La Habana, 26 feb (VNA)- El secretario del Consejo de Estado, miembro del Comité Central del Partido Comunista e integrante de la Comisión de Redacción de Constitución de Cuba, Homero Acosta Álvarez, destacó la importancia de la reforma constitucional en el país caribeño en una entrevista exclusiva a la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA).

A continuación, la VNA presenta el texto de la entrevista:

El secretario del Consejo de Estado, miembro del Comité Central del Partido Comunista y integrante de la Comisión de Redacción de Constitución de Cuba, Homero Acosta Álvarez (Fuente: VNA)

Periodista: En primer lugar, muchas gracias compañero Homero por conceder esta entrevista exclusiva a la VNA. Para empezar, quisiéramos saber ¿por qué Cuba necesita una nueva Constitución y por qué en este momento?

Homero Acosta Álvarez: Bueno, en primer lugar quiero agradecer a la VNA por la posibilidad de comunicarme con el pueblo vietnamita, un pueblo hermano que admiramos y que tiene una obra en la construcción del socialismo muy importante, bajo la dirección del Partido Comunista.

La razón de la reforma de nuestra Constitución, hay que entenderla en un marco histórico. La vigente es del año 1976 y respondía a circunstancias económicas y políticas que fueron quedando atrás; hasta el punto de que en 1992, tras la caída del muro de Berlín y la desaparición del campo socialista,  derivada de una decisión adoptada en el IV Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1991, se realizó una primera reforma profunda para ajustarla a las nuevas realidades, en el nuevo contexto histórico en que tendría que transitar la Revolución Cubana tras esos sucesos internacionales que tuvieron impacto en la vida económica, política y social de Cuba.

Se realizó una reforma parcial sobre algunos aspectos de los fundamentos económicos del Estado, en particular, la dimensión de los medios fundamentales de producción. Como elemento fundamental el concepto de la propiedad socialista de todo el pueblo. Se hicieron algunas inclusiones en el ámbito de la libertad religiosa, en el ámbito político, se permitió y se amplió el ejercicio del voto directo por la población para los cargos de diputados y delegados provinciales, y se hicieron otros ajustes.

En el 2002, se hizo una nueva reforma. Se consignaron contenidos que no se pueden reformar a futuro por el constituyente. Que el sistema socialista, político, económico y social, que la Constitución establecía, no podría ser nunca reformado y que, además,  no podían establecerse negociaciones bajo amenaza o bajo coacción de una potencia extranjera.

Esos fueron los principios que se establecieron en esos dos momentos constitucionales que yo creo son importantes.

Ahora, ¿cómo surge este?  En el año 2011 se celebró el VI Congreso del Partido, y se definió como resultado un documento,  Los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. Se van reajustando algunos elementos del modelo económico que hasta ese entonces teníamos vigente, y a partir de ahí comenzaron determinados cambios en ese modelo que tiene que ver con la gestión de la empresa estatal, de la propiedad socialista de todo el pueblo, nuevos actores en la economía, una ampliación del trabajo autónomo o trabajo por cuenta propia, la extensión de las cooperativas.

Posteriormente, como resultado de la primera Conferencia Nacional del Partido, se ajustan determinadas cuestiones vinculadas al funcionamiento de nuestro sistema político, en particular, el papel del Partido, de nuestras organizaciones.

Todo eso iba creando una visión de que la Constitución tendría que ser reformada en algún momento porque ya no había correspondencia entre esa realidad social y económica que estábamos construyendo y lo que amparaba la Constitución vigente de 1976.

En el VII Congreso del Partido, celebrado en el año 2016, hay varios documentos donde se definen determinados conceptos del espectro económico del país, los cambios que tenían que tener, con una visión de la nación. Hay un grupo de documentos programáticos, conceptuales que modificaban determinados principios que hoy están recogidos en la Constitución.

Después del Congreso y de la primera Conferencia Nacional, la dirección del Partido considera evaluar qué aspectos de aquellos que estábamos introduciendo en los cambios aprobados pudieran tener un impacto constitucional.

A partir de ahí, el Buró Político del Comité Central del Partido crea un grupo de trabajo que comenzó a estudiar ese impacto en el orden constitucional y comenzó este proceso de reforma.

Se creó un grupo de trabajo presidido por el General de Ejército Raúl Castro Ruz del que formamos parte 13 compañeros, y comenzamos a hacer ese estudio.

Teníamos que ver el impacto de esas transformaciones fundamentalmente en el orden económico que estábamos desarrollando pero no podíamos quedarnos ahí. Teníamos que ver también qué otros aspectos de nuestra Constitución necesitaban cambios por distintas razones, en el ámbito de los derechos, en la organización del Estado, en el sistema de administración de la justicia, en la garantía de los derechos de los ciudadanos, porque había un grupo de documentos internacionales que nosotros hemos suscrito en los últimos años que tampoco tenían una expresión en la Constitución de la República.

