Hanoi, 15 sep (VNA)- La primera visita realizada por Fidel Castro a Vietnam en 1973, cuando aún se luchaba por la liberación del Sur de la nación, lo convenció más aun de la heroicidad del pueblo que derrocó dos imperios, el francés y el estadounidense, y el que al decir de su líder Ho Chi Minh, cuando acabara la última guerra, construirían un país diez veces más hermoso, como lo es actualmente.

Cuba y su máximo líder siempre sintieron una especial admiración y amistad por el pueblo de Vietnam en un recíproco intercambio en las políticas de sus gobiernos y Partidos Comunistas, entre los cuales hay un entendimiento absoluto  en la edificación de una sociedad justa y equitativa.

Fidel en la zona liberada del Sur. Foto VNA

 

El 4 de marzo de 1969 Cuba fue el primer país en reconocer al Gobierno Revolucionario Provisional (GRP) de Vietnam del Sur y el único que abrió allí una embajada en la selva. Para asumir la representación oficial fue nombrado el conocido periodista Raúl Valdés Vivó, ya fallecido.

Como prueba de que los cubanos estaban dispuestos a correr la misma suerte que los vietnamitas, en 1972, cuando las fuerzas estadounidenses minaron  desde el aire la rada del puerto de Haiphong, dos barcos cubanos quedaron allí bloqueados. Se trataba de los mercantes Imías y El Jígüe, cuyas tripulaciones compartieron con trabajadores y defensores de la ciudad el riesgo de los combates y bombardeos.

El gobierno de La Habana asumió con su conocida solidaridad una desinteresada ayuda a los vietnamitas. Cuba envió decenas de miles de toneladas de azúcar y se encargó de  la edificación de un hospital en Dong Hoi,  ael hotel Thang Loi (Victoria); de la carretera Xuan Mai-Son Tay, y de las granjas Moc Chau, dedicada al desarrollo genético de ganado vacuno, y la Luong My, de cría avícola. 

Fidel estaba convencido desde su primera visita en 1973, que había que proyectar el futuro de la nación asiática, mientras contemplaba la destrucción dejada por la aviación enemiga. Aunque se había firmado el Acuerdo de Paz de París, aun se combatía en el Sur por bolsones negados a abandonar Saigón

El general Giap condecora a Fidel Castro con el sello de Combatiente de Dien Bien Phu. Foto VNA

 

En el vehículo donde viajaba con el primer ministro de la República Democrática de Viet Nam del Norte, Pham Van Dong, Fidel le dijo con absoluta convicción: “Mire aquí, Pham Van Dong, esta zona es muy buena para la ganadería”, con esa visión extraordinaria que caracterizó su vida pues antes sus ojos solo había tierra calcinada.

Durante la guerra, viajó a La Habana el viceministro primero de la cancillería de la República Democrática de Vietnam del Norte, Le Thanh Nghi, con quien Fidel recorrió el Valle de Picadura para mostrarle la experiencia cubana en la ganadería. Insistiendo en la necesidad de proporcionar nutrientes a la población, le dijo:

Compañero Nghi, yo creo que después de la victoria Vietnam debe impulsar la ganadería, adaptar las razas al clima tropical del país, y desarrollar programas avícolas para la producción de huevos, que es un alimento magnífico”.

Fidel estaba consciente de la necesidad de preparar a la juventud vietnamita para la posterior reconstrucción del país. Por ello invitó a estudiar en Cuba de manera gratuita en la década de 1960 a jóvenes que se prepararon en especialidades técnicas, en lo fundamental. Desde ese año hasta la actualidad más de tres mil estudiantes han cursado diferentes carreras universitarias en la Isla.

De manera  paralela, designó a la combatiente del ataque al Cuartel Moncada (acción realizada el 26 de julio de 1953 y en el que solo participaron como mujeres ella y Haydeé Santamaría), y de la Sierra Maestra, la abogada Melba Hernández, quien fundó el Comité cubano de Solidaridad con Vietnam en 1963, hoy Asociación de Amistad entre los dos países.

