Hanoi​ (VNA) - El arresto de dos ex-altos funcionarios de la policía de Vietnam por violaciones a las leyes evidencia, una vez más, la determinación del Partido Comunista y del Estado de combatir la degradación política y de la ética de los militantes.

Phan Van Vinh, exjefe del Departamento General de Policía del Ministerio de Seguridad Pública, acusado de ´abuso del poder y la competencia en la ejecución de misiones´ (Fuente: VNA)

La policía de la provincia norteña de Phu Tho emprendió el pasado día 6 un procedimiento legal y arrestó de manera temporal a Phan Van Vinh, exjefe del Departamento General de Policía del Ministerio de Seguridad Pública, acusado de “abuso del poder y la competencia en la ejecución de misiones”.

Van Vinh está vinculado al caso de “utilizar internet para la apropiación indebida de bienes, organización de juego de apuestas, apuesta, compra-venta ilegal de facturas y lavado de dinero”, hechos que  acontecieron en Phu Tho y en algunas otras provincias y ciudades, de acuerdo con fuentes oficiales.

Con anterioridad, también se emprendió un procedimiento legal y se emitió una orden de detención del  exgeneral de brigada de las fuerzas policíacas Nguyen Thanh Hoa, quien cumplirá prisión provisional por cuatro meses, tras ser acusado de organizar juegos de apuesta.

De acuerdo con el Ministerio de Seguridad Pública, esa red de juego de apuesta mediante los portales Rikvip y Tip.club atrajo casi 43 millones de cuentas y es la mayor desmantelada en Vietnam.

El resultado preliminar de la investigación indica que el dinero depositado a través de las pasarelas se aproximó a los 416 millones de dólares. De ese total, alrededor de siete millones 300 mil dólares provienen de las cuentas bancarias.

La detención de Van Vinh y Thanh Hoa provocó una gran agitación en la comunidad, pues esas personas, en lugar de cumplir las misiones encomendadas por el Partido, el Estado y el pueblo, abusaron de su poder para proteger y respaldar actividades ilegales, con el fin de obtener beneficio personal.

Algunas personas pueden justificar que distintas razones llevan a la degradación de la moralidad de un funcionario o de un policía, pero la raíz de ese problema radica en la falta de fortalecimiento del pensamiento revolucionario, de la disciplina y de la obediencia a la ley.

Hay una línea entre lo bueno y lo malo, entre el representante de la justicia y el que la transgrede. En un ambiente lleno de tentaciones, un policía podría llegar a convertirse en un corrupto de manera fácil, capaz de proteger a los delincuentes e incluso apoyar acciones ilícitas.

Mientras más autoridad tenga, más grave será la degradación.

El caso de Van Vinh y Thanh Hoa es también una lección para la policía popular de Vietnam. Al desmantelar esa red clandestina, esa fuerza manifestó su determinación de retirar de sus filas a los individuos que carezcan de la dignidad revolucionaria. - VNA