Por lo tanto, el texto como tal tenía que ser reformado en primer lugar como resultado de esas transformaciones económicas y también para actualizarlo, poner una estructura diferente, poder tener el orden institucional y reconocer otros cambios que se necesitaban. Eso es el por qué.

Y la otra pregunta tiene que ver con el cuándo. Fíjense, que hemos hecho este proceso después del VII Congreso donde había una maduración de ciertas experiencias que hubiéramos estado, pudiéramos decir, ensayando durante estos tiempos. Había una mayor definición de esos cambios económicos y también teníamos partes de estudios que habíamos realizado en los últimos años de aquellos componentes, de aquellos contenidos de la Constitución que debían ser perfeccionados.

Por eso escogimos este momento en que ya teníamos todas esas definiciones que permitían llevar adelante este proceso de reforma, y transitar por la vía parlamentaria como se ha hecho. Esas yo creo que son las razones fundamentales de esas transformaciones.

Periodista: Usted ha mencionado una serie de temas muy interesantes sobre la nueva Constitución, o mejor dicho, la futura Constitución de Cuba. Espero que en esta entrevista podamos ver puntualmente esos temas. Primero, al referirse a una reforma constitucional, lo que viene a la mente de la gente son los cambios o novedades estructurales. ¿Nos puede describir algunas de las más destacadas?

Homero Acosta Álvarez: Hablamos de una reforma total de la Constitución, de un cambio de esencia, de conceptos, de contenidos  y de alcance del texto constitucional. Se cierra un ciclo constitucional iniciado en 1976, el más extenso en la historia de nuestro país. Nunca antes una Constitución en Cuba tuvo una vigencia tan prolongada. Se cierra ese ciclo y comienza uno nuevo, una vez ratifiquemos el día 24 de febrero con el voto de nuestro pueblo ese proyecto de una nueva Constitución, porque hay un acto parlamentario en que se ha suscrito esta Constitución y está expensa a la decisión del cuerpo electoral, quiere decir, del pueblo cubano para ratificarlo pero no hay duda de que estamos frente de una nueva Constitución.

Ese concepto de reforma total implica que ya estamos hablando, como resultado de esa reforma de una nueva Constitución.

Le pongo ejemplos: Hay una definición de la conceptualización del Estado como un Estado socialista de derecho, eso tiene un significado importante en la estructuración del Estado, en el funcionamiento de los órganos del Estado, en el ejercicio y la garantía de los derechos fundamentales de los ciudadanos; el carácter supremo de la Constitución dentro del ordenamiento jurídico.

En el orden económico, hay muchas novedades, en primer lugar hay que partir de que se mantiene el núcleo fundamental del diseño económico de la Constitución, pero hay transformaciones. Se mantiene porque la propiedad socialista sobre los medios fundamentales de producción marca el signo distintivo de ese modelo económico, se reconoce la planificación y hay un reconocimiento, por vez primera, del papel del mercado en el marco de una economía planificada socialista. Hasta este momento, eso no existía en nuestro ordenamiento constitucional.

Entran nuevas formas de propiedades. Hay un reconocimiento a la propiedad privada que, como parte de  los cambios que habíamos tenido en nuestro modelo económico, se fue insertando paulatinamente, no solamente como trabajos por cuenta propia, sino por la contratación de mano de obra.

También en la conceptualización de las propiedades mixtas en que hasta este momento, como conforma la reforma de 1992, estaba vinculada únicamente a la inversión extranjera. Ahora se define que esa propiedad se integra por dos o más títulos de propiedades, por tanto  da la posibilidad de que la propiedad privada también participe en una fórmula mixta.

Hay algo también novedoso que cambia la estructura del Estado que hasta este momento teníamos como modelo. Vietnam también tiene esa experiencia, de cómo se organiza la estructura en el nivel central, y en los municipios y las provincias. En la Constitución 1976, tenemos una estructura con una Asamblea Nacional del Poder Popular como órgano supremo, órgano parlamentario, órgano legislativo y constituyente; y dentro de su seno se crea un órgano permanente, que en algunos países se llama Comité Permanente, y en otros como Cuba, se llama Consejo de Estado.

