El Tet Nguyen Dan es la primera fiesta del año lunar y tiene un significado especial para los vietnamitas. El primero de enero lunar es un hito que atesora las memorias del tiempo con la reunión familiar en un ambiente cálido. La concentración de los miembros del hogar en el intervalo entre los dos años se refleja claramente en las formas de cómo se celebra el Tet y se honra a los antepasados. Sin embargo, aunque viven en el mismo país, compatriotas de diferentes lugares tienen su propia manera de celebrar el festival.

Los vietnamitas son de origen campesino y por eso desde hace siglos, el Tet no sólo ha sido la mayor fiesta del año lunar, sino también una ocasión para homenajear a los ancestros, realizar ritos para pedir la bonanza y buenas cosechas y encontrarse con amigos y parientes para desearles mucha salud, suerte y felicidad en el año nuevo. En este sentido, se presta mucha atención a la preparación de bandejas de ofrendas y comidas para el Festival del Tet.

Las carnes de cerdo, pollo, res y pescado, así como frutas y vegetales se dan cita en las mesas de los vietnamitas durante su fiesta del Tet (Año Nuevo Lunar), pero cada región tiene sus recetas.

Exquisiteces culinarias de las regiones de Vietnam durante el Tet hinh anh 1Banh Tet, plato típico durante el Tet en el Sur
Los norteños son muy selectivos acerca de sus comidas: nunca olvidan preparar un plato arroz cocido con momordica, en la creencia de que su color rojo les traerá felicidad y surte en el año que comienza, que en esta ocasión es del dragón.

También les fascina consumir banh chung, pasteles cuadrados de arroz glutinoso, cerdo y guisantes envueltos en hojas de banano y otras plantas, el cual, debido a su consistencia grasa se sirve a menudo con cebollas marinadas, lo que facilita su digestión, porque bueno es disfrutar, pero mejor aún cuidarse el estómago.

Otros platos tradicionales son pescado cocido con galanga, un condimento típico de la familia del jengibre, lo que lo hace afrodisíaco, carne de cerdo magra, pollo y gelatina de carne.

En la central ciudad de Hue, asiento alguna vez de la corte imperial, se registran cientos de platos creados por hacendosos maestros de cocina para que los monarcas los consumieran en el Año Nuevo Lunar y que, con el tiempo y, en especial, la revolución, han pasado a ser patrimonio de todos.
Exquisiteces culinarias de las regiones de Vietnam durante el Tet hinh anh 2La gallina Dong Tao
Hoy en las mesas de Hue, durante el Tet, no pueden faltar los banh tet, pasteles redondos de arroz glutinoso y otros elaborados con brotes de bambú, coco cubierto de sal y la pastelería de color amarillo especial para esponsales.

A diferencia del norte, en el sur el Tet llega en un clima tibio y soleado y las familias se reúnen en torno a las mesas a saborear el banh tet, que se sirve con cerdo asado con huevos cocidos y jugo de coco y se consume con abundancia cebollas saladas amargas.

Otro favorito de este festín de colores y sabores es el melón amargo rellena de carne, delicia culinaria con el valor añadido de ser considerada, además de nutritiva, capaz de curar muchas dolencias por las virtudes de esa fruta, un aserto a recibir con atención, cuenta habida del conocimiento asiático de la medicina verde.

Los alimentos que los vietnamitas preparan durante el festival del Tet son variados y, el tiempo que las familias pasan juntos disfrutándolos, --téngase en cuenta que los festejos se extienden una semana-- constituyen momentos inolvidables, preparatorios de la primavera, el momento del renacer de todas las cosas. 
 
Hoy día, el ritmo de la vida es cada vez más acelerado y por eso la gente no tiene mucho tiempo para preparar con esmero la bandeja de ofrendas del Tet. Sin embargo, estos manjares continúan simbolizando el respeto sagrado a los antepasados. Entretanto, la participación de cada miembro del hogar en la comida familiar en la Nochevieja del año lunar sigue siendo una imagen atractiva que perdurará para siempre./.
 
VNA