Hanoi, (VNA)- El sector turístico de Hanoi continúa impulsando los recorridos por las aldeas de oficios tradicionales, con el fin de atraer a más visitantes nacionales e internacionales a esta capital declarada “Ciudad de la Paz” por la UNESCO.

Los principales destinos son las aldeas de la seda de Van Phuc, cerámica de Bat Trang, ratán y bambú de Phu Vinh, esculturas de Son Dong y de Du Du, y bordados artísticos de Quat Dong.

Los mencionados tours aspiran a contribuir a la explotación de las ventajas turísticas, identidades culturales e históricas de los pueblos de artesanos y promover el comercio y desarrollo de sus productos.

Con un total de mil 350 aldeas comerciales, la capital vietnamita posee un gran potencial para este sector, particularmente las de cerámica de Bat Trang y de seda de Van Phuc.

Bat Trang, conocida por su producción de cerámica, se encuentra en las orillas del Río Rojo, a unos veinte kilómetros del centro de Hanoi. Con 700 años de antigüedad, su nombre significa “gran terreno donde se fabrican los cuencos”.

Tan pronto se cruza la entrada del poblado, los visitantes pueden encontrar una variedad de pequeñas tiendas donde se venden desde objetos para la vida cotidiana como ollas, jarrones, vasos, tazones y teteras hasta estatuas y artículos de arte.

Estos productos se cuecen en hornos de los talleres en la aldea, donde se descubre no solo la fabricación tradicional, sino también la pasión que los alfareros se transmiten de generación a generación.

Las obras cerámicas no sólo son objetos que marcan las huellas del tiempo en la historia del pueblo sino también testimonios vivos que reflejan el arte plástico de cada época. Por lo tanto, los extranjeros al visitar esos lugares pueden comprender mejor las costumbres y artesanías tradicionales de los antiguos hanoyenses.

Por su parte, la aldea de Bat Trang, ubicada a unos 30 minutos de Hanoi, es famosa por su artesanía tradicional de tejido de seda y cuyos productos son muy bien considerados por los consumidores vietnamitas y por los extranjeros.

Con 11 siglos de historia, Van Phuc se esfuerza actualmente por protegerse de los desafíos de la integración internacional, la desaparición gradual del oficio y su baja competitividad.

Creado en el siglo IX por La Thi Nga, una señora de familia real, esos tejidos son una materia preciosa comparada con los cuernos de rinoceronte y colmillos de elefante que fue exportada a muchos países en aquella época.

Van Phuc cuenta hoy con más de un centenar de familias especializadas en esta técnica, casi siete veces menos que en años anteriores, informó Dinh Thi Dung, una tejedora veterana.

Actualmente, los artesanos buscan materia prima de las tierras vecinas, dedicadas al cultivo de moreras-gusanos de la seda para su producción.

Otras zonas también aprenden la tejeduría y su seda- pese a la baja calidad- parece más fina y lustrosa por la técnica de teñido, aseguró Thi Dung al explicar la razón que produjo la carencia actual de pedidos.

Pese al transcurro del tiempo y los altibajos del mercado, particularidades como la calidad de la tela y el fino diseño de las piezas convierten la seda de Van Phuc en uno de los productos favoritos y escogidos por los visitantes de otros países.

Además de invertir en la modernización de maquinaria y tecnología, los artesanos lugareños se esfuerzan por mejorar la habilidad y valorizar la creatividad en aras de satisfacer las necesidades de los compradores.

Van Phuc ofrece a los visitantes una amplia gama de productos con diferentes diseños como camisas, corbatas y vestidos adornados con diversos motivos.

La seda de Van Phuc continúa conquistando a los visitantes por su calidad, resistencia y belleza. El nombre de la aldea está presente hoy día en guías turísticas y se convierte en un destino de compra de muchos consumidores nacionales. 

La seda de Van Phuc será un puente para que los visitantes conozcan mejor sobre el país y el pueblo vietnamita.- VNA

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