Ese Consejo de Estado tiene una particularidad. Hasta este momento quien preside ese Consejo de Estado, ese órgano permanente, es el Jefe de Estado, no el presidente de la Asamblea. Con la nueva Constitución, ese órgano permanente del Parlamento va a ser presidido por el presidente de la Asamblea, y se va a instaurar el cargo del Presidente de la República, es una estructura que Vietnam también reconoce en su Constitución, como también China y otros países. A su vez, se define la creación del cargo de Primer Ministro, quien va a llevar las riendas, pudiéramos decir, cotidianas de ámbito ejecutivo o administrativo de la nación. El  Presidente de la República tampoco va a desatender del todo la actividad del Gobierno, porque tiene determinadas funciones, no solo ceremoniales ni de representación sino también una actividad de control sobre el Primer Ministro. Es quien lo propone. También hay que contar con él para decisiones fundamentales como los cambios de los jefes de los organismos, etc. Esa estructura es la superior.

En la estructura inferior, en las provincias y los municipios, también hay algún cambio en la estructura de gobierno. Desaparecen a nivel de provincia los sistemas asamblearios, ya no habría las Asambleas Provinciales de Poder Popular. Se crea un sistema con un Gobernador y un Consejo Provincial, o sea, dos estructuras y cada una con su competencia.

El Consejo Provincial toma decisiones fundamentales a ese nivel. Lo componen el Gobernador, el Vicegobernador, los presidentes y vicepresidentes de las asambleas municipales de esa provincia y los intendentes, que serían las personas que dirigían la administración en los municipios.

Se crea la Controlaría como órgano del Estado, y  un Consejo Electoral Nacional, que no estaban en nuestra Constitución.

También hay una ampliación profunda del catálogo de derechos fundamentales en todos ámbitos: de los derechos económicos y sociales, de los derechos políticos y civiles de los ciudadanos, de la garantía del debido proceso no solamente penal, sino de carácter general, frente a la administración, frente a los actos administrativos, frente a las violaciones que puedan tener en los derechos ciudadanos.

Se amplía también el acceso a la justicia, se brindan más posibilidades de tutela judicial a los ciudadanos frente a determinados actos de la administración, con lo cual el texto constitucional es profundamente revolucionario, profundamente innovador.

Si uno analiza cada uno de esos derechos que hemos incorporado, nos damos cuenta de cuánto hemos avanzado.

Hay una expresión también en el ámbito de los derechos de igualdad. Por supuesto se mantienen los derechos económicos y sociales también en un nivel mucho más ampliado, por ejemplo ahí tenemos la garantía a las personas de la tercera edad, a nuestros niños, a las personas discapacitadas, que no estaban en el texto anterior. Creo que también eso distingue, fortalece, es algo de lo que podemos enorgullecernos. Esos son algunos de los elementos fundamentales, pudiéramos particularizar cuestiones que están en algunos ámbitos de la Constitución.

El secretario del Consejo de Estado, miembro del Comité Central del Partido Comunista y integrante de la Comisión de Redacción de Constitución de Cuba, Homero Acosta Álvarez (Fuente: VNA)

Periodista: Me ha dado una respuesta muy integral con muchos puntos concretos. Quisiéramos especificar el papel del Partido. Hubo un rumor difundido por algunos medios de que Cuba renunciaba al comunismo por la no inclusión de esta palabra en el anteproyecto, que luego reapareció en el proyecto final. Entonces quisiera que en esta ocasión nos dé una explicación de la definición del papel del Partido Comunista en la nueva Constitución.

Homero Acosta Álvarez: El papel rector del Partido se mantiene en la Constitución, sobre la sociedad y el Estado, pero se hacen precisiones en el nuevo texto. En primer lugar, parte de la vinculación permanente del Partido con la sociedad. Este es un principio fundamental en la práctica revolucionaria, que hemos incorporado al texto constitucional.

El otro elemento tiene que ver con su carácter democrático, éste es un Partido único que tiene en su doctrina el pensamiento marxista-leninista, las ideas de Fidel Castro, y tiene también un componente martiano, que es el acervo revolucionario de la nación cubana. Ese Partido lleva en sí esa doctrina, ese pensamiento del apóstol de la independencia y nuestro Héroe Nacional.

Pero sobre todo, ese papel orientador y rector del Partido se mantiene y se fortalece en la Constitución.

Ciertamente, cuando se circuló el anteproyecto, no estaba la palabra “comunismo”, y eso tiene una explicación aunque de todas las maneras se hizo el cambio. Cuando se hizo el proyecto, analizamos en la comisión redactora que  la Constitución rige para un momento histórico de la nación y este momento histórico de la nación cubana se llama la construcción del socialismo, lo cual no quiere decir que renunciemos a la aspiración al comunismo. La construcción del comunismo tiene etapas, y esa etapa es hoy la construcción del socialismo. Pero después, como se llevó a la consulta, aproximadamente más de 500 personas opinaron que no debíamos perder la mención al comunismo y porque como estaban esas dudas, e incluso algunos desmemoriados – podíamos decir algunos que no tenían sentido de lo que estábamos explicando – pensaron que abandonábamos el ideal comunista, cosa ilógica totalmente, incorporamos nuevamente al proyecto y así se aprobó la mención al comunismo como una aspiración al futuro, cuando será y en qué condiciones, no podemos definir. Recordemos y siempre hago mención a eso que el General de Ejército en uno de sus discursos ante el Parlamento, había expresado que la construcción del socialismo en las actuales circunstancias es un viaje a lo ignoto, es un viaje a lo desconocido, porque eso es lo que estamos construyendo todos los días, y es una tarea muy compleja.

