Por Mariela Perez Valenzuela, texto y fotos

 

Hanoi (VNA) A 73 años de la declaración de Independencia de Vietnam, este país de hermosos paisajes, tesoros arquitectónicos, lagos, mercados bulliciosos, donde se mezclan lo histórico y lo moderno en perfecta armonía, es una nación diez veces más hermosa, como prometió el líder de la Revolución Ho Chi Minh el 10 de mayo de 1969, en lo que se considera su testamento político.

“Nuestros ríos,  nuestras montañas, nuestros hombres siempre quedarán. Derrotados los  yanquis, construiremos una Patria diez veces más hermosa”. “…. Nuestra Patria será reunificada. Nuestros compatriotas del Norte y del Sur se reunirán bajo el mismo techo”, escribió a sus 79 años, pocos meses antes de fallecer.

El 2 de septiembre de 1945, ante cientos de miles de personas que en representación del pueblo se congregaron en la plaza de Ba Dinh, en la actual ciudad de Hanoi, el presidente Ho Chi Minh leyó la Proclamación de la Independencia, declarando el nacimiento de la República Democrática de Vietnam.
El Presidente Ho Chi Minh leyó la Proclamación de la Independencia ante cientos de miles de personas que representaban a más de 20 millones de compatriotas. Foto internet.
 
“Un pueblo que se ha opuesto con coraje a la esclavitud impuesta por los franceses durante más de 80 años, un pueblo que resueltamente se ha puesto del lado de los aliados contra los fascistas durante los últimos años, debe ser libre e independiente”, expresó el máximo inspirador de los heroicos combatientes vietnamitas que jamás se dejaron amilanar frente a ejércitos más poderosos.

Fue ese un documento político que ponía fin a casi un siglo de lucha y de resistencia contra el colonialismo francés.  Sin embargo, al finalizar la Segunda Guerra Mundial París intentó recuperar su dominio sobre la Península indochina ocupada anteriormente por los japoneses y en respuesta a la Proclamación de Independencia, en diciembre de 1946 inició intensos bombardeos,  dejando miles de civiles asesinados.

Tal situación radicalizó el patriotismo de los vietnamitas contra la injerencia extranjera.  Bajo el liderazgo del Partido Comunista,  lucharon durante ocho años contra un agresor opuesto a reconocer su soberanía, hasta que en marzo de 1954  sufrió una gran derrota en la batalla de Dien Bien Phu,  que puso fin a casi un siglo de colonización europea.
La batalla de Dien Bien Phu terminó con el triunfo vietnamita. Foto internet

Ese propio año el país fue dividido en el Norte (bajo mando del Tío Ho) y el Sur, cuyo gobierno títere recibía la ayuda directa de Washington. Se dice que para 1965 habia unos 500 mil soldados estadounidenses en esa zona.

Estados Unidos no tuvo un ápice de piedad durante la guerra desigual de casi dos décadas. Organismos internacionales calculan entre tres y cinco millones los vietnamitas fallecidos, la mayoría civiles, a lo que hay que añadir los daños ambientales y a la salud humana causados por las armas químicas utilizadas por el país norteño.

La toma de Saigón por las fuerzas de Ho Chi Minh, quien falleció en 1969, forzó la rendición del Sur y de Estados Unidos, naciendo la República Socialista de Vietnam el 2 de julio de 1976, después de una cruda guerra de resistencia.

A la potencia norteña, sus poderosos equipos bélicos y millares de soldados no le valieron para ganar la contienda. Mas bien perdieron de manera vergonzosa.  El norteamericano era un ejército desmoralizado por el arrojo y la inteligencia demostradas por los vietnamitas, cuya lucha se asentaba en la justeza de su causa.

Vietnam construye una sociedad próspera, democrática y justa

Para los vietnamitas que vieron destruidos sus puentes, sus casas, hospitales  y escuelas por el imperialismo norteamericano, que sufrieron la muerte de un familiar durante la guerra, que sintieron las bombas caer y el hambre en los rostros de sus niños, las huellas de ese pasado cruel son imposibles de borrar.

Sin embargo, el compromiso con el presidente Ho Chi Minh de construir un Vietnam diez veces más hermoso y con los valerosos combatientes que cayeron por la liberación de su país supera la más fuerte de las emociones.

Tran Hong Hanh, una joven que estudió licenciatura en Lengua española  y hoy trabaja en la Agencia Vietnamita de Noticias, comenta a esta periodista que su abuela define la guerra en una palabra “infierno”. La señora Le Thi Nap quedó al cuidado de sus tres hijos mientras su esposo Lai Dinh Khai peleaba contra las tropas estadounidenses en la antigua ciudadela de Quang Tri.

“Mi abuelo murió en 1972 en la defensa de Quang Tri, al igual que otras decenas de miles de combatientes. Me hubiera gustado conocerlo, seguro tendría muchas historias que contar; mi abuela lo recuerda y yo me siento orgullosa.  Por hombres como él, que entregaron su vida por la patria, hoy los jóvenes vivimos en un país de paz, dueño de su destino, en el que tenemos la oportunidad de estudiar y trabajar”.

