Hanoi (Vietnamplus) - El año 2026 pondrá a prueba la resiliencia de las economías de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). No obstante, Vietnam dispone de condiciones favorables para preservar la estabilidad macroeconómica y aprovechar nuevas oportunidades en el próximo ciclo de crecimiento, según el banco HSBC.
De acuerdo con el informe “ASEAN Perspectives 2026: Prueba de resiliencia, fortaleza y determinación”, elaborado por el Departamento de Investigación de Inversiones Globales de HSBC, el país mantiene perspectivas positivas gracias a fundamentos sólidos en comercio exterior, un flujo sostenido de inversión extranjera directa (IED), la mejora gradual de la demanda interna y un amplio margen para la aplicación de políticas económicas.
El reporte señala que 2026 será un año decisivo para las economías del Sudeste Asiático, en un contexto marcado por la volatilidad del comercio global, el inicio de un nuevo ciclo tecnológico y la persistencia de riesgos políticos y de política económica. En este escenario complejo, Vietnam se perfila como uno de los pilares más estables de la región.Pese a las preocupaciones relacionadas con los aranceles y el adelanto de pedidos comerciales, HSBC considera que la ASEAN ingresa en 2026 con fundamentos relativamente sólidos.E
n 2025, las exportaciones del bloque crecieron alrededor de un 12 % interanual durante los primeros 11 meses, a pesar de un entorno internacional cambiante. Asimismo, la participación de la ASEAN en las exportaciones mundiales aumentó de aproximadamente el 7,4% en 2023 a cerca del 9,4% en 2025, lo que refleja un proceso más estructural de relocalización de cadenas de suministro y una creciente demanda tecnológica.
El informe destaca también que la IED continúa orientándose hacia sectores clave de exportación, como la electrónica, los equipos eléctricos y las industrias vinculadas a la inteligencia artificial (IA).En los primeros nueve meses de 2025, los flujos de IED hacia la ASEAN crecieron un 8,5%, con Vietnam y Malasia entre los destinos más destacados. Aproximadamente un tercio de las exportaciones del bloque corresponde a productos electrónicos, considerados una base esencial para la cadena de valor de la IA.
Vietnam figura además entre las cuatro economías con mayor proporción de exportaciones de bienes como equipos de procesamiento automático de datos y placas de circuito impreso, componentes fundamentales para la infraestructura global de inteligencia artificial.
El análisis de HSBC subraya que la IA representa una tendencia de largo plazo. En este contexto, Vietnam no solo desempeña funciones de ensamblaje, sino que avanza gradualmente hacia segmentos de mayor valor agregado mediante la atracción de inversiones de alta tecnología, el desarrollo de industrias auxiliares y la mejora de la calidad de su fuerza laboral. Estos factores reducen su vulnerabilidad frente a eventuales ajustes de la demanda mundial en el corto plazo.
En cuanto al crecimiento interno, el informe indica que la ASEAN presenta una evolución desigual. Sin embargo, HSBC estima que Malasia, Vietnam y Singapur podrían crecer en línea o incluso por encima de su potencial en 2026, gracias a su capacidad para trasladar los beneficios del comercio a los ingresos y al consumo interno, junto con el respaldo de políticas fiscales.
En el caso de Vietnam, los salarios registraron en 2025 un aumento más rápido que en otros países del bloque, mientras que las ventas minoristas crecieron cerca del 10% y el crédito mantuvo una tendencia positiva, lo que refleja una confianza estable tanto de empresas como de consumidores. El país también destaca por la continuidad y estabilidad de sus políticas económicas.
En contraste, Indonesia y Tailandia enfrentan mayores dificultades para estimular la demanda interna, mientras que Filipinas muestra una mayor tendencia al ahorro tras varios años de inflación.
Otro factor favorable para Vietnam es el margen de maniobra en materia de políticas económicas. Con una relación deuda pública/Producto Interno Bruto (PIB) relativamente baja, el país dispone de espacio para ampliar el gasto público cuando sea necesario.
La orientación de mantener un déficit fiscal superior al registrado antes de la pandemia, con el objetivo de impulsar la inversión en infraestructura y promover reformas estructurales, podría respaldar tanto el crecimiento a corto plazo como la competitividad a largo plazo.
Además, en un contexto de inflación controlada, Vietnam no enfrenta presiones para aplicar una fuerte flexibilización monetaria, lo que contribuye a mantener la estabilidad cambiaria y a reducir riesgos financieros.Aunque 2026 no será un año marcado por grandes elecciones en la ASEAN, HSBC advierte que aún persisten riesgos políticos en algunos países de la región./.