Hanoi, 07 abr (VNA)- A un año del incidente ambiental provocado por la acería taiwanesa Hung Nghiep Formosa Ha Tinh en la costa central de Vietnam, la vida de los pobladores en las provincias afectadas se ha normalizado gradualmente gracias a los esfuerzos ingentes de todo el sistema político.

La vida vuelve a la normalidad en el centro de Vietnam (Fuente: VNA)


El medio marino en las localidades de Ha Tinh, Quang Binh, Quang Tri y Thua Thien- Hue también se ha recuperado.

El incidente causado por Formosa es considerado como el mayor desastre ambiental en Vietnam hasta la fecha, el cual causó grandes daños inmediatos y duraderos a la economía, la sociedad y el entorno.

El siniestro ha impactado grave y directamente en los sectores de pesca, cultivo y procesamiento de productos acuícolas, industria salinera, servicios logísticos y turismo, y también ha perturbado el orden y la seguridad, causando inquietudes entre la población.

Ante la muerte masiva de animales acuáticos el año pasado en la costa central, los órganos competentes, científicos y ambientalistas nacionales trabajaron incesantemente e identificaron a Formosa como el causante del incidente al verter residuos que contenían sustancias nocivas al medio marino.

Representantes de esa empresa admitieron ante el gobierno y el pueblo de Vietnam su responsabilidad y se comprometieron a compensar con 500 millones de dólares por las pérdidas causadas.

Con la máxima prioridad otorgada a la recuperación de las consecuencias ambientales y a la garantía de los intereses de la población, el Partido Comunista, el gobierno, los sectores y las localidades acometieron las labores destinadas a indemnizar a los afectados, con el fin de estabilizar pronto la vida de los mismos.

Serio en la gestión y recto en asumir la responsabilidad ante el pueblo, el Partido, el gobierno y las localidades realizaron de forma inmediata el trabajo relacionado con el siniestro, incluida la sanción a las organizaciones e individuos responsables del desastre sin exclusión alguna.

Dirigentes del Ministerio de Recursos Naturales y Medio Ambiente, del Departamento de Medio Ambiente y de la provincia de Ha Tinh y de la zona económica Vung Ang, donde radica la acerería, implicados en el caso, fueron disciplinados.

Bajo la estricta vigilancia de las autoridades y los habitantes locales, hasta la fecha, Formosa ha cumplido un 96 por ciento de los trabajos comprometidos para solucionar el problema.

Las mencionadas provincias recibieron unos 168 millones de dólares de compensación y se prevé que en junio próximo concluya el pago de dinero de la indemnización a los pobladores afectados.

A finales del año pasado, después de varios estudios, el Ministerio de Recursos Naturales y Medio Ambiente declaró segura el agua de la costa central del país y manifestó que el porcentaje de sustancias contaminantes se ha reducido.

De acuerdo con los pescadores, el mar ha recuperado su vitalidad, especialmente en los últimos tiempos se han logrado buenas capturas de peces, lo que constituye una fuente de estímulo para que ellos vuelvan a sus faenas de pesca.

Los datos muestran que las actividades del cultivo, explotación y comercio de productos acuáticos en esas localidades han vuelto a la normalidad. Desde principios del año hasta el momento, más de cuatro mil 500 toneladas de mariscos fueron vendidas, mientras la superficie de la cría alcanzó las dos mil 777 hectáreas, cumpliendo la meta trazada.

Sin embargo, durante los últimos días, varios sujetos extremistas, instigados por las fuerzas reaccionarias, aprovechando a sabiendas las políticas de libertad de culto y religión del Partido y Estado incitaron a manifestaciones, provocando el desorden público, incluso atacando a las fuerzas de seguridad, lo que afectó seriamente la estabilidad política y el orden social en la región central.

Esos lacayos con su malévola intención utilizaron el siniestro provocado por Formosa para crear divergencias entre los seguidores religiosos en particular y la población en general con el gobierno local.

Con sus complots bien preparados apuntados a debilitar la unidad nacional, esos individuos realizaron con frecuencia acciones provocadoras al exhortar a la población a concentrarse en los días feriados y en las jornadas en que las autoridades repartieron la compensación para proponer sus reclamaciones irrazonables.

No es difícil de percibir que esas acciones y tentativas, mediante la manipulación de la llamada “ética”, “igualdad” y “protección de los derechos humanos”, pretenden distorsionar y engañar a la población sobre la verdad del hecho.

Esos subversivos, so pretexto de proteger el medio marino, realizaron actividades de sabotaje contra el Partido y el Estado, atentaron contra la unidad nacional y la solidaridad entre las religiones y buscaron perturbar la vida pacífica de los pobladores en la tierra central.

El incidente ambiental constituye una gran lección en el proceso del desarrollo socioeconómico nacional y también es una experiencia valiosa en la solución de problemas candentes relacionados con el medio ambiente. Se trata asimismo de la contradicción en la correlación entre el impulso del desarrollo socioeconómico y la protección del entorno.

Una nueva ideología y una nueva manera de pensar sobre el desarrollo han quedado inculcadas en el Partido y Estado de Vietnam. El Primer Ministro de este país reiteró en repetidas ocasiones que no se cambia el medio ambiente por la economía a toda costa.

Con el fin de mantener en alto la vigilancia y una mente lúcida por la comunidad y la Patria, los habitantes de cualquier religión en la región central deben estar determinados ahora más que nunca a fortalecer la solidaridad y luchar contra las acciones instigadoras para que no puedan destruir los logros revolucionarios de las generaciones predecesoras, la estabilidad del sistema político y la vida pacífica en esta tierra.-VNA

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