Hanoi (VNA) – La Resolución N.º 80-NQ/TW del Buró Político identifica la cultura como la columna vertebral espiritual de la sociedad y, al mismo tiempo, como un motor clave para el desarrollo rápido y sostenible de Vietnam. Convertir esa visión en realidad implica proteger los derechos de autor, preservar el valor del patrimonio y aprovechar los recursos culturales para que impulsen efectivamente la economía.
Derechos de autor: base de las industrias culturales
En todo Vietnam, las normas sobre derechos de autor en la música han cobrado protagonismo al exigir que cafeterías, restaurantes, hoteles, karaokes y supermercados paguen regalías cuando utilizan canciones protegidas con fines comerciales. Mientras muchos celebran una mayor protección para los artistas, algunos empresarios han expresado su desacuerdo, cuestionando las tarifas, los métodos de recaudación y la equidad de la política.
Las autoridades recuerdan que el pago de regalías no es una medida nueva. Ya está contemplado en la Ley de Propiedad Intelectual de Vietnam y en sus reglamentos de aplicación. El debate actual surge a raíz del Decreto 134/2026, que modifica la forma de calcular y distribuir las regalías, además de vincular las tarifas al aumento del salario base vigente desde el 1 de julio de 2026. Las tarifas varían según el tipo de negocio, su tamaño, ubicación y características del establecimiento, evitando un sistema uniforme para todos.
Desde la perspectiva de la gestión estatal y del desarrollo cultural, la aplicación efectiva de los derechos de autor se considera fundamental para proteger los derechos e intereses legítimos de los creadores. Artistas y especialistas sostienen que pagar por el uso comercial de la música es una práctica estándar a nivel internacional, comparable al pago de cualquier otro servicio esencial para una empresa. Las regalías no solo tienen un valor económico, sino que también reconocen el trabajo creativo e incentivan a los artistas a seguir produciendo.
Vietnam ha logrado avances importantes en la recaudación de regalías musicales. Sin embargo, aún persisten retrasos y evasiones por parte de algunos sectores empresariales. Los expertos recomiendan complementar las inspecciones y sanciones con una mejor educación pública, una comunicación más clara sobre la legislación y una total transparencia respecto a la recaudación y distribución de los fondos, así como sobre el funcionamiento de las entidades de gestión colectiva, con el fin de fortalecer la confianza de la sociedad.
La protección de los derechos de autor es ampliamente considerada el pilar fundamental para construir un ecosistema creativo sólido, impulsar el crecimiento de las industrias culturales y aumentar la competitividad internacional de los contenidos vietnamitas. Los ministerios también están promoviendo campañas de comunicación para que empresas y ciudadanos comprendan mejor la normativa vigente.
Patrimonio cultural: fuente permanente de desarrollo sostenible
Si los derechos de autor impulsan la creatividad del presente, el patrimonio cultural constituye una fuente igualmente poderosa para el desarrollo a largo plazo, al conectar el pasado con el presente y sentar las bases para el futuro.
Ciudad Ho Chi Minh, principal centro económico de Vietnam, posee un vasto patrimonio construido a lo largo de generaciones. Sus sitios históricos, museos, festivales y memoria urbana conforman una identidad única que, además de su valor cultural, representa un importante recurso para el desarrollo contemporáneo.
En un contexto marcado por la globalización y la transformación digital, el patrimonio es considerado cada vez más una forma de capital cultural. La historia, el arte, la arquitectura y los valores sociales fortalecen el atractivo de la ciudad, mejoran su competitividad y favorecen el crecimiento de las industrias creativas. Aprovechar adecuadamente estos recursos permitirá preservar la identidad local al tiempo que se generan nuevas oportunidades económicas.
No obstante, la rápida urbanización ejerce una fuerte presión sobre el patrimonio, especialmente sobre el patrimonio cultural inmaterial. Las artes escénicas tradicionales, los espacios culturales comunitarios y numerosos elementos de la memoria histórica de la ciudad corren el riesgo de desaparecer.
