Tokio (VNA) - En un contexto de creciente inestabilidad geopolítica global, especialmente en Oriente Medio, el profesor y doctor Tetsuya Terazawa, presidente del Instituto de Economía de la Energía de Japón, compartió con la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en Tokio la experiencia de su país en la gestión de crisis energéticas, así como algunas orientaciones de política para Vietnam.
Según el especialista, la capacidad de respuesta ante crisis energéticas depende en gran medida del nivel de preparación previa. En ese sentido, Japón ha aplicado simultáneamente diversas medidas, entre ellas la liberación de reservas estratégicas, la diversificación de fuentes y rutas de importación y el ajuste de la estructura de combustibles.
La liberación de reservas no solo contribuye a reforzar la oferta, sino también a estabilizar la confianza del mercado. Japón también ha reducido su dependencia de rutas sensibles como el estrecho de Ormuz mediante la ampliación del origen de sus importaciones.
Además, el país mantiene elevados niveles de reservas de petróleo crudo, equivalentes a unos 254 días de consumo, lo que refuerza la confianza tanto de las empresas como de los ciudadanos.
En el ámbito del gas natural licuado (LNG), Japón ha desarrollado un sistema de suministro estable basado en contratos a largo plazo y en su participación directa en la cadena de valor, lo que permite mitigar riesgos tanto de precios como de abastecimiento.
El ahorro energético constituye otro pilar fundamental de su estrategia. Tras la crisis petrolera de 1973, Japón ha mejorado de forma constante su eficiencia energética, hasta convertirse en uno de los países más eficientes del mundo en este ámbito.
A partir de estas experiencias, expertos consideran que Vietnam cuenta con condiciones favorables para perfeccionar su sistema energético hacia un modelo más sostenible y flexible. Entre las recomendaciones destaca el fortalecimiento de las reservas de petróleo mediante la combinación de reservas estatales y comerciales, con el objetivo de mejorar la capacidad de respuesta y estabilizar el mercado interno.
Asimismo, Vietnam podría optimizar la estructura de importación de LNG mediante la diversificación de proveedores y el incremento de contratos a largo plazo.
El aumento de la eficiencia energética sigue siendo una solución clave para reducir la dependencia de importaciones, disminuir los costos de producción y mejorar la competitividad. Paralelamente, el desarrollo de energías renovables, en particular la eólica, debería ir acompañado de inversiones en infraestructura de transmisión que permitan aprovechar plenamente su potencial.
La cooperación internacional, especialmente con Japón, también se considera un factor clave. Ambos países pueden reforzar la colaboración en el desarrollo de infraestructuras de LNG, redes eléctricas, energías renovables y nuevas tecnologías como el hidrógeno y el amoníaco, además de impulsar iniciativas en el marco de la Comunidad Asiática de Emisiones Netas Cero (AZEC).
En conjunto, garantizar la seguridad energética requiere un enfoque integral que combine reservas estratégicas, diversificación del suministro, eficiencia energética y desarrollo tecnológico, con el objetivo de construir un sistema energético sostenible y resiliente a largo plazo./.