Hanoi (VNA) - Millones de vietnamitas acudieron el 15 de marzo de 2026 a las urnas para elegir a los diputados de la XVI Asamblea Nacional y a los miembros de los Consejos Populares para el mandato 2026-2031, en una jornada marcada por una amplia participación ciudadana en todo el país.
En cada centro de votación, desde las grandes ciudades hasta las zonas rurales, desde las llanuras hasta las regiones montañosas, se repitieron escenas sencillas, pero llenas de significado: personas mayores que analizaban cuidadosamente a cada candidato, jóvenes que acudían con entusiasmo a votar por primera vez y funcionarios electorales que ultimaban discretamente los preparativos para garantizar el normal desarrollo de la jornada. Todos compartían un mismo espíritu: participar en la gran fiesta democrática del pueblo vietnamita.
Aunque una papeleta puede parecer un gesto pequeño, detrás de cada voto hay confianza, responsabilidad y el deseo de contribuir al futuro del país. Precisamente esa confianza y el consenso de millones de electores constituyen una de las principales fortalezas del proceso de construcción y desarrollo de Vietnam.
De las ciudades a las regiones más apartadas
Banderas nacionales y carteles electorales marcaron el ambiente de la jornada en todo Vietnam. En Hanoi, miles de ciudadanos acudieron desde primera hora a los centros de votación para ejercer su derecho al sufragio.
En el colegio electoral número 2 del barrio de Ngoc Ha, la participación reunió a electores de distintas generaciones. Ngo Dieu Mỵ, maestra jubilada de 90 años, afirmó que analizó cuidadosamente a los candidatos antes de votar porque considera que cada elección contribuye al desarrollo del país y de su comunidad.
Por su parte, Ngo Tuan Khang, de 18 años, describió su primer voto como uno de los momentos más importantes de su vida.
La movilización también alcanzó las zonas fronterizas, montañosas e insulares. En algunos territorios alejados, como el archipiélago de Truong Sa (Spratly), las plataformas DK1, el yacimiento petrolero de Bach Ho o los buques desplegados en alta mar, la votación se organizó de forma anticipada o con horarios adaptados para garantizar la participación de todos los electores.
En Truong Sa, los preparativos comenzaron con antelación debido a las condiciones meteorológicas y geográficas. Las autoridades coordinaron el traslado del material electoral para asegurar el desarrollo de la jornada conforme a la legislación. Además de residentes, militares y funcionarios, cerca de medio centenar de pescadores que faenaban en aguas próximas desembarcaron en la isla para ejercer su derecho al voto.
La Guardia Costera también adaptó sus operaciones para facilitar la participación de sus efectivos. El buque CSB 6001 interrumpió temporalmente su misión de patrullaje para atracar en el puerto de Ly Son, permitiendo votar a oficiales y marineros.
En las provincias montañosas, las autoridades organizaron el proceso atendiendo a las particularidades de cada territorio. En Muong Lan, provincia de Son La, donde la mayoría de la población pertenece a minorías étnicas, los comicios contaron con el apoyo de las fuerzas fronterizas para garantizar la seguridad. Situaciones similares se registraron en Lao Cai, Da Nang y Quang Tri, donde ciudadanos de distintas comunidades étnicas acudieron a las urnas desde primeras horas del día.
Las autoridades atribuyen la elevada participación a las campañas de información desarrolladas antes de la votación. Muchos electores manifestaron su deseo de que los representantes elegidos impulsen el desarrollo económico y social, especialmente en las regiones montañosas, fronterizas e insulares.
Desde las grandes ciudades hasta los territorios más alejados, la jornada se desarrolló con normalidad y una amplia participación ciudadana, reflejando, según las autoridades, la confianza de los electores en el proceso y sus expectativas respecto al nuevo mandato.
Quienes hicieron posible una jornada excepcional
La organización de las elecciones comenzó varios meses antes de la votación. Las autoridades, junto con las organizaciones sociopolíticas y las administraciones locales, desarrollaron campañas informativas para explicar el proceso electoral y promovieron las consultas y nominaciones de los candidatos a la Asamblea Nacional y a los Consejos Populares.
Las listas definitivas se elaboraron conforme a la legislación vigente, con criterios de representatividad territorial, social, profesional y de género. Paralelamente, las mesas electorales recibieron formación y se activaron planes para garantizar la seguridad, el orden público y la respuesta ante posibles emergencias.
