Hanoi (VNA) - La jornada electoral para elegir a los diputados de la Asamblea Nacional de Vietnam de la XV Legislatura y de los Consejos Populares para el período 2026-2031 concluyó con una participación masiva en el país, desde zonas montañosas y fronterizas hasta islas remotas y áreas urbanas y rurales, convirtiéndose en una imagen viva del derecho del pueblo a decidir su propio destino.
Según la Oficina del Consejo Electoral Nacional, hasta las 23:00 horas del 15 de marzo de 2026, la participación alcanzó el 99,68% a nivel nacional, mientras que las 34 provincias y ciudades registraron tasas superiores al 99%. Estos datos evidencian tanto la amplia implicación ciudadana como el alto sentido de responsabilidad de la población hacia el futuro del país.
Las imágenes difundidas en medios y redes sociales mostraron escenas de alta carga simbólica: urnas móviles trasladadas a domicilios de personas mayores o con dificultades de movilidad, así como la atención cercana de los equipos electorales, en una jornada caracterizada por el orden, la inclusión y la amplia participación.
El proceso fue recogido por agencias internacionales y medios extranjeros como un acontecimiento político relevante, que evidencia la estabilidad del sistema político vietnamita. Diversos análisis subrayaron la preparación meticulosa de las elecciones, desde la selección de candidatos hasta la garantía de seguridad y orden en los centros de votación.
El diario japonés Nikkei destacó la eficacia de la labor informativa en Vietnam, que permitió a los ciudadanos conocer con claridad sus derechos y deberes, y valoró el papel de las elecciones en el impulso de la participación política.
Pese a estos resultados, algunos individuos y organizaciones extremistas difundieron de manera deliberada informaciones distorsionadas sobre el proceso electoral, al afirmar que los ciudadanos fueron “obligados” a votar, que existió vigilancia sobre los votantes o que el proceso careció de transparencia. Incluso se llegó a reclamar la necesidad de una supuesta “supervisión internacional”. Estas versiones constituyen tergiversaciones intencionadas con fines de desestabilización.
Autoridades y expertos coinciden en rechazar estas afirmaciones por carecer de fundamento. La legislación vietnamita establece que el voto es tanto un derecho como una responsabilidad cívica, en línea con prácticas extendidas en diversos sistemas democráticos. En este contexto, las campañas de información y movilización ciudadana forman parte de los esfuerzos habituales para fomentar la participación.
Asimismo, las autoridades implementaron medidas para garantizar el acceso al voto en todo el país, incluyendo la organización de votaciones anticipadas en zonas específicas y el uso de urnas móviles para personas que no pueden desplazarse, evidenciando el esfuerzo por no dejar a nadie al margen de decisiones fundamentales.
En cuanto a las acusaciones sobre la supuesta “vigilancia”, se recuerda que los centros de votación operan bajo el principio de voto secreto, conforme a la ley. Las fuerzas de seguridad se limitan a garantizar el orden público, una práctica común a nivel internacional, sin interferir en la decisión de los votantes.
Otra de las críticas apunta a la validez de los resultados y plantea la necesidad de supervisión internacional. Sin embargo, especialistas subrayan que las elecciones son un asunto interno de cada Estado soberano. En Vietnam, el proceso está regulado por ley, con procedimientos de escrutinio supervisados por representantes electorales, candidatos, ciudadanos y medios de comunicación.
Los resultados son posteriormente consolidados y reportados al Consejo Electoral Nacional a través de un sistema de múltiples niveles, lo que garantiza la transparencia y precisión del proceso. La experiencia de anteriores procesos electorales respalda la solidez de este mecanismo.
En redes sociales, algunos sectores extremistas pusieron en duda el modelo electoral vietnamita, al que calificaron de “democracia unidireccional”, y cuestionaron la credibilidad de los candidatos, al tiempo que reclamaron la adopción de sistemas electorales de países occidentales. Sin embargo, analistas señalan que no existe un modelo único de democracia, y que cada país configura su sistema en función de su contexto histórico, cultural y nivel de desarrollo.
En el caso de Vietnam, el sistema político se basa en el principio de que el poder pertenece al pueblo, ejercido a través de la Asamblea Nacional y los Consejos Populares. Sus representantes son elegidos mediante procesos de consulta, nominación y votación, con el objetivo de reflejar la diversidad social. Este modelo, consolidado durante décadas, ha contribuido a mantener la estabilidad política del país, un factor clave en el crecimiento económico, la mejora de las condiciones de vida y el fortalecimiento de su posición internacional.
Las informaciones distorsionadas difundidas en torno al proceso electoral son interpretadas como parte de campañas dirigidas a generar desconfianza y división social. Sin embargo, en un entorno con múltiples fuentes de información, la ciudadanía dispone de herramientas para contrastar los hechos. Más importante aún, su propia experiencia en la vida política y social permite distinguir entre la realidad y la manipulación.
El éxito de las elecciones de 2026 no sólo marca el cierre de un proceso político periódico, sino que reafirma la participación ciudadana y la confianza en las instituciones en una nueva etapa de desarrollo nacional./.