Camioneta militar enviada a Depok (Fuente: VNA)
Yakarta  (VNA) - Muchos prisioneros rebeldes se entregaron hoy a la autoridad, tras una operación lanzada por la policía de Indonesia, anunció el subcomisionado en jefe de esta fuerza, general Syafruddin.

Agentes de la escuadra antiterrorista Densus 88 rodean el centro de detención en el cuartel general de la Brigada Móvil de la Policía en la ciudad de Depok.

Desde hace alrededor de 24 horas este edificio es escenario del motín de un grupo de prisioneros vinculados al autodenominado Estado Islámico (EI), que reivindica en internet que son los autores del suceso.

Durante los enfrentamientos perdieron la vida cinco agentes de la policía y un reo.
En estos momentos, las autoridades están negociando la liberación de otro uniformado, reveló el portavoz de la policía nacional, Muhammad Iqbal, en una conferencia de prensa.

Igbal explicó que al menos cuatro personas están encargadas de dialogar con los detenidos, que se presume estén relacionados con Amman Abdurrahman, líder del grupo terrorista Jamaah Ansharut Daulah (JAD) y que también se encuentra encarcelado.

Las negociaciones para finalizar el motín están en curso, apuntó el funcionario.

Según Iqbal, la revuelta comenzó ayer cuando uno de los detenidos protestó por la demora en la entrega de los alimentos enviados por su familia mientras eran revisados por los guardias.

Hace cuatro días la policía arrestó a cuatro radicales islámicos que planeaban atacar ese cuartel general y varias estaciones de policía.

A través de su agencia de noticias Amaq, el EI informó que varios de sus miembros detenidos participaron en el motín.

"El reclamo del grupo terrorista es falso, el incidente fue desencadenado por algo trivial, sobre la comida de las familias", explicó Iqbal.

Uno de los reclusos recibió un disparo mortal después de agarrar un arma y amenazar a los oficiales, detalló.

Los revoltosos abatieron los muros y los barrotes de la prisión e irrumpieron en la habitación de los investigadores, donde han agredido a los agentes que estaban interrogando a nuevos detenidos, sacándoles las armas reglamentarias.

Los prisioneros del centro de detención Mako Brimob son unos 130 y son sospechosos o condenados por terrorismo. La cárcel es una estructura de máxima seguridad.

Tras los atentados de Bali en 2002, que causaron la muerte de más de 200 personas, las autoridades indonesias lanzaron una ofensiva contra el extremismo islámico en el país.

Sin embargo, en los últimos años aumentaron los brotes de violencia sectaria y religiosa inspirados en el Estado Islámico. – VNA