Por tanto, con la aclaración del papel del Partido y al incorporar la mención al comunismo, quedó zanjada esa discusión.

Te reitero que se mantiene ese papel, se fortalece, se establece su carácter democrático, su permanente vinculación con el pueblo, y ese carácter rector que es un componente esencial del sistema político. Ese es el Partido de la nación cubana, partido único, el que ha permitido la unidad y que es fruto de la vocación unitaria de las organizaciones que derrocaron a la tiranía de Batista y se integraron en esa organización para llevar adelante el proceso revolucionario. Esa es la explicación, e incluso hay una cuestión de carácter práctico, la definición del papel del Partido en la vigente constitución está en el Artículo 5, y hemos mantenido en el nuevo texto su definición en el mismo Artículo 5, así que para no quede ningún tipo de duda.

Periodista: Siguiendo el tema de la estructura del Estado, uno de los temas en los que más se concentran los medios es en la separación de los cargos dirigentes, las normas sobre la edad y los mandatos máximos, así como la conversión de los municipios en el nuevo núcleo de la administración local. Se puede decir, no sé si es la palabra exacta, de una cierta descentralización en la estructura, en el sistema del Estado en la nueva Constitución, ¿nos puede explicar más sobre este tema?

Homero Acosta Álvarez: No hemos hablado sobre cómo ha sido este proceso. Primero se constituyó la Comisión Redactora que aprobó la Asamblea Nacional, formado por 33 diputados, presidido por el diputado y Primer Secretario del Partido Raúl Castro Ruz e integrado por el entonces Vicepresidente y ahora Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel, el Segundo Secretario del Partido José Ramón Machado Ventura y otro grupo de diputados que da una heterogeneidad, podemos decir, de saberes. Hay periodistas, juristas, médicos, una representación de Gobiernos provinciales, de Gobiernos municipales.

Con esa comisión se trabajó en preparar el primer proyecto que se sometió a la Asamblea, que tuvo en cuenta los trabajos que habíamos realizado desde el año 2013  por ese grupo de trabajo presidido por el compañero Raúl. Una vez que se aprobó dicho proyecto se sometió a una consulta popular, de todo nuestro pueblo, en la que participaron casi 9 millones de personas. Se dieron más 121 mil asambleas de consulta, en nuestras comunidades, centros de trabajo, centros de estudio, unidades militares, o sea, todo el pueblo participó de un modo u otro en esa consulta.

Como resultado de esa consulta, se dieron más de un millón de opiniones de distintos caracteres, y más de 700 mil propuestas, entre adicciones, eliminaciones, modificaciones de artículos. A partir de esas opiniones, se fue creando un análisis de cada una de las propuestas, con un grupo de trabajo que nuevamente la Comisión Redactora evaluó con apoyo informático, con un grupo de compañeros que trabajamos en esa labor.

Posteriormente, volvimos a evaluar cada opinión y en base a las mismas establecimos el nuevo proyecto de fue sometido al análisis de la Asamblea Nacional.

En el ámbito de los cargos del Estado, hay 2 o 3 asuntos que preocuparon. Ciertamente, hay una diferenciación de los cargos, como te explicaba, con anterioridad. Se crea un cargo del Presidente de la República, se creó el cargo del Primer Ministro; el Presidente de la Asamblea Nacional, Vicepresidente y Secretario son a su vez los que van a presidir el Consejo de Estado como órgano permanente.

Respecto al Presidente de la República, ciertamente, hubo algunos planteamientos, en primer lugar sobre si debía ser electo o no directamente por el pueblo o por la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Otro tenía que ver con que el proyecto estableció los 60 años como la edad máxima para acceder al cargo o el primer mandato, eso también un cuestión de suscitó la opinión.

El otro tenía que ver con que ese cargo sólo puede ejercerse durante 2 períodos de mandato, quiere decir que un primer mandato de cinco años y puede ser renovado una sola vez, después de lo cual, no puede acceder al cargo esa misma persona, y ahí también hubo preocupaciones. Y en menor manera, sobre que hay una edad mínima, de 35 años.

