Imagen satelital señala pista de aterrizaje construida ilegalmente por China en el arrecife Chu Thap (Cross Fiery) en el archipiélago Truong Sa (Spratly) de Vietnam (Fuente: AFP)
 

Hanoi (VNA)- Durante décadas, las disputas en el Mar del Este han persistido como punto de fricción entre las naciones de la zona, en el marco de un diferendo en el que China ha sido históricamente un actor clave.

En ese contexto, los últimos eventos vienen a señalar que la situación regional está evolucionando y no precisamente hacia una mayor estabilidad, ya que todas las naciones involucradas en este asunto se encuentran reafirmando sus respectivas posturas sobre la zona en litigio.

En notas diplomáticas presentadas en el ámbito de las Naciones Unidas, China ha afirmado que posee "indiscutible soberanía" sobre los archipiélagos vietnamitas de Truong Sa (Spratly) y Hoang Sa (Paracel) así como sobre sus "aguas adyacentes", sin estar del todo claro cuál es realmente su postura ni las bases para hacer tales reclamos.

En consonancia con tal posición, en mayo de 2011, navíos de guerra chinos abrieron fuego contra pesqueros vietnamitas en aguas de las Spratly.

Asimismo, días después fuerzas chinas volvieron a actuar contra dos buques vietnamitas que efectuaban labores de exploración petrolera en las mismas aguas.

En consecuencia, tales incidentes provocaron protestas populares en Vietnam contra China.

China viene representando los límites de sus reivindicaciones en un mapa denominado “línea de nueve puntos” y que incluye todos los territorios en litigio.

A pesar de tener una de las costas más largas del mundo, China ha sido tradicionalmente un poder terrestre y no ha dispuesto de una marina de guerra con capacidad efectiva para defender sus intereses a cabalidad.

No obstante, las cosas están cambiando rápidamente.

En una época como la actual donde la seguridad estratégica depende de las líneas de suministro y de los recursos naturales, China se encuentra desarrollando un ambicioso programa para la construcción de una armada moderna.

Al respecto, en los últimos años, esa nación ha aumentado considerablemente su poderío naval, con un significativo número de nuevos destructores, cruceros y submarinos e incluso puso en servicio su primer portaviones en 2012.

Por otra parte, en los contenciosos abiertos con sus vecinos, las autoridades chinas han manifestado que las disputas deben ser tratadas bilateralmente con cada país y no en foros regionales, en clara alusión a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

En un intento de minimizar el riesgo de conflicto en la región, la ASEAN y China firmaron en 2002 una "Declaración de Conducta", pero pese al tiempo transcurrido, esta no se ha convertido en un “Código” formal y vinculante que regule las actividades de los países con costas en el Mar del Este, tal y como algunos de ellos han venido reclamando.

Asimismo, la ASEAN como organización no tiene ninguna posición oficial sobre las disputas en esta zona marítima y trata de lograr el consenso entre todos sus miembros, tanto con los demandantes como con los que son ajenos a esas materias, así como con China.

Sin embargo, China ha venido defendiendo que la agrupación sudesteasiática no tiene ningún papel que jugar en el conflicto.

Creada el 8 de agosto de 1967, la ASEAN está compuesta actualmente por 10 Estados miembros: Myanmar, Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.

Dada la sensibilidad de la cuestión y la complejidad del diferendo, es altamente improbable que los Estados reclamantes se pongan de acuerdo para someter las disputas sobre la soberanía de las islas al arbitraje de una corte o tribunal internacional.

En ese contexto, aunque a corto plazo un enfrentamiento militar a gran escala parece estar descartado, la posibilidad de que la región se encamine hacia una carrera armamentística se encuentra ciertamente abierta. – VNA

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