El presidente de la Asamblea Nacional, Tran Thanh Man, aseguró que los preparativos se desarrollaron "de forma coordinada, rigurosa y conforme a la ley", lo que, a su juicio, permitió que la jornada transcurriera con normalidad.
Detrás de la votación participaron miles de personas encargadas de organizar el proceso en todo el país. Los miembros de las mesas electorales revisaron el censo, prepararon los colegios, orientaron a los votantes y resolvieron las incidencias que surgieron durante la jornada.
Nguyen Sy Tuan, jefe de una mesa electoral del barrio de Hai Ba Trung (Hanoi), explicó que el principal reto fue garantizar el cumplimiento de cada procedimiento y atender a un electorado diverso, integrado tanto por personas mayores como por jóvenes que votaban por primera vez.
Una labor similar se desarrolló en las zonas rurales, montañosas e insulares, donde los responsables locales adaptaron la organización a las condiciones geográficas y de transporte para facilitar el acceso de los ciudadanos a las urnas.
Elecciones de la XVI Legislatura de la Asamblea Nacional y de los Consejos Populares: fomento del derecho del pueblo a decidir
Las elecciones para elegir a los diputados de la XVI Asamblea Nacional y a los miembros de los Consejos Populares para el mandato 2026-2031, concluyeron con éxito, conforme a los principios de legalidad, igualdad, seguridad, eficiencia y transparencia.
Según datos oficiales, Vietnam contaba con 76.423.940 electores, de los cuales cerca de 76,2 millones acudieron a votar, lo que representó una participación del 99,7%. Ninguna circunscripción tuvo que repetir la votación y quedaron elegidos los 500 diputados que integrarán la XVI Legislatur de la Asamblea Nacional.
Celebradas poco después del XIV Congreso Nacional del Partido, estas elecciones despertaron un amplio interés entre la población y fueron consideradas un acontecimiento político y jurídico de gran relevancia.
La votación permitió a los ciudadanos ejercer su derecho a elegir a los representantes encargados de participar en la elaboración de leyes, la supervisión de la gestión pública y la definición de las principales orientaciones de desarrollo del país durante el próximo mandato.
La jornada electoral tuvo lugar en un contexto internacional marcado por importantes transformaciones y nuevos desafíos para los procesos democráticos. La expansión de la desinformación, la polarización del debate público y el impacto de las nuevas tecnologías de comunicación han convertido la organización electoral en un reto para numerosos países.
Cada nación establece sus propios mecanismos electorales en función de su historia, cultura, condiciones sociales y estructura institucional. Aunque existen diferencias entre los modelos políticos, la participación ciudadana, la transparencia de los procedimientos y la responsabilidad de las instituciones constituyen elementos esenciales para garantizar la confianza pública.
En el caso de Vietnam, algunas personas y organizaciones sostienen que las elecciones "carecen de competencia", "no ofrecen libertad de elección" o responden únicamente al esquema según el cual "el Partido designa y el pueblo vota". Estas opiniones suelen estar basadas en la comparación con los sistemas multipartidistas existentes en algunos países occidentales.
Sin embargo, no existe un modelo democrático único aplicable a todas las sociedades. Desde esta perspectiva, cada país construye su sistema político de acuerdo con sus circunstancias históricas, culturales y sus necesidades de desarrollo.
El criterio principal para evaluar un sistema democrático no debe limitarse al número de partidos políticos existentes, sino a la capacidad real de los ciudadanos para participar en la gestión del Estado, elegir representantes, supervisar el funcionamiento institucional y beneficiarse de los resultados del desarrollo nacional.
La experiencia internacional muestra que distintos modelos políticos pueden enfrentar tanto períodos de estabilidad como de dificultades. Algunos países con sistemas multipartidistas han vivido crisis prolongadas, mientras otros con estructuras diferentes han logrado mantener estabilidad política y crecimiento económico. Por ello, ningún sistema debe ser considerado como el único patrón válido para valorar la organización política de una nación.
En el proceso electoral vietnamita, la selección de candidatos pone especial énfasis en sus cualidades personales, capacidad profesional, trayectoria, ética y prestigio dentro de la comunidad.
