La historia de Pham Van Tan, agricultor en la provincia norvietnamita de Quang Ninh, es un ejemplo de creatividad y la voluntad de superar las dificultades para emprender un nuevo negocio que brinda beneficios particulares y a otros.

Con un ingreso anual estimado en 111 mil 200 dólares, este hombre de 53 años de edad, residente del distrito Mong Duong, ciudad de Cam Pha, ha instruido durante años a otras personas a aplicar tecnología para aumentar la producción acuícola mejorando así sus condiciones de vida.

Observando la abundancia de los recursos terrestres no explotados cerca de su casa, Van Tan decidió abandonar su profesión en la compañía de carbón Mong Duong y solicitó a las autoridades locales una superficie de 59 hectáreas para cultivar plantas.

Al iniciar su negocio, tuvo que utilizar el ahorro de su familia y pedir un préstamo bancario de casi mil 400 dólares.

“Al principio creía que buscar financiamiento era lo más difícil pero prontamente me di cuenta que la falta de conocimientos científicos y tecnológicos era un obstáculo más desafiante,” recordó.

El hombre, estimulado por autoridades locales, visitó lugares para aprender técnicas de cultivo como las provincias septentrionales de Lang Son y Yen Bai, e incluso China.

El primer éxito llegó en 1997, cuando su familia produjo suficientes posturas de acacia para diez hectáreas.

Cinco años después, el número fue suficiente para el bosque de 30 hectáreas, y el exceso se vendió a los agricultores vecinos.

El primer lote de acacia estuvo listo en 2000 pero Van Tan no vio mucho beneficio, pues el precio no era alto.

En 2003, apareció alta demanda de este tipo de madera, utilizada para la minería de carbón y como material para papel y contrachapado. El agricultor ingresó más de dos mil 200 dólares por cada hectárea.

El secreto de su éxito es el método de cultivo. De acuerdo con él, plantar acacia para elaborar papel no es igual eficiente como cultivar un ciclo de diez años.

Gracias a este método, recaudó ocho mil 990 dólares por hectáreas, cuatro veces más que el cultivo normal.

La abundancia de terreno y alimento también posibilitó a Van Tan criar camarones patiblancos en un estanque de cuatro hectáreas.

En 2009, expandió la superficie y comenzó el cultivo en forma industrial. Ahora cosecha cada año 20 toneladas del producto.

Inspirado por el éxito de Van Tan, otros agricultores pidieron sus consejos. Como resultado, numerosos lograron abandonar la pobreza.

Además de transmitir sus experiencias, Van Tan creó empleo a 30 lugareños con mensualidades promedio de 178 dólares cada persona.

Sus esfuerzos valen la pena, el emprendedor fue honrado con certificados meritorios otorgados por el jefe de gobierno. – VNA