Hernández, Heroína de la República de Cuba, ya fallecida, creó un movimiento aglutinador a nivel mundial en apoyo al pueblo vietnamita y en rechazo a la política guerrerista de Estados Unidos, el cual contribuyó de manera significativa a que millones de personas conocieran la verdad sobre la presencia norteamericana en Indochina.

El Comité promovió a nivel internacional movilizaciones, conferencias, donaciones, confección de artísticos carteles cubanos que se distribuyeron en decenas de países, apoyando, con su arte y mensaje político a la divulgación de los ideales que movían a los patriotas vietnamitas, sus sacrificios, y la desidia de que eran victimas quienes solo deseaban la reunificación de su país impedida por la intrusión de Estados Unidos con sus Fuerzas Armadas en los asuntos internos de una nación soberana.

En el acto por el séptimo aniversario de la Revolución, el 2 de enero de 1966, el líder revolucionario aseguró que  “… al pueblo de Vietnam estamos dispuestos a darle no ya nuestra azúcar, sino nuestra sangre, ¡que vale mucho más que el azúcar!”,  devenido símbolo del sacrificio a que estaban dispuestos los cubanos por sus lejanos hermanos de lucha.

Las magníficas relaciones entre los dos Estados, que se mantienen hasta hoy, se expresaron en los frecuentes intercambios de delegaciones partidistas, empresariales y de otras esferas. Fidel, que siempre pensaba en Vietnam y sus héroes conocidos y anónimos, regresó dos veces más: en diciembre de 1995 y en febrero del 2003.

El secretario general del partido Do Muoi, el presidente estatal Le Duc Anh y el primer ministro Vo Van Kiet recibieron al presidente Fidel Castro durante su segunda visita a Hanoi en 1995.

 

Fidel no se irá nunca más de Vietnam

Las relaciones diplomáticas entre los dos países se establecieron en diciembre de 1960, y desde entonces, y hasta ahora, se mantienen en altos niveles, en una y otra dirección, pues los dos países conocen que poseen un hermano incondicional en la otra parte del mundo.

Como si hubiese querido despedirse en vida del pueblo de Vietnam, el jefe de la Revolución Cubana recibió en su hogar nueve días antes de su fallecimiento al presidente Tran Dai Quang, el ultimo líder mundial con quien conversó. Era el 16 de noviembre de 2016 y el hermano cubano moría el día 25, a los 90 años de edad.

Fidel recibe  al compañero Tran Dai Quang, presidente de la República Socialista de Vietnam. Foto Alex Castro, tomada de Cubadebate (noviembre 2016)

 

Los vietnamitas quieren tenerlo siempre consigo. Este mes,  en la provincia de Quang Tri, donde se reunió con los soldados del Sur que luchaban por la liberación de esa parte del país, se inaugurará la Plaza Fidel Castro, un sitio en honor a quien nunca dudó de la lealtad de sus compañeros de lucha y de victorias.

En la Plaza Fidel Castro, única de su tipo en el planeta, ya está situado un busto en bronce del dirigente cubano, montado sobre un pedestal de mármol. Tres montículos recuerdan las sierras cubanas en las que combatió a la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1959) para alcanzar la independencia definitiva de la Isla.

Varias palmas reales, el árbol-símbolo de Cuba, forman parte del complejo monumental, mientras un lago artificial de pequeño tamaño recuerda la insularidad cubana.

Las nuevas generaciones de vietnamitas, que como las anteriores estudian la historia de Cuba, podrán rememorar pasajes de la guerra revolucionaria en la tranquilidad de esta plaza, precisamente en la provincia que Fidel visitó bajo las bombas y los combates en 1973, ocasión en que selló para siempre la savia nutricia de dos naciones tan diferentes, y a la vez, tan iguales.

Nadie olvida en Quang Tri los horrores de la guerra, pero tampoco al líder barbudo que recorrió más de 15 mil kilómetros para llevar el aliento de la victoria a los combatientes del Paralelo 17, que corre por la porción norte de la central provincia, y cuyas heridas aun no han sanado del todo.

La permanente presencia de Fidel en la nueva plaza constituirá un testimonio de permanente amistad con Cuba. Este hombre extraordinario nunca más se alejará de Vietnam.

Por Mariela Pérez Valenzuela, especial para la Agencia Vietnamita de Noticias. Fotos cortesía del entrevistado