Hanoi (VNA) - Vietnam, una de las 20 mayores economías exportadoras del mundo, avanza en su integración a la cadena de suministro global. Sin embargo, en el sector alimentario, la mayor parte del valor añadido sigue concentrándose fuera de las empresas nacionales, lo que impulsa un cambio estratégico: pasar de “participar” a “liderar” la cadena de valor.
Lejos de su verdadero potencial
El mercado mundial de alimentos, valorado en unos 10.000 mil millones de dólares anuales, mantiene un crecimiento estable. No obstante, la distribución de beneficios es desigual: las materias primas aportan apenas entre el 5% y el 10% del valor, el procesamiento entre el 10% y el 20%, y la logística entre el 10% y el 15%, mientras que la distribución y la venta minorista concentran hasta el 70%.
Según Dinh The Hien, director del Instituto de Investigación en Informática y Economía Aplicada, el núcleo del valor no radica en la producción, sino en el control del mercado, la marca y los canales de distribución, un ámbito donde las empresas vietnamitas aún tienen limitaciones pese a su fuerte presencia en la cadena de suministro.
Los datos lo evidencian: el café pasa de 2,5-3 dólares por kilo en origen a 40-60 dólares tras procesamiento y comercialización; el camarón sube de 6-7 a 35-40 dólares; y el maracuyá, de menos de 1 dólar, puede alcanzar hasta 35 dólares por kilo en productos finales.
En el país indochino, solo unas pocas compañías como Vinamilk o el Grupo Masan han alcanzado gran escala, mientras que la mayoría de las empresas del sector siguen siendo pequeñas. La mayor parte del valor añadido se concentra en las etapas finales de la cadena, en manos de las empresas que controlan la marca y el mercado.
Un cambio de mentalidad necesario
Ante este escenario, especialistas y empresarios coinciden en la necesidad de un cambio de enfoque: impulsar el procesamiento profundo, desarrollar marcas propias y fortalecer la presencia en sistemas internacionales de distribución.
El presidente del Consejo de Administración del Grupo Phuc Sinh, Phan Minh Thong, señaló que, como empresa dedicada al procesamiento de productos agrícolas, Vietnam difícilmente logrará avances significativos si continúa exportando materias primas sin procesar.
En su opinión, las empresas deben reorganizar la producción de forma profesional, invertir en procesamiento profundo, estándares de calidad y desarrollo de productos, con el objetivo de aumentar el valor y construir marcas sólidas. Asimismo, subrayó que para formar corporaciones de gran escala, incluso con valoraciones de miles de millones de dólares, es necesario combinar una mentalidad empresarial moderna con un entorno político estable.
En la misma línea, Dinh The Hien afirmó que las empresas deben pasar de un enfoque centrado en la producción a uno basado en la cadena de valor, y de la subcontratación a la creación de productos con marca propia.
Según él, tres factores clave para incrementar el valor agregado son el procesamiento profundo, la construcción de marca y la integración en sistemas internacionales de distribución. Si se logra una transición adecuada, el valor agregado del sector alimentario podría multiplicarse entre tres y cinco veces en los próximos años.
Más allá del producto, la confianza se perfila como un pilar fundamental de la competitividad. Especialistas indicaron que, en el contexto global, la ventaja de costos ya no es decisiva; en cambio, la credibilidad se convierte en el valor central. Cuando las empresas logran construir reputación en calidad, transparencia y responsabilidad, el valor de sus productos aumenta, facilitando una mayor integración en las cadenas globales. Paralelamente, la transición verde se está consolidando como un requisito indispensable.
Nguyen Dang Hien, vicepresidente de la Asociación de Alimentos y Productos Alimenticios de Ciudad Ho Chi Minh, destacó que las empresas no pueden desarrollarse de manera aislada, sino que deben integrarse en redes de conexión efectivas. Las actividades de comercio, promoción comercial y cooperación empresarial no solo amplían mercados, sino que también permiten una mayor participación en las cadenas de suministro.
Por su parte, Dinh Hong Ky, vicepresidente de la Asociación Empresarial de Ciudad Ho Chi Minh, advirtió que los grandes mercados están endureciendo cada vez más las normas ambientales, de emisiones y de trazabilidad. El incumplimiento de estos requisitos puede derivar en la pérdida de pedidos. No obstante, si se aborda correctamente, la transición verde no solo contribuye a reducir costos a largo plazo, sino que también ofrece oportunidades para mejorar la eficiencia productiva y aumentar el valor de los productos.
Desde la perspectiva empresarial, se considera esencial establecer políticas y un entorno de inversión estable, transparente y predecible, que permita a las empresas invertir con confianza a largo plazo, especialmente en los ámbitos de procesamiento profundo y tecnología.
Asimismo, se propone que el Gobierno implemente incentivos para el desarrollo del crédito verde, facilite la transferencia tecnológica y refuerce la promoción comercial, con el fin de reducir barreras, particularmente para las pequeñas y medianas empresas.
Estas medidas se consideran fundamentales para fortalecer a las empresas del sector alimentario vietnamita, mejorar su competitividad frente a grandes corporaciones internacionales y contribuir a un crecimiento sostenible del sector agrícola nacional./.