Hanoi (VNA) – La Resolución No. 80-NQ/TW del Buró Político sobre el desarrollo de la cultura vietnamita identifica la cultura como la base espiritual de la sociedad y un recurso interno para el desarrollo sostenible, actuando como un vínculo que conecta a las comunidades y refuerza el consenso social.
La experiencia práctica en comunidades locales y las aportaciones de investigadores muestran que, cuando la cultura ocupa el lugar adecuado en la vida social, el espíritu de la resolución puede materializarse de manera natural y duradera.
Artes populares en la vida comunitaria
La doctora Nguyen Thi Tam, del Instituto de Antropología y Estudios Religiosos de la Academia de Ciencias Sociales de Vietnam (VASS), señaló que la vitalidad de las artes populares no depende de un único factor, sino de la combinación de espacios de representación, mecanismos de distribución de beneficios y transmisión intergeneracional dentro de las comunidades.
Los espacios de representación desempeñan un papel fundamental: cuando las artes populares conservan su “espacio vital” en las actividades comunitarias, los valores culturales pueden practicarse, observarse, aprenderse y transmitirse de forma natural.
Por su parte, los mecanismos de reparto de beneficios, especialmente aquellos vinculados al turismo comunitario, generan un impulso adicional para que la población mantenga las prácticas culturales, mientras que la transmisión intergeneracional garantiza la continuidad de los conocimientos y habilidades.
La Resolución 80 subraya la necesidad de que la cultura impregne la vida cotidiana. Según Nguyen Thi Tam, la cultura solo se difunde verdaderamente cuando las propias comunidades la practican y eligen cómo preservarla y promoverla en su día a día.
En Lo Lo Chai, una aldea de los grupos étnicos Mong y Lo Lo en el norte de la provincia de Tuyen Quang, las artes populares se practican en espacios comunitarios, rituales y actividades de recepción de visitantes, lo que contribuye a mantener un “patrimonio vivo” y, al mismo tiempo, a generar valor económico para los residentes locales.
En la comunidad Mong de Then Pa, también en Tuyen Quang, donde los espacios de representación son limitados y muchos jóvenes trabajan fuera de sus localidades, las soluciones vinculadas a actividades comunitarias, rituales tradicionales o turismo local se consideran canales clave para mantener las artes populares presentes en la vida cotidiana.
Paralelamente, la documentación, preservación y difusión en plataformas digitales —formando gradualmente “recursos culturales digitales” y “espacios culturales digitales”— pueden apoyar la conservación y promoción cultural en un contexto de cambios sociales.
La cultura como recurso interno
El profesor asociado y doctor Pham Van Duong, del Instituto de Estudios Culturales de la VASS, afirmó que el espíritu central de la Resolución 80 es convertir la cultura tanto en la base espiritual de la sociedad como en un motor interno del desarrollo sostenible. Esto exige un cambio de enfoque, considerando la cultura no solo como algo que debe preservarse, sino como una fuerza activa integrada en la vida social para impulsar el desarrollo.
La preservación desvinculada de la vida cotidiana —limitada a la recopilación, el archivo o la representación simbólica— difícilmente genera un impacto duradero. En cambio, cuando la cultura se practica en conexión con los medios de vida, la educación, el turismo y las actividades sociales, sus valores se renuevan y difunden de manera natural.
Desde esta perspectiva, Duong destacó el papel de la investigación en ciencias sociales y humanidades para concretar la Resolución 80. Los estudios culturales deben ir más allá de la mera descripción, aclarando cómo funciona la cultura dentro de las comunidades y cómo puede convertirse en un verdadero motor de desarrollo.
En un contexto de urbanización acelerada, migración laboral y fuerzas del mercado que están transformando las estructuras sociales, considerar la cultura como un recurso interno resulta cada vez más crucial. Cuando se sitúa en el lugar que le corresponde, la cultura puede actuar como el “pegamento” que une a las comunidades, refuerza la identidad, fortalece el consenso social y proporciona una base espiritual sólida para el desarrollo sostenible./.