Tokio (VNA) - La Resolución 23-NQ/TW del Buró Político del Partido Comunista de Vietnam sobre el trabajo con los vietnamitas en el extranjero establece nuevos puntos de vista, objetivos y soluciones destinados a construir una comunidad connacional en el exterior unida, integrada y estable; al mismo tiempo, promover eficazmente sus recursos para la construcción nacional y fortalecer las relaciones entre Vietnam y el mundo.
Al compartir su experiencia desde la ciudad japonesa de Hiroshima, Cao Thanh Dinh, fundador y director ejecutivo de ANPz (All Nippon Partners), señaló que uno de los aspectos más destacados de la Resolución es el cambio de enfoque, de “movilizar, reunir y cuidar” a “acompañar, crear mecanismos y movilizar recursos”.
De este modo, los vietnamitas en el extranjero no son únicamente objeto de movilización y apoyo, sino también actores capaces de participar directamente en el desarrollo nacional.
Según Thanh Dinh, la comunidad vietnamita en Japón cuenta con numerosas personas con conocimientos especializados, experiencia y voluntad de contribuir, pero aún faltan mecanismos eficaces para conectarlas con las necesidades del país.
Por ello, es necesario convertir las grandes orientaciones políticas en problemas concretos, establecer puntos de contacto para recibir y estandarizar las necesidades y conectar los recursos adecuados.
Las actividades de conexión solo serán realmente eficaces cuando se traduzcan en proyectos concretos y cuenten con entidades responsables de darles seguimiento hasta el final.
La comunidad vietnamita en Japón crece rápidamente y es cada vez más diversa, incluyendo trabajadores, estudiantes, ingenieros, expertos, empresarios y familias asentadas a largo plazo. Sin embargo, sus integrantes siguen afrontando dificultades relacionadas con el idioma, el acceso a información sobre legislación y procedimientos administrativos, así como la integración en la sociedad local.
Thanh Dinh consideró necesario fortalecer la coordinación entre las representaciones vietnamitas, las autoridades locales y las organizaciones comunitarias, para que cada parte aproveche sus ventajas y pueda apoyar a los ciudadanos desde que surjan los problemas.
En cuanto a la preservación de la lengua vietnamita y la identidad cultural entre las nuevas generaciones, sostuvo que la enseñanza del idioma debe combinarse con experiencias culturales mediante actividades como el Año Nuevo Lunar, el Festival del Medio Otoño, la música, la gastronomía, los juegos tradicionales y los intercambios con estudiantes japoneses.
Cuando los niños vietnamitas pueden presentar con confianza la cultura de su país a sus amigos japoneses, se convierten de manera natural en “embajadores culturales”. Para ello, es necesario mantener una conexión permanente entre las familias, la comunidad, las escuelas y las autoridades locales.
Al evaluar los recursos de los vietnamitas en Japón, el titular de ANPz afirmó que Vietnam no carece de personas talentosas, pero sí necesita mecanismos de conexión más eficaces.
Además de las remesas y las inversiones, los vietnamitas en el extranjero poseen conocimientos, tecnología, experiencia de gestión, redes de relaciones y un profundo conocimiento de la sociedad de acogida.
Se necesita un nivel de coordinación intermedio que permita estudiar las necesidades, concretar los problemas, encontrar los recursos adecuados y llevar las conexiones hasta proyectos piloto específicos, agregó.
Thanh Dinh subrayó que el vínculo con la Patria surge de manera natural, pero también se refleja en el deseo de aplicar los conocimientos, la tecnología y la experiencia adquiridos en el extranjero para contribuir a Vietnam. Por ello, en la nueva etapa, no solo es importante movilizar los recursos de los vietnamitas en el exterior, sino también organizarlos y utilizarlos eficazmente, convirtiendo su potencial en contribuciones concretas al desarrollo nacional./.