Por Mariela Pérez Valenzuela, especial para la Agencia Vietnamita de Noticias (Fotos: Archivo VNA)

Hanoi, 8 de sep (VNA)- Gustavo Robreño Dolz es una figura emblemática en el periodismo cubano. Hombre sencillo, de habla pausada y marcado carisma, guarda en su memoria importantes momentos vividos durante el ejercicio de su profesión, entre ellos ser el jefe del equipo de periodistas que cubrió la visita del presidente Fidel Castro a Vietnam en 1973.

Gustavo Robreño tuvo el privilegio de ser el jefe del equipo de periodistas que cubrió la primera  visita de Fidel a Vietnam en 1973. Foto internet

 

Robreño Dolz (1939) recuerda, 45 años después, que la primera visita de Fidel a Vietnam, -luego estuvo en otras dos ocasiones-  en la segunda semana de septiembre de 1973 constituyó la etapa final de un extenso recorrido que se inició en Guyana; y siguió por Guinea; Argelia (para participar en la Cumbre de los No Alineados); Iraq e India.

En el equipo de profesionales de medios de prensa de la Isla estaban, entre otros, los reporteros Juan Marrero, Carlos Mora y Ricardo Saénz, el cineasta Santiago Álvarez, ya fallecidos, el camarógrafo Iván Nápoles y el fotógrafo José Oller. Algunos de ellos pasaron con Fidel el Paralelo 17, frontera entre el Norte y el Sur del país, ya para entonces liberado por los valerosos soldados vietnamitas.

El pueblo cubano, precisa, vivió pendiente de las noticias que se generaban a 15 mil kilómetros de distancia, y que cada día resumían las actividades del líder cubano, alejado durante 18 días de su país en la extensa gira cumplimentada.

El Comandante en Jefe, rememora, tenía enormes deseos de visitar Vietnam, considerándolo como un deber internacionalista que debía cumplir sin más dilación, y allí llegó el 12 de septiembre, casi en coincidencia con el golpe militar del general Augusto Pinochet al presidente de Chile, Salvador Allende, a quien lo unía una sólida amistad.

Esta conversación de primera mano vía Internet entre Hanoi y La Habana, donde reside Robreño, se realiza ante la proximidad del 45 aniversario de la histórica estancia de Fidel en un Vietnam en guerra por la defensa de la República de Vietnam del Norte, y la reunificación del país  –él fue el primer y único presidente en hacerlo-, y en transmitir su energía a los valerosos y abnegados soldados a los que no detuvieron en la defensa del país, ni bombardeos ni combates desiguales.

Fidel sentía una admiración entrañable por los combatientes

 

“Estando en Hanoi, dice, se confirmó la dolorosa noticia del golpe de estado en Chile y la muerte del compañero presidente Salvador Allende,- algo que conmovió a cubanos y vietnamitas,- pero que lejos de ensombrecernos renovó en todos el coraje, los deseos de lucha y de victoria frente al enemigo común”.

Documentos desclasificados, revelaciones personales y denuncias internacionales demostraron después que países tan lejanos como Chile y Vietnam querían ser derrotados por Estados Unidos. En Vietnam, la nación norteña apoyó con hombres y equipos sofisticados el Sur, en manos de las autoridades de Saigón, mientras en la nación andina, orquestó, financió y ordenó el golpe de estado contra el Mandatario electo en la urnas, quien constituía un peligro para los planes geopolíticos del imperio norteño.

Fidel no llegó a conocer a Ho Chi Minh, el líder revolucionario que guió a su pueblo en la guerra de liberación de la colonia francesa, y después por la liberación del Sur y la reunificación nacional. El Tío Ho, como lo llaman  cariñosamente sus coterráneos, es un símbolo también de la modestia de los hombres grandes. Su anhelo mayor era viajar al Sur, lo que fue imposible por sus condiciones de salud, pero jamás dudó del espíritu de resistencia de los jóvenes que estaban en las selvas luchando por mantener la república del Norte y liberar el Sur y reunificarse.

Robreño, quien dirigía el equipo de prensa cubano, recuerda con especial cariño la estancia del líder revolucionario en la casa de Ho Chi Minh, a quien le encantaba comer helados de fruta hechos con hielo en añejas sorbeteras.

Al respecto precisa que “estar en aquel lugar impresionó particularmente a Fidel y sus acompañantes, al percibir las condiciones de austeridad y modestia que rodeaban la vida cotidiana del líder del pueblo vietnamita, un aspecto del que ya conocía pero pudo allí ver directamente, como fueron también el estuario de los peces y la sencilla habitación donde falleció aquel gigante del siglo XX”.

Cuenta Robreño que también fue impactante “la visita al Museo del Ejército, donde el General Vo Nguyen Giap personalmente le explicó en la maqueta el desarrollo de la histórica batalla de Dien Bien Phu, que liberó a los vietnamitas del yugo colonialista galo. Fidel le fue haciendo decenas de preguntas al héroe acerca de aquella gloriosa e inolvidable acción militar que, sin duda, cambió el curso de la historia”.