Las consultas realizadas antes de la elección, que incluyen la recogida de opiniones entre ciudadanos del lugar de residencia y del entorno laboral de los aspirantes, se desarrollan en varias etapas con el objetivo de garantizar que los candidatos cumplan los requisitos establecidos y cuenten con la confianza necesaria para asumir responsabilidades públicas.
El sistema también contempla mecanismos de supervisión y control para garantizar la responsabilidad de los representantes elegidos. Ante casos individuales de funcionarios o diputados que posteriormente han infringido la ley, ningún sistema institucional está completamente libre de errores personales.
Lo importante es la capacidad del Estado para detectar irregularidades, aplicar la legislación y exigir responsabilidades cuando corresponda. La investigación y sanción de conductas indebidas son presentadas como una muestra del funcionamiento de los mecanismos de control y rendición de cuentas.
Asimismo, la limitada presencia de candidatos independientes o de personas no vinculadas a un partido político no determina por sí sola la calidad de la representación. La normativa garantiza el derecho de todos los ciudadanos que cumplen con los requisitos establecidos por la ley a postularse como candidatos, dejando en manos de los electores la elección final mediante el ejercicio del voto. En este sentido, aspectos como la capacidad, la integridad, la preparación y el compromiso con la sociedad constituyen los principales criterios para evaluar el desempeño y la idoneidad de un representante público.
Cuando cada voto representa mucho más que una elección individual...
La fortaleza de unas elecciones no se mide únicamente por sus resultados, sino también por el significado que tienen para quienes participan en ellas. Detrás de cada papeleta depositada en una urna existen expectativas, aspiraciones y proyectos de futuro.
Para los habitantes de las ciudades, el voto representa la esperanza de contar con mejores infraestructuras, servicios públicos más eficientes y nuevas oportunidades económicas. Para las comunidades rurales y montañosas, simboliza la búsqueda de mejores condiciones de vida y un desarrollo más equilibrado. Los trabajadores del mar aspiran a mayores posibilidades para desarrollar sus actividades, mientras los jóvenes miran hacia un futuro con más oportunidades de educación, empleo e innovación.
Aunque las preocupaciones sean diferentes, todas forman parte de una misma aspiración colectiva: construir un Vietnam más próspero, estable y preparado para afrontar los desafíos del futuro.
La jornada electoral tuvo también un significado especial para las distintas generaciones. Para las personas mayores, representó una nueva etapa en la evolución del país; para los jóvenes que participaron por primera vez, una experiencia directa del ejercicio de sus derechos y responsabilidades ciudadanas; y para miles de funcionarios y trabajadores electorales, una tarea destinada a garantizar el correcto desarrollo del proceso.
Estas imágenes forman parte de lo que en Vietnam se denomina la “Gran Fiesta Nacional”, una expresión utilizada para destacar la dimensión social y política de los comicios.
Las elecciones de 2026 se celebraron además en un momento de reformas institucionales destinadas a reorganizar y mejorar la eficiencia del aparato estatal y de los gobiernos locales. La modificación de la Ley Electoral y la decisión de adelantar la fecha de los comicios respondieron al objetivo de acelerar la consolidación de los nuevos órganos representativos.
Cada voto depositado en las urnas simboliza la delegación de la voluntad ciudadana en quienes tendrán la responsabilidad de representar a la población en la Asamblea Nacional y en los Consejos Populares de todos los niveles.
La Asamblea Nacional de la XVI Legislatura afrontará una etapa decisiva para transformar las orientaciones estratégicas del país en políticas concretas, fortalecer el marco jurídico y abordar cuestiones fundamentales relacionadas con el desarrollo económico y social, la defensa, la seguridad y la política exterior.
En un escenario internacional marcado por oportunidades y desafíos, el nuevo Parlamento tendrá ante sí la tarea de perfeccionar las instituciones, eliminar obstáculos para el crecimiento y crear condiciones para un desarrollo más dinámico, sostenible e inclusivo.
El 15 de marzo de 2026 no fue únicamente una fecha electoral. Fue también una jornada en la que decenas de millones de ciudadanos expresaron, mediante su voto, su compromiso con el futuro de la nación.
Decenas de millones de votos emitidos en todo el país contribuirán a fortalecer la gran unidad nacional, al construir una Asamblea Nacional y Consejos Populares en todos los niveles cada vez más sólidos, sentando las bases para un desarrollo sostenible y por un Vietnam próspero, fuerte y feliz./.