El To He, un producto cultural de las aldeas vietnamitas

El To He es un juguete folklórico comestible de los niños vietnamitas, el cual mantiene hoy día el valor cultural tradicional de las zonas rurales del país, especialmente de la región septentrional.
Hanoi (VNA) El To He es un juguete folklórico comestible de los niños vietnamitas, el cual mantiene hoy día el valor cultural tradicional de las zonas rurales del país, especialmente de la región septentrional.
El To He, un producto cultural de las aldeas vietnamitas ảnh 1El To He, un producto cultural de las aldeas vietnamitas (Foto: VNA)
Elaborado de la masa de harina de arroz, To He fue empleado en el pasado para los cultos, razón por la cual ese objeto posee figura de animales tales como el pavo real, el gallo, el búfalo, la vaca, el  cerdo, y los peces.
En algunas localidades norteñas del país, los pobladores también le llaman “Con Banh” (que significa pastel), por su carácter comestible. Además de amasarlo según el aspecto de los animales, los artesanos de esas zonas también los moldean en forma de mano de plátano, de nuez de areca o un plato de arroz glutinoso, con el fin de juntar esas figuras en una bandeja de ofrendas para las pagodas.
La masa cuenta con colores bastante parecidos a los de los objetos reales y se mezcla con un poco de azúcar, para darle un toque más sabroso.
Más tarde, los vendedores enchufan a ese juguete en un aerófono cilíndrico, a cuya embocadura se le esparce un poco de malta.
Es posible que el nombre de To He haga alusión al sonido que se produce al soplar ese instrumento musical.
Según la receta de la aldea Xuan La, comuna de Phuong Duc, distrito de Phu Xuyen, Hanoi, el ingrediente principal para hacer el To He es la harina hecha de una mezcla que comprende  10 proporciones de arroz normal con una de los granos glutinosos (en el tiempo caluroso y seco, se debe echar más cantidad de arroz glutinoso para mantener la ductilidad de la masa).
Primero, se pone el arroz a reposar en el agua, para después molerlo en polvo. Luego, se cocina esa harina con agua, envolviéndola constantemente con rapidez. Finalmente, se divide la masa en pedazos para teñirlos de diferentes colores.
En el pasado, los aldeanos hervían los productos orgánicos con un poco de harina para crear el tinte de los cuatro colores básicos, que son el amarillo, rojo, negro y verde.
El color amarillo proviene de las flores de la sófora o la cúrcuma; el rojo de la fruta Gac (Momordica cochinchinensis), también conocida como calabaza conchín; el negro de las cenizas de la paja o la eclipta prostrata, y el azul de las hojas de añil o galangal.
Los colores secundarios son creados a partir de la mezcla de esos cuatro colores básicos.
En la actualidad se emplean los colorantes industriales, debido a su utilidad.
Los artesanos del To He siempre se trasladan lejos de su hogar, para vender las mercancías en los mercados de otras aldeas, comunas, distritos y ciudades, especialmente en sitios donde se celebran festivales.
Las herramientas que llevan para el viaje son simples, incluido un cuchillo pequeño, algunos palitos de bambú, un poco de cera de abeja, un peine y una caja de poliestireno, para exponer a los To He.
Según el investigador cultural Trinh Bach, antes de 1960, cada vez que llegaba el 15 del octavo mes del calendario lunar, los animales hechos de harina eran vendidos en todo Hanoi y las provincias norteñas del país, como un hecho indispensable en la Fiesta del Medio Otoño, una festividad tradicional de numerosas culturas orientales dedicada a la infancia.
Esas figuras no solo eran dirigidas a los niños, sino también a los adultos.
Algunas personas, al emigrar hacia el Sur, se llevaron consigo también esa tradición, y conservaron el arte hasta finales de los años 80.
En la actualidad, el artesano Dang Van Hau restaura principalmente tres grupo de figuras.
El primero es el Trung Thu Dong Xuan, que cuenta con los animales domésticos y objetos cercanos a la vida cotidiana, tales como el búfalo, el caballo, la cabra, el perro, el gallo, el cerdo, el cangrejo, y el pez dorado, así como el calzado, y la bandeja tradicional de cinco frutas.
Mientras, el segundo, conocido como el de Pho Khach, comprende a las criaturas sagradas, en las que se requiere de más meticulosidad y dedicación para detallarlas.
El tercero, llamado Tu Xuyen, se destaca por la innovación y creatividad en las animaciones de los artesanos. Esa última colección se hace completamente de ingredientes naturales y se puede cocinar al vapor para comer.
Hoy día, los artistas no solo amasan las formas sencillas como animales y frutas, sino también incluyen a los doce animales del zodíaco de las culturas orientales, además de los personajes populares famosos como Aladdín, Doraemon, y Pokémon, entre muchos otros./.

VNA

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