Jubilado, luego de transitar por los más importantes órganos de prensa de Cuba, como la revista Verde Olivo, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, dirigir durante 11 años la agencia latinoamericana de noticias Prensa Latina (1973-1984) y ser subdirector del periódico Granma (1894-2004), este destacado profesional pasó a trabajar, por petición del Dr. Armando Hart Dávalos, en la Sociedad Cultural José Martí, en la que aún permanece, además de ser un colaborador activo en el periodismo local.

Viendo la historia en retrospectiva, “el cruce de Fidel a los territorios liberados de Vietnam del Sur, acompañado por el primer ministro Pham Van Dong, fue realmente el aspecto más destacado, sobresaliente y de mayor cobertura mediática mundial; fue el primer y único jefe de Estado en hacerlo y reiterar así la absoluta solidaridad de la Revolución Cubana con la lucha anti-yanqui por la salvación nacional del pueblo de Vietnam, encabezada por el Partido, que construía el socialismo en el Norte mientras defendió su soberanía e integridad territorial en el Sur: una verdadera hazaña de heroísmo y sacrificio sin límites”.

Acompañado por el primer ministro,Pham Van Dong, el líder cubano comparte con  héroes del Ejército de Liberación del Sur

Para Robreño, Vietnam constituye una inspiración para su vida de revolucionario y periodista ejemplar. Con satisfacción recuerda sus viajes a la nación lejana y querida, e indica que cuando lo designaron a la dirección de Prensa Latina en mayo de 1973 “existían ya lazos de colaboración entre nuestra Agencia Informativa Latinoamericana (PL) y la Agencia de Noticias de Vietnam (VNA)”.

Sin embargo, continúa, a los pocos meses con la llegada de los primeros estudiantes vietnamitas de periodismo e idioma español mediante convenio entre PL y VNA, -con la participación de la Universidad de La Habana,- estas relaciones se robustecieron y se hicieron aún más sistemáticas y multifacéticas, como lo han sido hasta hoy. 

No olvido, precisa, al querido Dao Tung, su entonces director, y a colegas de VNA en La Habana.

Pero la vida le brindó a Robreño otras oportunidades de convivir con los que llama sus “hermanos vietnamitas”.

Él llegó a esa nación asiática como primer secretario de la Embajada de Cuba en enero de 1970 y allí permaneció en esas funciones hasta mayo de 1971; tenía por tanto, antes de la visita de Fidel, un conocimiento previo del país y su pueblo, que en esos momentos vivía en las más difíciles condiciones y enfrentaba la agresión.

Con posterioridad lo visitó en 1973, durante estos días de septiembre. En 1980, precisa, fui invitado por la VNA y pude conocer la ciudad Ho Chi Minh; en 2003, siendo subdirector del diario “Granma”, me recibieron los colegas de “Nhan Dan”.

Robreño se siente satisfecho con las relaciones que en su vida personal y profesional le han unido a Vietnam. En su apreciación, la VNA brindó una cobertura muy completa a la visita de Fidel, que duró  seis días.

Ciudad Ho Chi Minh, la mayor urbe survietnamita

“He tenido, por tanto, argumenta, la posibilidad de seguir el desarrollo del país, desde aquellos tiempos difíciles y posteriormente presenciar la victoria, la reunificación del país y el crecimiento económico mostrado, en especial desde la introducción del “Doi Moi”. Ello confirma que nuestra presunción de que el pueblo vietnamita solo necesitaba la paz para lograr el desarrollo y la prosperidad era cierta”.

Para el veterano periodista, “el espíritu de resistencia y la laboriosidad expuestos en la guerra se puso en función del desarrollo, unidos a la tradicional sabiduría, sagacidad, disciplina y sistematicidad. Ello explica, a mi juicio, que hoy este pueblo de más de 90 millones de habitantes y este país socialista del sudeste asiático sean respetados y admirados por el mundo entero como artífices de esta hazaña de la paz, que es el crecimiento económico y social sostenido”.

Respecto a las relaciones de solidaridad, cooperación y amistad entre Vietnam y Cuba, para Robreño “no es difícil calificarlas como ejemplares desde el mismo momento en que los vínculos diplomáticos  en el lejano 1960 fueron establecidos. No solo han resistido la prueba del tiempo, sino que se desarrollan aceleradamente y en todos los terrenos, se adaptan a las nuevas condiciones del mundo de hoy pero son inalterables”.

Ello es posible, considera, porque “nos guían la unidad, la sinceridad, el respeto y el beneficio mutuo que nos enseñaron Ho Chi Minh y Fidel Castro, quienes fueron los artífices de esta hermandad”.

La visita a Cuba del secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong, en marzo de este año, contribuyó a impulsar las relaciones bilaterales