Para afrontar este desafío, la ciudad está incorporando mecanismos de protección cultural más sólidos en el proyecto de Ley sobre Áreas Urbanas Especiales, incluyendo disposiciones destinadas a preservar el capital cultural y social. Una ciudad de categoría mundial no debe medirse únicamente por su PIB o por la modernidad de sus infraestructuras, sino también por su capacidad para conservar su identidad, respetar su historia y situar a las personas en el centro del desarrollo urbano.
Actualmente, Ciudad Ho Chi Minh cuenta con 321 reliquias históricas y culturales reconocidas a nivel nacional y local, entre ellas cuatro sitios nacionales especiales, 99 sitios nacionales y 218 reconocidos por la ciudad. Además, alberga 25 museos que conservan 23 tesoros nacionales, tres elementos inscritos por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial y 15 patrimonios culturales inmateriales reconocidos a nivel nacional.
Los especialistas proponen fortalecer el marco jurídico para su protección , acelerar la transformación digital del sector cultural, impulsar el turismo cultural, las industrias culturales y la economía creativa, ampliar la cooperación internacional y aumentar la conciencia pública sobre la importancia del patrimonio. Asimismo, solicitan que la futura Ley sobre Áreas Urbanas Especiales incluya disposiciones específicas para proteger el capital cultural, la memoria urbana y el patrimonio inmaterial, manteniendo un equilibrio sostenible entre conservación y desarrollo a medida que Ciudad Ho Chi Minh evoluciona hacia una megaciudad global.
Corredores patrimoniales de la UNESCO impulsan nuevo crecimiento
Más allá de la conservación local, Vietnam está desarrollando cada vez más estrategias regionales basadas en los sitios reconocidos por la UNESCO, creando nuevas oportunidades para un crecimiento económico sostenible.
La inscripción por parte de esa entidad de las Naciones Unidas del conjunto formado por la bahía de Ha Long y el archipiélago de Cat Ba, así como del complejo Yen Tu–Vinh Nghiem–Con Son–Kiep Bac, ha abierto importantes perspectivas para el desarrollo de una economía basada en el patrimonio en el noreste del país. Este reconocimiento internacional no solo fortalece el atractivo turístico de la región, sino que también impulsa modelos de desarrollo integrados que combinan cultura, turismo y servicios de alta calidad.
Los primeros resultados son alentadores. El número de visitantes ha aumentado considerablemente tras el reconocimiento de la UNESCO, mientras que la demanda de experiencias culturales, espirituales e inmersivas continúa creciendo. Las nuevas rutas turísticas que conectan la bahía de Ha Long, en la provincia de Quang Ninh, con la bahía de Lan Ha, en la ciudad de Hai Phong, están favoreciendo una mayor integración regional, prolongando la estancia de los visitantes e incrementando su gasto.
Uno de los aspectos más destacados de este modelo es la cooperación regional. En lugar de competir entre sí, las provincias vecinas están eliminando barreras administrativas, estableciendo mecanismos conjuntos de gestión, compartiendo recursos y promoviendo una marca turística común. Como resultado, la economía del patrimonio trasciende el turismo y se convierte en una estrategia de gobernanza integrada, crecimiento verde y desarrollo sostenible.
El reconocimiento de la UNESCO también ha fortalecido el corredor de crecimiento Hai Phong–Quang Ninh, reafirmando el valor universal excepcional de los paisajes culturales, históricos y naturales del noreste de Vietnam. Además de preservar y difundir el legado nacional, estos recursos patrimoniales se están consolidando como motores concretos del turismo y del desarrollo económico local.
En conjunto, el impulso simultáneo al fortalecimiento de los derechos de autor, la protección del patrimonio y el desarrollo de la economía del patrimonio demuestra que Vietnam está avanzando en la implementación de los objetivos centrales de la Resolución N.º 80-NQ/TW. Al aprovechar el poder blando de la cultura, los responsables políticos buscan convertirla en un motor estratégico para un desarrollo nacional rápido, sostenible y profundamente arraigado en la identidad del país en esta nueva etapa./.