Hanoi (VNA) - En su nueva etapa de desarrollo, el sector turístico de Vietnam tiene la oportunidad de dar un salto cualitativo y consolidarse como uno de los motores clave del crecimiento económico nacional, para lo cual es esencial perfeccionar el marco institucional y normativo y crear un entorno transparente y moderno.
En 2025, la Autoridad Nacional de Turismo de Vietnam intensificó la revisión y propuesta de mecanismos y políticas destinados a eliminar obstáculos y facilitar las actividades turísticas. En particular, destaca la consolidación del Comité Directivo de Turismo mediante la Decisión 1532/QD-TTg, del 15 de julio de 2025, del Primer Ministro, junto con la promulgación del Plan de Acción para el período 2025-2026 y su reglamento operativo, lo que reforzó la coordinación interinstitucional y garantizó una dirección unificada desde el nivel central hasta el local.
El Despacho Oficial 34/CD-TTg, emitido el 10 de abril de 2025 por el Primer Ministro, sobre el impulso del turismo para contribuir al objetivo de un crecimiento económico de dos dígitos, refleja la especial atención del Gobierno hacia este sector. El documento resalta la necesidad de estimular la demanda, diversificar los productos, fomentar la transformación digital, mejorar el entorno empresarial y elevar la calidad de los servicios, al tiempo que insta a ministerios y autoridades locales a eliminar los cuellos de botella relacionados con los procedimientos administrativos, la infraestructura y los recursos humanos.
De igual manera, la Decisión 382/QD-TTg, del 21 de febrero de 2025, que aprueba el Plan de implementación de la Planificación del Sistema Turístico para el período 2021-2030, con visión hasta 2045, define orientaciones estratégicas a través de programas de acción específicos, estableciendo tareas, cronogramas, responsabilidades y mecanismos de coordinación para movilizar recursos destinados al desarrollo de infraestructura, productos y mercados turísticos.
La política de visados continúa siendo un aspecto clave, con la ampliación de la exención de visado, mayores incentivos para los mercados prioritarios y la incorporación de nuevos puntos de entrada que aplican el visado electrónico. Estas medidas reducen costos y tiempos para los viajeros, favoreciendo especialmente a los segmentos de alto poder adquisitivo y estancias largas, además de generar efectos positivos en sectores como la aviación, la hotelería, el comercio minorista y los servicios.
A la par, se han intensificado las reformas administrativas. Diversos procedimientos en áreas como viajes, guías turísticos y establecimientos de alojamiento han sido simplificados o reducidos. La disminución del 50% de las tasas de evaluación para la concesión de licencias de viajes y tarjetas de guía en 2025, junto con la aplicación de tarifas eléctricas similares a las de producción para los establecimientos de alojamiento, ha creado condiciones favorables para que las empresas reduzcan costos y amplíen sus operaciones.
De cara a 2026, la Autoridad Nacional de Turismo continuará asesorando sobre la modificación de la Ley de Turismo y sus normativas complementarias, para adaptarlas a las exigencias de la transformación digital, la economía de plataformas, el turismo verde e inteligente y los nuevos modelos de negocio. Después de casi una década de implementación, la Ley de Turismo de 2017 ha proporcionado una base jurídica fundamental, aunque la nueva situación exige ajustes y actualizaciones.
El perfeccionamiento del marco legal busca elevar la competitividad, atraer inversiones y consolidar al turismo como un sector económico estratégico. Al mismo tiempo, se plantea la necesidad de redefinir la estrategia de desarrollo, enfocándose en el aumento del valor agregado, la calidad de los servicios, la innovación y la sostenibilidad, y señalando mercados objetivo, productos clave y espacios para el desarrollo regional.
En el contexto de la reorganización de las unidades administrativas y la implementación del modelo de administración local de dos niveles, se amplía el espacio de desarrollo turístico, facilitando la formación de regiones turísticas interconectadas, cadenas de destinos y corredores temáticos.
Esto resalta la necesidad de reestructurar científicamente el espacio de desarrollo, revisar la distribución de recursos, los flujos de visitantes, la infraestructura y los servicios, y definir polos y clústeres adecuados, con el objetivo de crear nuevos motores de crecimiento y reforzar la competitividad del turismo vietnamita./.