Entonces, como el resultado de análisis, se mantuvo en primer lugar la elección por la vía parlamentaria; porque la primera condición que tiene que tener el Presidente de la República, o el primer requisito, es que tiene que ser diputado, y ser diputado ya entraña una legitimidad democrática directa del pueblo porque él es electo en sufragio por voto directo, libre y secreto de la ciudadanía.

En segundo lugar, se aprueba por el supremo órgano del poder del Estado, que es la Asamblea Nacional, y que la componen diputados electos directamente.

Se trató de manipular el tema al decirse que la única elección democrática es la elección directa, lo que es una falsedad.

En muchos países parlamentarios el jefe de Estado no se elige como diputado, y en otros es una monarca, y nadie cuestiona esas formas de elección o de asumir la jefatura del Estado.

Incluso en países que hablan de una elección directa del Jefe del Estado, por ejemplo Estados Unidos, no hay una elección directa, lo sabemos, es una elección a partir de comisarios.

En la última elección de Estados Unidos el presidente Donald Trump fue electo con 3 millones de votos menos que la persona que perdió la elección, por la fórmula electoral que existe en ese país.

El otro tiene que ver con el período de mandato. Ya había decisiones, de los Congresos del Partido de limitar el ejercicio de los cargos. Nosotros consideramos que lo más conveniente es que las personas estén en los cargos por determinados períodos, nos parece que es lo más conveniente a futuro.

Lo otro es la edad, se consideró que había que buscar una edad adecuada, que tampoco fuera muy avanzada, para que se pudiera ejercer ese cargo con madurez, en primer lugar, y con la capacidad e intensidad que lleva una responsabilidad como la de Presidente, que no es sólo representativo, ceremonial, sino que tiene determinadas facultades en el ámbito de la actividad del Gobierno, aunque el Primer Ministro es quien lleva la rienda de la actividad ejecutiva.

Respecto a los municipios, ciertamente hay un aire de descentralización, para otorgarles una mayor autonomía. Eso en los marcos de una economía planificada, en los marcos de una economía que tiene necesidades derivadas del bloqueo, de nuestra capacidad económica que no es suficiente. Por tanto, es una aspiración a futuro. No quiere decir que de inmediato ya los municipios van a tener toda esa capacidad, sino paulatinamente. Nosotros consideramos que hay un elemento fundamental que tiene que ver con el vínculo de los ciudadanos con sus autoridades, con la capacidad que tienen que tener los Gobiernos locales para satisfacer necesidades que no pueden venir todas desde nivel central.

Tiene que haber una autonomía, tiene que haber recursos propios, tiene que haber una capacidad que pueda decidir hacia dónde se destinan los recursos, en la toma de decisión. Todo eso, digo, necesita cambios en los conceptos de planificación, etc. Esos son algunos cambios innovadores del texto en materia de administración del Estado.

Periodista: Quisiera ir ahora al tercer gran tema de nuestra entrevista de hoy, que es la economía. Como sabemos, esta reforma de la Constitución cubana tiene lugar en medio o durante un proceso más amplio, que es la actualización del modelo socio-económico. El proyecto de la nueva Constitución estableció que Cuba sigue con los mismos principios económicos socialistas y reconoce, como Usted nos explicó, las nuevas formas de propiedad además de la estatal. ¿Nos puede decir de forma específica, hasta dónde puede llegar estas formas de propiedad?

Homero Acosta Álvarez: Como decías, uno de los elementos fundamentales de la reforma está vinculado al modelo económico, a lo que se llama la constitución económica. En primer lugar hay que reconocer que Cuba mantiene una economía socialista, y ese concepto entraña en primer lugar cuál es el núcleo de la propiedad, el núcleo duro de la propiedad que define la Constitución es que la propiedad socialista de todo el pueblo se ejerce sobre los medios fundamentales y es la forma de propiedad fundamental. Ese es el elemento que define.

El otro elemento tiene que ver con el papel de la planificación, que se mantiene como un elemento rector también dentro del modelo económico.

El otro elemento que tiene también una definición importante es el papel de la empresa estatal socialista, que sigue siendo el elemento fundamental de la generación de la riqueza del país.

Ahora, se reconocen nuevos actores, a partir del reconocimiento de nuevas formas de propiedad.

Por ejemplo, la propiedad cooperativa no estaba reconocida con la amplitud que hoy tiene en la nueva Constitución, porque la vigente Constitución de 1976 sólo reconocía la Cooperativa de Producción Agropecuaria, y ahora estamos abriendo el espectro a otros ámbitos en que pueden ejercerse la cooperativa. Se ha ampliado la propiedad privada, se reconoce la propiedad privada. Reitero que la Constitución vino a amparar algo que ya está en la realidad económica por los propios ensayos y el propio cambio en el modelo de gestión.