Cuarenta y tres años después de finalizada la guerra,  Vietnam construye una sociedad próspera, democrática y equitativa.

El proceso de Renovación o “Doi Moi” que se implementa en el país desde 1986 – economía de mercado ajustada a las necesidades del país con orientación socialista-ha sido vital en la reconstrucción de una nación destruida por la guerra, y que a fuerza de mucho trabajo de sus hombres y mujeres se ha convertido en una de las economías más fuertes  del Sudeste asiático, con avances importantes en diferentes sectores clave y con significativos logros en los indicadores sociales.

De un país eminentemente agrícola pasó a ser una nación industrializada, con un crecimiento económico promedio de 6,5 por ciento entre 1985 y 2015, considerado uno de los más altos de Asia.

En 2017 el Producto Interno Bruto creció 6,81 por ciento como resultado en parte de los avances en la industria procesadora y manufacturera, las exportaciones, la construcción y los servicios, a lo que se sumó la inversión extranjera directa que alcanzó un récord de 35 mil 800 millones de dólares, para un aumento interanual de 44,4 por ciento.

Prueba de esta “locomotora imparable” que es Vietnam, son los alentadores indicadores registrados en lo que va de año, que hablan de estabilidad macroeconómica con un control eficiente de la inflación por debajo de cinco, crecimiento en todos los sectores, aumento de las ventas minoristas y la atracción de 19 mil millones de dólares de inversión extranjera directa en los primeros ocho meses, lo que conlleva a una mayor confianza de los inversionistas en el país, pese a la compleja situación global agravada por la tensa relación comercial entre Estados Unidos y China.

Datos del Instituto para Estudios Económicos y de Políticas sitúan el crecimiento en el segundo trimestre en 6,79 por ciento, el nivel más alto en la última década, en tanto el Banco asiático prevé un alza 7,1 por ciento este año gracias a la expansión de la  industria, el aumento de las exportaciones, la inversión extranjera directa y el desarrollo del sector de la construcción y el turismo.
 
Feria internacional de Turismo


El fuerte progreso tecnológico ha convertido a Vietnam en un campo fecundo para la expansión de nuevas empresas; en el ámbito manufacturero el sector de textiles y confecciones constituye el segundo renglón de exportación, en tanto es el cuarto mayor exportador de calzado.
Mientras,  el sector agropecuario se mantiene como uno de los puntales de la economía nacional, teniendo como principales productos el arroz, la caña, frutas, vegetales y té.

Indicadores sociales muestran resultados alentadores

Vietnam ha hecho suyos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que los líderes mundiales se comprometieron  a cumplir para 2030 relacionados con la eliminación de la pobreza, la protección del planeta, la garantía de la salud y el bienestar de la población, el acceso a la educación con calidad, el desarrollo de las energías renovables y la edificación de ciudades sustentables, como parte de una agenda de desarrollo  mucho más amplia, con 17 objetivos y metas específicas.

Mucho antes, el país había consumado cinco de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que los Jefes de Estado y de Gobierno de 189 países se comprometieron a finalizar  para 2015 y que pocos lograron en parte por la falta de voluntad política.

Muestra de lo anterior es que en dos décadas el índice de pobreza disminuyó de 58 por ciento en el año 1993 a 5,97 por ciento en 2014; todos los niños tenían acceso a la enseñanza primaria en 2002, y los índices de mortalidad materna e infantil han disminuido considerablemente; hoy el 94 por ciento de la población está alfabetizada y la esperanza de vida es de 72 años.
Con la dirección del Partido Comunista se ha logrado elevar el Índice del Desarrollo Humano en Vietnam, cuya población ronda los 90 millones de personas, si bien el gobierno reconoce que aun queda mucho por hacer principalmente en las zonas rurales para mejorar las condiciones de vida sobre todo de las minorías étnicas. De ahí que se ejecuten proyectos de desarrollo local y a nivel nacional que contribuyen a simplificar la brecha entre las regiones del país.

Para revertir esa situación, la nación indochina avanza en la adopción de  soluciones concretas encaminadas a mejorar la vida de esas personas en cuanto a ingresos, acceso a la salud y a la educación, a una vivienda digna y agua potable, según el vicejefe del Comité de las Nacionalidades de la Asamblea Nacional, Son Phuoc Hoan.

Este 2 de septiembre, como los últimos desde que Vietnam alcanzó su definitiva independencia en 1976, será muy diferente al país que recuerda la abuela de mi colega Tran Hong Hanh, ese que Estados Unidos trató inútilmente de derrotar con su poderoso arsenal militar, sus bombas y su odio.
 


Los niños no tendrán motivos para llorar, las familias podrán reunirse con la absoluta confianza de que ningún avión enemigo sobrevolará el espacio aéreo; será un día de recordación y celebración en un país que crece y se desarrolla a un ritmo vertiginoso.-VNA