Hanoi- Durante las celebraciones por el 80.º aniversario de su Independencia (2 de septiembre), Vietnam ha reafirmado el orgullo por su historia, identidad y tradición de lucha.
En un mundo caracterizado por la globalización, emociona ver cómo millones de pobladores de Vietnam engalanan las calles con la bandera nacional, participan de una forma u otra en desfiles, actos culturales y comparten en redes sociales su amor por la Patria.
Este ambiente festivo reafirma que el patriotismo sigue siendo el hilo rojo que une a todas las generaciones del país indochino y resulta una expresión de gratitud hacia quienes sacrificaron su vida por la independencia, la libertad y la felicidad que disfruta en la actualidad el pueblo.
Para los vietnamitas, el amor por su tierra natal forma parte de la historia milenaria de construcción y defensa nacional. Desde los albores del país, ese espíritu se fraguó en las guerras contra invasores extranjeros, cuando el trabajo unido para proteger su territorio y su cultura.
Obras memorables como “Nam quoc son ha” (El río y las montañas del reino del Sur) de la dinastía Ly, “Binh Ngo dai cao” (Proclama sobre la pacificación del imperio Ngo) de la dinastía Le o “Hich tuong sy” (Exhortación a los generales militares) de la dinastía Tran son una muestra del espíritu indomable, la afirmación de la soberanía y el deseo de independencia del pueblo vietnamita.
En los diferentes momentos históricos, cada vez que la nación ha estado en peligro, el patriotismo se ha convertido en una fuerza unificadora que ha permitido al pueblo superar las dificultades.
El Presidente Ho Chi Minh lo dijo con claridad que nuestro pueblo tiene un ardiente amor por la Patria; es una tradición preciosa. Actualmente, esta filosofía mantiene todo su valor, iluminando el camino de los más jóvenes.
Con el desarrollo tecnológico y la amplia integración global, el amor por Vietnam se manifiesta de formas diversas: en el trabajo, la creatividad, el estudio y la responsabilidad social. Agricultores, obreros, científicos o médicos contribuyen con su esfuerzo diario al desarrollo del país y al afianzamiento de su posición en el mundo.
Durante las celebraciones por el Día Nacional, millones de corazones laten al unísono. Los desfiles y conciertos multitudinarios, con hasta 50 mil asistentes, resultan un canto colectivo al orgullo nacional.
En la capital vietnamita, largas filas de ciudadanos esperan desde el amanecer para ver pasar las formaciones militares; independientemente del clima, sus aplausos y miradas reflejan la emoción de ver ondear la bandera roja con la estrella dorada.
Las redes sociales también se tiñen de rojo. Jóvenes de todo el país han actualizado sus fotos de perfil, comparten imágenes y vídeos con los hashtags #TuhaoVietNam (Orgulloso Vietnam) y #Hoabinhdeplam (La paz es hermosa), manifestando su agradecimiento a las generaciones que dieron la vida por la independencia y la paz.
El amor a la Patria también se demuestra con actos concretos. En todo el territorio nacional, jóvenes voluntarios participan en campañas de donación de sangre, construcción de zonas rurales y apoyo a comunidades remotas.
La periodista Tania Georieva, enviada de la agencia búlgara de noticias Duma, aseguró sentirse impresionada por el ambiente que se respira en todos los rincones de Hanoi por estos días, al presenciar el cariño del pueblo hacia los militares y fuerzas del orden que participan en los desfiles y marchas.
Ochenta años después de la Revolución de Agosto, Vietnam continúa demostrando al mundo la fuerza que nace de la unidad y del amor por la Patria: un legado que late en cada generación y que seguirá guiando el futuro de la nación./.