Hanoi (VNA) - En medio de la volatilidad de la economía mundial, marcada por tensiones geopolíticas, interrupciones en las cadenas de suministro y la desaceleración del comercio global, el mercado interno de Vietnam se consolida como un pilar clave para mantener el crecimiento económico.
Con una población de más de 100 millones de habitantes y una contribución de alrededor del 60-62% al Producto Interno Bruto (PIB), el consumo doméstico no solo actúa como respaldo cuando las exportaciones enfrentan dificultades, sino que también se perfila como un motor estratégico para el desarrollo sostenible del país.
Las recientes tensiones en Oriente Medio han generado inestabilidad en el mercado energético mundial, elevando los costos del transporte y de las materias primas. Esta situación supone nuevos retos para las empresas exportadoras vietnamitas, que enfrentan mayores costos de producción, fluctuaciones cambiarias y una demanda más débil en mercados clave.
Ante este escenario, el fortalecimiento del mercado interno se considera una solución estratégica para ayudar a las empresas a mantener la producción, estabilizar sus ingresos y diversificar los canales de consumo. En esa línea, el Gobierno vietnamita fijó para 2026 el objetivo de que las ventas minoristas y los ingresos por servicios de consumo aumenten entre un 13 y un 15%, superando el nivel registrado el año pasado.
Según Tran Huu Linh, director del Departamento de Gestión y Desarrollo del Mercado Interno del Ministerio de Industria y Comercio, la cartera ha puesto en marcha diversas medidas para impulsar el comercio minorista, como el perfeccionamiento del marco institucional, la modernización de la infraestructura comercial, el estímulo al consumo y el fortalecimiento de la supervisión del mercado.
Por su parte, el viceministro de Industria y Comercio Nguyen Sinh Nhat Tan destacó que, frente a choques externos como la pandemia de la COVID-19, el conflicto entre Rusia y Ucrania o las tensiones comerciales globales, el mercado interno ha demostrado ser un pilar de estabilidad para la economía vietnamita.
Para estimular la demanda, el Ministerio promueve programas nacionales de promoción comercial, semanas de productos vietnamitas, ferias de productos OCOP (Cada comuna, un producto) y actividades de conexión comercial entre regiones.
Paralelamente, el comercio electrónico se impulsa como un nuevo motor de crecimiento, con iniciativas destinadas a apoyar a las empresas en la digitalización de sus ventas y en la aplicación de tecnologías como la inteligencia artificial, el análisis de macrodatos y blockchain.
Al mismo tiempo, el sistema de distribución moderna continúa ampliándose mediante la expansión de supermercados, tiendas de conveniencia y centros comerciales, mientras que los mercados tradicionales avanzan hacia su modernización y digitalización.
Asimismo, nuevas formas de promoción comercial en plataformas digitales, como las transmisiones en vivo para promocionar productos nacionales, comienzan a mostrar resultados positivos en la conexión directa con los consumidores.
En el ámbito empresarial, cada vez más compañías están orientando su estrategia hacia el mercado interno ante la volatilidad de los pedidos de exportación. No obstante, expertos advierten que para que este mercado se convierta en un verdadero motor de crecimiento es necesario reforzar la lucha contra el contrabando, la falsificación y la competencia de productos importados de bajo costo.
En un contexto internacional aún incierto, el mercado interno no solo funciona como un amortiguador frente a las perturbaciones externas, sino también como una base para fortalecer la autonomía económica del país. Con una clase media en expansión y un sistema de distribución en transformación, el mercado doméstico de Vietnam mantiene un amplio potencial para impulsar el crecimiento económico en los próximos años./.