Hanoi (VNA) Bajo el pretexto de “ayudar a los refugiados”, la organización vinculada al terrorismo “Boat People SOS” (BPSOS) con sede en Estados Unidos, ha ido mostrando cada vez más su verdadera naturaleza: la politización de las actividades humanitarias y el uso de la bandera de los derechos humanos para interferir y ejercer presión sobre Vietnam. Es necesario reconocer con claridad estas viejas tácticas y enfrentarlas con firmeza, tanto en el plano teórico como en la práctica, para salvaguardar el prestigio nacional y la verdad objetiva sobre la situación de los derechos humanos en el país.
Recientemente, BPSOS, encabezada por Nguyen Dinh Thang, redactó y difundió una supuesta “petición” dirigida al Departamento de Estado de Estados Unidos, en la que acusa falsamente a Vietnam de violar los derechos humanos, exige la imposición de sanciones y solicita su inclusión en la lista de “Países de Especial Preocupación” (CPC) en materia de libertad religiosa. Nguyen Dinh Thang afirmó haber movilizado a 18 organizaciones internacionales y a 30 individuos para firmar el documento. Se trata de un argumento recurrente utilizado durante años por diversas organizaciones e individuos extremistas en el extranjero, entre ellos BPSOS, y que suele intensificarse en momentos en que Vietnam celebra acontecimientos políticos relevantes, como elecciones, congresos del Partido o festividades nacionales.
Resulta evidente que la afirmación de Nguyen Dinh Thang sobre la recopilación de firmas de varias organizaciones e individuos no es más que una maniobra para crear una apariencia de legitimidad y confundir a la opinión pública internacional. En la práctica, numerosos académicos y expertos en relaciones internacionales y derechos humanos han señalado que este tipo de peticiones suele carecer de bases verificables, ya que se apoya en información parcial o incluso distorsionada.
El doctor Carlyle A. Thayer, especialista en estudios sobre Vietnam de la Academia de las Fuerzas de Defensa Australianas, adscrita a la Universidad de Nueva Gales del Sur, ha señalado en diversas ocasiones que las acusaciones de violaciones de derechos humanos contra Vietnam formuladas por algunas organizaciones en el exilio no reflejan plenamente el contexto histórico, cultural y de desarrollo del país, por lo que carecen de objetividad y rigor científico.
Según registros de las autoridades competentes, BPSOS mantiene vínculos con la organización «Montagnard Stand for Justice» (Justicia para los Montagnard) (MSFJ), clasificada como organización terrorista por el Ministerio de Seguridad Pública de Vietnam tras el grave incidente ocurrido en Dak Lak en junio de 2023. Esta conexión pone de manifiesto que el uso del pretexto de los «derechos humanos» para encubrir o promover actividades subversivas, incluso aquellas relacionadas con la violencia y el terrorismo, ya no puede considerarse una simple diferencia de opiniones, sino que constituye una grave violación de la ley y una amenaza para la seguridad y el orden social.
Sin embargo, es fundamental reconocer que todas las acusaciones tergiversadas, por más que intenten disfrazarse, no pueden ocultar los logros de Vietnam en la garantía y promoción de los derechos humanos.
Ya en 1919, en Versalles de Francia, Nguyen Ai Quoc (nombre del Presidente Ho Chi Minh durante sus actividades revolucionarias en Francia) en representación del pueblo vietnamita, presentó las «Demandas del Pueblo Annamita», en las que planteaba directamente las libertades fundamentales y los derechos democráticos. Estas ideas se institucionalizaron posteriormente en la Declaración de Independencia de 1945 y en la Constitución de 1946 - la primera de la República Democrática de Vietnam-, que afirmaba con claridad el principio de que todo el poder pertenece al pueblo, sin discriminación por clase social, religión o género.
A lo largo de los distintos periodos históricos, desde la lucha por la liberación nacional hasta la construcción y defensa del país, la postura constante del Partido Comunista de Vietnam y del Estado ha sido situar al pueblo en el centro de todas las políticas de desarrollo.
Los documentos del XIV Congreso Nacional del Partido en materia de protección e implementación de los derechos humanos reflejan con claridad la política coherente del Partido: todas las directrices y políticas del Partido y del Estado deben surgir auténticamente de las demandas, aspiraciones, derechos legítimos e intereses legales del pueblo. La felicidad y la satisfacción de la población, junto con el respeto, la garantía y la protección de los derechos humanos y de los ciudadanos, se establecen, así como criterio y objetivo último de la gobernanza.
Más de 40 años de Doi moi (renovación) han aportado pruebas claras y contundentes de que Vietnam, que en el pasado fue un país pobre y gravemente afectado por la guerra, se ha transformado en una nación de renta media, con un crecimiento económico estable y una mejora constante del nivel de vida.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Vietnam ha mejorado de forma sostenida, alcanzando 0,766 y situando al país en el grupo de desarrollo humano alto. Asimismo, el Informe Mundial de la Felicidad 2025 ubicó a Vietnam en el puesto 46 entre 143 países, lo que supone un avance significativo respecto a años anteriores.
Cabe destacar que la elección de Vietnam como miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para el período 2023-2025, así como su reelección para el período 2026-2028 con un amplio respaldo (180 de 190 votos), pone de manifiesto la confianza de la comunidad internacional. Esto no solo constituye un reconocimiento a los esfuerzos del país, sino también una valoración de su papel, responsabilidad y contribuciones activas en la promoción de iniciativas de derechos humanos a nivel regional y global.
En el plano jurídico, la Constitución de 2013 y la legislación relacionada han definido de manera cada vez más completa los derechos civiles, políticos, económicos, culturales y sociales, al tiempo que han establecido mecanismos más eficaces para su protección.
Los programas nacionales de reducción sostenible de la pobreza, desarrollo rural de nuevo tipo, seguridad social, sanidad, educación y otros ámbitos afines buscan mejorar la calidad de vida de la población y garantizar que nadie quede rezagado.
Desde la perspectiva internacional, Vietnam es un miembro activo de la mayoría de los principales tratados internacionales sobre derechos humanos. Cumple rigurosamente con sus obligaciones de presentación de informes periódicos y participa en el Mecanismo del Examen Periódico Universal (EPU), aplicando de manera responsable las recomendaciones pertinentes conforme a las condiciones reales del país.
Los argumentos contenidos en la llamada “petición” de Nguyen Dinh Thang y BPSOS no solo carecen de base práctica, sino que también van en contra de la tendencia global hacia la cooperación constructiva y el diálogo en materia de derechos humanos. El uso de los derechos humanos como herramienta de presión política no solo resulta ineficaz, sino que también erosiona la confianza y obstaculiza las relaciones de cooperación entre los países.
En el contexto de una integración internacional cada vez más profunda, Vietnam promueve de forma constante el diálogo abierto y la cooperación basados en el respeto mutuo y la no injerencia en los asuntos internos.
Cualquier diferencia debe abordarse mediante intercambios francos, sustentados en la comprensión y el respeto por las particularidades de cada nación. Este principio está igualmente consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y en las normas internacionales. Por ello, identificar y desenmascarar las tácticas distorsionadoras de BPSOS no solo es una necesidad inmediata, sino también una tarea a largo plazo para salvaguardar los fundamentos ideológicos del Partido, reforzar la confianza pública, consolidar el consenso social y reafirmar la posición de Vietnam en el ámbito internacional./.