A veces se nos pregunta ¿y hasta dónde va a ser la propiedad privada? ¿Cuáles son los límites, va a ser la pequeña, la mediana o la gran empresa? La Constitución no define esa extensión, y además no es prudente que la Constitución defina la extensión, pero si define que la propiedad privada tiene un carácter complementario en la economía.

Por tanto, la economía socialista planificada va a ser el elemento fundamental.

Otra cuestión que también resalto es que se define el papel del Estado en la conducción, en la regulación y en el control de la economía del país. Por lo cual, esta no es una economía a merced de los vientos del mercado, sino que el Estado reconoce el mercado pero a través de esa estrategia controla, regula el mercado en el ámbito interno y también en lo externo, porque en las relaciones económicas internacionales también el mercado tiene una influencia en el ámbito de nuestra economía que no podemos desconocer.

Por tanto ese reconocimiento del mercado y de la propiedad privada se da en los marcos de una economía planificada, donde priman las relaciones económicas socialistas y donde las empresas estatales juegan un rol fundamental de aporte a la riqueza, pero siempre bajo los conceptos de medios fundamentales.

No puede la Constitución tampoco establecer cortapisas, limitaciones que serían absurdas o inconvenientes para el desarrollo de un momento determinado en que pueda considera prudente, conveniente, ampliar en un sentido u otro, pero lo que no se puede es desnaturalizar la esencia del modelo, que esos medios son los que priman, que imponen el sello al sistema económico.

Había una preocupación sobre la extensión de la riqueza. Nosotros hemos buscado una fórmula en la Constitución sin ponerle un límite a la riqueza, y hemos planteado que debe haber un límite compatible con los principios de igualdad, de equidad, de justicia social que emprendan en nuestro modelo socialista.

Tratamos de evitar la concentración desmesurada de la propiedad porque la concentración desmesurada también tiene otro problema, otra implicación en el orden económico y también incluso podría tenerlo en el orden político. Por lo tanto, esa preocupación tiene salvaguarda en la Constitución, donde los principios humanistas, de solidaridad, son los que priman y los que rigen, y eso lo que hace la Constitución es reafirmarlo.

Periodista: Muchos de esos nuevos actores de la economía ya están en la práctica hoy día, y una vez aprobada la nueva Constitución ¿qué beneficios gozarán en comparación con su estado actual?

Homero Acosta Álvarez: Hay que entender que la Constitución tiene una función legitimadora, y cuando usted tiene un reconocimiento de esa propiedad, en primer lugar, ya tiene un amparo en el texto constitucional, una norma suprema, y por tanto esa persona sabe que además del reconocimiento, tiene un amparo en el orden constitucional, una mayor protección, mayores garantías porque un texto constitucional es un texto que tiene permanencia, que ofrece una seguridad, que no se puede cambiar todos los días, y para llegar a un cambio hay que hacer muchos análisis.

Por tanto, para la persona en esos modelos de gestión no estatales este es un salto importante que da la Constitución, a favor de los nuevos actores económicos, y que respalda esos modelos que hemos acordado por dos  Congresos del Partido, y que también nuestro pueblo ha hecho suyos tras la consulta correspondiente.

Periodista: Como Usted ha dicho y como define la Constitución, la empresa estatal sigue siendo el pilar principal de la economía cubana, pero también, a mi entender, se habla de una mayor autonomía de esas empresas. ¿Será esta la forma de mejorar su eficacia?

Homero Acosta Álvarez: Bueno, yo creo que sí. En primer lugar, la Constitución define ese papel fundamental de la empresa estatal en el diseño económico del Estado, o sea, es la que más va a aportar, es la que genera la riqueza, es donde se extraen los recursos fundamentales para el resto de las instituciones presupuestadas del Estado, para el ejercicio de los derechos económicos y sociales de los ciudadanos. Pero esa empresa hoy está atrasada por determinadas situaciones, objetivas algunas, y otras subjetivas, que tienen que ver con la organización y con su funcionamiento.

Ya la Constitución define y otorga mayor autonomía a la empresa. Eso no quiere decir que sea de un día, no; eso también es una aspiración progresiva, porque también tenemos que cambiar nuestro modelo y darle una mayor capacidad de decisión a la empresa para que pueda desarrollarse.

Hoy existen determinadas situaciones que conspiran contra un ejercicio total, pleno, de esa autonomía; pero la aspiración es esa, a que tenga mayores competencias, a que tenga una visión empresarial que pueda extenderse siempre en los marcos de una economía que tiene un nivel de planificación pero ese reconocimiento apunta a que la empresa estatal élite tiene que ser más eficiente de lo que ha sido hasta este momento.

