Hanoi (VNA) - Con más de seis millones de vietnamitas residentes en más de 130 países y territorios, la comunidad en el exterior se perfila como un actor clave en la estrategia de desarrollo socioeconómico de Vietnam, especialmente en el fortalecimiento del ecosistema de emprendimiento e innovación.
En la última década, Vietnam ha recibido más de 190 mil millones de dólares en remesas, lo que lo mantiene entre los diez mayores receptores del mundo. Ciudad Ho Chi Minh concentra alrededor del 60 % de ese flujo y se ha convertido en el principal centro de captación de capital para la inversión productiva.
Sin embargo, el valor estratégico de la diáspora va más allá de las remesas: incluye transferencia de tecnología, experiencia en gestión, conocimiento especializado y redes internacionales que pueden acelerar la internacionalización de las startups vietnamitas.
Vietnam cuenta hoy con un ecosistema emprendedor relativamente completo, compuesto por startups, fondos de inversión, centros de innovación y una estrategia nacional orientada a la ciencia, la tecnología y la transformación digital. El tamaño del mercado interno, la población joven y el alto espíritu emprendedor constituyen ventajas competitivas claras.
No obstante, el sistema aún enfrenta limitaciones importantes, entre ellas la escasez de capital para la expansión global, la necesidad de mejorar los estándares de gobernanza y transparencia financiera, y una articulación insuficiente entre universidades, empresas, inversores y organismos públicos.
En este escenario, los expertos y empresarios vietnamitas en el extranjero emergen como un recurso clave para cubrir esas brechas. Pese a ello, la movilización efectiva de este potencial todavía encuentra obstáculos, principalmente en procedimientos administrativos relacionados con residencia, verificación de identidad, trámites de inversión complejos y dificultades para acceder a información jurídica clara y actualizada.
Ante estos desafíos, el Estado ha intensificado sus esfuerzos para crear un entorno más favorable. Entre las medidas adoptadas figuran la ampliación de exenciones de visado de larga duración, la flexibilización de derechos de propiedad, el reconocimiento del origen vietnamita y el fortalecimiento de programas de conexión con intelectuales y empresarios en el exterior para promover la transferencia tecnológica y la cooperación estratégica.
Ciudad Ho Chi Minh, que recibe entre 9 y 10 mil millones de dólares anuales en remesas y alberga unas 2.000 startups en sectores como inteligencia artificial, tecnología financiera, comercio electrónico y agricultura de alta tecnología, aspira a situar su ecosistema de innovación entre los 100 más dinámicos del mundo para 2030.
Las autoridades locales han reiterado su compromiso de perfeccionar el marco institucional, mejorar el clima de inversión y garantizar la seguridad jurídica de los inversores, incluidos los vietnamitas en el extranjero.
Desde la propia diáspora, diversas voces abogan por un enfoque de largo plazo. Entre las propuestas destacan la creación de un marco jurídico estable para la inversión transfronteriza, el establecimiento de fondos de coinversión público-privados, la formación de redes de expertos vietnamitas como asesores estratégicos y la creación de centros de conexión entre el ecosistema innovador vietnamita y los mercados internacionales.
Si estas iniciativas se consolidan, la comunidad vietnamita en el exterior podría convertirse en un actor decisivo en la transformación de Vietnam en una economía innovadora, competitiva y plenamente integrada en la cadena global de valor./.