Hanoi (VNA) – El primer ministro de Vietnam, Pham Minh Chinh, presidió hoy una reunión con ministerios y agencias relevantes para abordar las tareas y soluciones clave en la gestión de las políticas monetaria y fiscal, en un contexto de creciente volatilidad global.
Durante el encuentro, el jefe de Gobierno exigió una adaptación flexible, segura y eficaz a cualquier escenario para garantizar la estabilidad macroeconómica, controlar la inflación, impulsar un crecimiento de dos dígitos, asegurar los grandes equilibrios de la economía y mantener la deuda pública, gubernamental y externa dentro de los límites permitidos.
Se trata de la cuarta reunión en dos días convocada por el primer ministro y sus viceprimeros ministros para analizar las respuestas a los nuevos acontecimientos mundiales, particularmente el conflicto en Medio Oriente. Los participantes evaluaron que la situación regional e internacional evoluciona rápidamente de manera compleja e impredecible, especialmente en lo relativo a la inestabilidad política, los conflictos entre naciones y los cambios en las políticas comerciales de las grandes potencias.
Estos factores externos están provocando disrupciones en las cadenas de suministro, aumentos en los costos de transporte y logística, y dificultades energéticas que elevan los costos de producción, afectando la actividad empresarial y los medios de vida de la población. Vietnam, como economía en desarrollo con alto grado de apertura, se ve significativamente impactado.
Ante esta realidad, el primer ministro instó a los ministerios, localidades y unidades a mantener una vigilancia constante sobre la situación, actuando con serenidad y perseverancia, sin caer en el pesimismo ni en la complacencia. Se requiere diseñar tareas y soluciones viables que aprovechen al máximo las ventajas competitivas, el potencial diferenciador y las oportunidades sobresalientes del país, minimizando los impactos negativos sobre la economía.
El objetivo general es mantener la estabilidad macroeconómica, controlar la inflación, impulsar un crecimiento superior al 10%, asegurar los grandes equilibrios y controlar la deuda pública dentro de los límites permitidos, todo ello adaptándose flexiblemente a cualquier situación sin caer en la pasividad o la improvisación.
Pham Minh Chinh valoró positivamente la gestión proactiva, flexible y solvente del Banco Estatal, instándolo a continuar en esa línea con una política monetaria activa, oportuna y eficaz en aspectos como tasas de interés, tipo de cambio, reservas internacionales y crecimiento del crédito. Ordenó la pronta creación de una bolsa nacional de oro, impulsar la transformación digital en el sector bancario y acelerar el desembolso de paquetes crediticios preferenciales para vivienda social y otros ámbitos.
Al Ministerio de Finanzas, el premier le encomendó mantener una política fiscal expansiva centrada en ingresos y gastos presupuestarios, promover la inversión pública en proyectos de infraestructura clave, aplicar exenciones y reducciones fiscales, desarrollar el centro financiero internacional, movilizar recursos mediante alianzas público-privadas, y fortalecer los mercados de capitales y valores para captar financiamiento a mediano y largo plazo, aliviando así la presión sobre el sistema bancario.
El primer ministro subrayó la necesidad de transitar de una dependencia excesiva del crédito bancario hacia la diversificación de fuentes de financiamiento legítimas, donde las políticas monetaria y fiscal se complementen mutuamente.
Asimismo, exigió implementar eficazmente las resoluciones del XIV Congreso del Partido y del Buró Político para renovar los motores tradicionales de crecimiento (inversión, consumo, exportaciones) e impulsar nuevos motores basados en ciencia, tecnología, innovación, transformación digital y verde, transición energética y reestructuración laboral. Se trata de mejorar la productividad, calidad y competitividad económica, desbloqueando recursos productivos de todos los sectores, especialmente las pequeñas y medianas empresas.
El premier insistió en reducir trámites administrativos, acelerar la liberación de terrenos y la ejecución de proyectos clave para optimizar el uso del capital y reducir el coeficiente ICOR (Ratio Incremental de Capital-Producto). También ordenó reforzar la coordinación para evaluar necesidades de capital y capacidades empresariales en proyectos estratégicos, asegurando planes de inversión acordes a la capacidad financiera de las empresas.
En el ámbito comercial, instó a intensificar la promoción comercial, diversificar mercados, productos y cadenas de suministro, apoyar a empresas afectadas por la volatilidad internacional, y lanzar la “Semana de consumo de productos vietnamitas” para estimular la demanda interna.
Otras medidas incluyen reestructurar el sector energético hacia la sostenibilidad, emitir directrices sobre ahorro energético vinculado a la transición verde, promover un mercado inmobiliario seguro y saludable aumentando la oferta de vivienda social, crear un centro estatal de transacciones inmobiliarias, y atraer inversión extranjera.
El jefe de Gobierno encargó al viceprimer ministro Ho Duc Phoc la dirección directa de la implementación de las políticas monetaria y fiscal bajo el principio de “flexibilidad, oportunidad, eficacia y seguridad en el uso de instrumentos, con perseverancia en los objetivos trazados”./.