Ese es el camino, y le digo que no es de un día, es un camino progresivo, y la Constitución apuntala ese principio.

Periodista: Para cerrar la parte económica, ¿cuáles son las características distintivas del mercado que define la Constitución para la economía cubana, además de las que ha mencionado, comparadas con la definición general en el mundo de hoy sobre el mercado?

Homero Acosta Álvarez: Hay diferencias. No es el mercado el que lleva la línea a la economía, es la planificación y el control del Estado quien tiene en cuenta el mercado, y aquí se antepone una cuestión a la otra, que es diferente a lo que ocurre en muchas economías de este mundo.

El mercado tiene varias manifestaciones. Por ejemplo, ese sector de la economía no estatal funciona fundamentalmente con las reglas del mercado, eso no quiere decir que el Estado no tiene capacidad de controlar o regular, la tiene, pero tiene que tener en cuenta las características de ese sector no estatal que ha empleado a más de 500 mil personas; y si contamos los campesinos y los que están en la fórmula de cooperativa, etc, son más de un millón de trabajadores, quiere decir que no es nada despreciable. Entonces, eso no se puede desconocer.

Y también en las relaciones internacionales, el mercado impone determinadas reglas que a veces rebasan la capacidad propia del Estado para poder encontrar soluciones. Por ejemplo, en el ámbito de los precios, usted tiene una planificación de determinados productos con una visión de precios; y eso cambia justamente en las condiciones del mercado internacional, y usted necesita reajustar los procesos de planificación. Esos son aspectos en los cuales tiene efectos y se tiene en cuenta el mercado dentro de esta economía.

Otro elemento muy importante vinculado indirectamente a esto, no sé si iba a preguntar sobre eso también, es el papel de la inversión extranjera. Algunas de esas empresas que pueden ser mixtas, o incluso totalmente extranjeras, ya están en el escenario de la economía de Cuba, y también funcionan en algunos ámbitos con reglas de mercado, que tampoco podemos desconocer.

Eso se amplia y se potencia en la Constitución, y se dice que es un elemento importante, ya no es un elemento complementario, del desarrollo económico, en las circunstancias en que Cuba se desarrolla, bloqueada por Estados Unidos, con dificultades financieras, en que no tiene acceso a determinados mercados por las restricciones propias que pone Estados Unidos a las transacciones bancarias, la persecución a nuestros activos, a nuestras operaciones fundamentales.

Eso impone determinadas tensiones, pero aun así, muchos inversionistas acceden a Cuba, crecen las inversiones extranjeras y la Constitución les ofrece mayores garantías a los inversionistas extranjeros para que participen en la gestión y en el desarrollo económico de la nación, y ahí también indirectamente hay un reconocimiento a esos actores que funcionan de manera diferente.

Periodista: Sabemos que la reforma constitucional es un proceso principalmente interno porque Cuba quiere aprovechar mejor su potencia interna para impulsar el desarrollo en una nueva fase histórica, pero ¿los factores externos, además de la inversión extranjera podemos decir del contexto internacional, los convenios internacionales que Cuba ha firmado o está por firmar, etc, influyen o no en la decisión de reformar la Constitución y en el contenido del nuevo texto?

Homero Acosta Álvarez: La decisión de reformar la Constitución es una cuestión interna,  que se da en una coyuntura internacional que no podemos desconocer.
Nuestra Constitución vigente tiene un desarrollo de principios de la política exterior que tienen un rango constitucional. Ese es el primer elemento, que no es muy común en el espectro constitucional en este mundo, porque la política exterior está en muchas ocasiones a los vaivenes de los cambios de gobierno.

En Cuba, esa política exterior está sustentada en pilares, en principios inconmovibles que se han ido construyendo, y tiene un reflejo en la Constitución, donde esos principios se refuerzan, porque además de los principios de respeto al Derecho Internacional, de la no injerencia, de la solución de las controversias por vías pacíficas, el respeto a la paz, hemos incorporado otras cuestiones nuevas como el respeto a los derechos humanos, la condena al terrorismo en cualquier forma de su manifestación, fundamentalmente el Terrorismo de Estado que Cuba ha sufrido. También la aspiración a una paz digna y duradera, la no proliferación de las armas nucleares u otras de efectos similares.

Esas cuestiones ya alcanzan un rango constitucional, y esos principios de solidaridad con los pueblos, la vocación de integración de Cuba en el ámbito latinoamericano y caribeño, adquieren esa dimensión.

