerte tradición, sino también la esfera industrial, y aumentar los componentes nacionales en los productos terminados, para lo que es necesario desarrollar una industria auxiliar, imprescindible para ampliar las tasas de valor agregado.

Esto último es muy importante para incrementar los ingresos por exportaciones, teniendo en cuenta la membresía del país en la Asociación de Estados del Sudeste Asiático (Asean), la firma de un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea y su reciente incorporación al controvertido Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), que según admiten las autoridades vietnamitas, traerá al país muchos beneficios, pero también importantes desafíos a superar.

La apertura del país a las inversiones extranjeras ha propiciado la entrada de importantes sumas de divisas frescas y tecnología de avanzada. Según datos oficiales, la llegada de inversiones foráneas directas en 2015 totalizó 22 mil 760 millones de dólares y para este año se aspira a recibir entre 24 y 26 mil millones por ese concepto.

Otro incuestionable recurso para su desarrollo lo tiene Vietnam en el turismo, una esfera que el país potencia con fuerza a partir de sus bellezas naturales, su rica cultura y la proverbial hospitalidad de su pueblo. En 2015 el país recibió a unos siete millones 900 mil visitantes foráneos y en 2016 se esperan otros ocho millones 500 mil.

Vietnam, por otra parte, ha logrado avances sociales muy importantes desde su reunificación en 1975, pero aún quedan por delante muchos complejos asuntos por resolver.

Entre ellos – y por solo citar dos- se encuentra la reducción de la pobreza, en lo que el país ha conseguido resultados espectaculares, pero no es suficiente, por lo que para este año la meta es bajar entre 1,3 y 1,5 el número de familias pobres y a menos del cuatro por ciento la tasa de desempleo.

También queda mucho por hacer en un asunto vital como la salud de los vietnamitas y el país se propone para este año lograr que el seguro sanitario cubra al 76 por ciento de la población.

Más temprano que tarde, estos y otros problemas serán solucionados y Vietnam continuará avanzando en la senda que se ha propuesto. De eso, no tengo la menor duda.