Reitero que no podemos desconocer las condiciones en que estamos viviendo y en que se quieren imponer determinados conceptos imperiales donde hay una mayor injerencia en los asuntos internos de los Estados, donde se están buscando fórmulas para destronar gobiernos constituidos constitucionalmente, donde hay modelos de cambio de régimen, y todo eso no lo podemos ignorar en la interacción en que estamos viviendo en este mundo tan complejo.

Periodista: Y otros contenidos nuevos de política exterior de la Constitución, como la protección del medio ambiente ante el cambio climático y la democratización del ciberespacio, ¿son principios que ya están en la práctica de Cuba o son temas que van a cambiarse con la nueva Constitución?

Homero Acosta Álvarez: No, son principios que ya están en la práctica de la política exterior cubana, y ahora lo que hemos dado es un reconocimiento constitucional, lo cual implica que en su actuación futura el Estado cubano, en las relaciones internacionales, no puede desconocer esos principios que han sido construidos en el devenir de la Revolución, sus principios invariables que tienen un reconocimiento internacional.

Y ciertamente, hemos incorporado, por ejemplo, la cuestión del medio ambiente, que no estaba como principio. La cuestión de ciberespacio no estaba, y la hemos incorporado también, pues son cuestiones que entran en la problemática internacional, frente a la cual Cuba, desde su Constitución, fija una posición, que en la práctica política ya estamos aplicando, y ahora la Constitución la sistematiza, la refuerza, y le da una mayor garantía para el ejercicio futuro de nuestra política internacional.

Periodista: Y la última pregunta. Cuba toma al desarrollo humano como el centro de su modelo, de su sociedad y de todas sus actividades. Ante la reforma constitucional, incluso hubo rumores de que Cuba iba a abandonar hasta su sistema de salud gratuito e integral, o su actual sistema educacional. Ahora sabemos que son falsos y que Cuba seguirá su actual camino, entonces ¿Cómo enfatiza la Constitución ese núcleo, ese enfoque del desarrollo humano, además de la extensión de los derechos civiles que usted mencionó?

Homero Acosta Álvarez: Bueno, la Revolución triunfó por el hombre, para dignificar al hombre. Y la nueva Constitución, como también la de 1976, refleja en su contenido esa aspiración de colocar al hombre en el centro de todo el proceso de transformaciones. Porque la Revolución vino y dio escuela al que no estudiaba, le dio salud, le dio tierra al campesino, y esos son todas conquistas que hizo la Revolución.

Hemos mantenido desde el Preámbulo de la Constitución un pensamiento de José Martí que dice “yo quiero que la primera ley de la República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”; y ese concepto transversaliza todo el contenido de la Constitución, porque siempre la Revolución ha pensado en ese hombre.

Porque esta es una Revolución “de los humildes, por los humildes y para los humildes” y una Revolución del pueblo; y como tal tiene que mantener esos principios de humanismo, esos principios de solidaridad, esos principios que hemos aplicado en lo interno pero también en lo externo, donde Cuba también ha apoyado a muchos países del mundo con los pocos recursos que tiene, en la medicina, en la cooperación internacional, en muchos aspectos.

Y eso también tiene un contenido en el ámbito de la Constitución. Por eso te decía que se mantienen los principios de acceso universal y gratuito de la salud pública, con la garantía correspondiente, porque no es solamente decirlo, es que hay un sistema de salud pública, de hospitales, de policlínicos, de médicos, a los cuales las personas pueden acceder, que no les son distantes, hay programas de vacunación, hay programas de protección de salud en que participa toda la sociedad.

Igual sucede con la educación, el desarrollo de la Revolución sin la revolución educacional, sería imposible; y eso se mantiene.

Ahora lo extendemos, cuando hablamos de la protección a nuestros discapacitados, a nuestras mujeres, a nuestros niños. Eso también eleva a un mayor rango la posición de la Revolución frente al hombre, que es el hombre el centro del accionar de la Revolución. Yo creo que eso también distingue este proyecto.

Por último, quiero aprovechar para trasladar un mensaje, un saludo al pueblo vietnamita, un pueblo laborioso, un pueblo valiente, un pueblo que admiramos mucho, que reconocemos como hermanos, cuyas relaciones no sólo son entre los Partidos, entre los Gobiernos, sino también, y muy importante, son relaciones entre nuestros pueblos; y las nuevas generaciones tienen que preservar eso que construyó Fidel, eso que construyó Ho Chi Minh, y eso que tenemos que saber y preservarlo para el futuro para que esas relaciones de hermanos no se pierdan. Por eso quiero aprovechar la ocasión para extender la mano al vietnamita que me escuche o que vea esta entrevista.

Periodista: También la misma admiración y el afecto que sentimos hacia el pueblo cubano, y de su mensaje estoy convencido de que así será. Una vez más ¡Muchísimas gracias!

Por Lê Ha – Lê Hien