Hanoi- Tras más de medio siglo dedicado a la elaboración del banh cuon (ravioli de arroz) de Thanh Tri, Hoang Thi Lan, vecina del barrio de Vinh Hung, en Hanoi, sigue manteniendo el método tradicional y transmitiendo el oficio a sus hijos.
Para su familia, preservar este oficio no solo significa ganarse la vida, sino también conservar el sabor y los valores culturales de la localidad de Thanh Tri.
Preservar el sabor tradicional
En la calle Thanh Dam, la cocina de la familia de Lan permanece siempre activa. Las finas y blancas láminas de banh cuon se elaboran a mano y se colocan cuidadosamente sobre bandejas cubiertas con hojas de plátano. A sus 71 años, Lan lleva casi 60 años dedicada a este oficio.
“Empecé a trabajar en el oficio a los 12 años. Lo aprendí de mi madre y al principio molía arroz para los vecinos. A los 15 años comencé a preparar las láminas de banh cuon por mi cuenta”, recuerda.
Para Lan, este oficio es una herencia de sus antepasados. Por ello, siempre ha considerado su deber conservarlo y transmitir a sus hijos las técnicas y secretos aprendidos a lo largo de los años.
El banh cuon de Thanh Tri no requiere ingredientes sofisticados, pero exige meticulosidad en cada etapa. El arroz se selecciona cuidadosamente, se deja en remojo unas tres horas y luego se muele hasta obtener una harina fina. Aunque las máquinas han facilitado parte del proceso, la preparación de la masa y el ajuste de su consistencia siguen dependiendo en gran medida de la experiencia del artesano.
La elaboración de las láminas es la etapa más importante. La masa debe extenderse de forma muy fina y uniforme sobre una tela. La lámina se retira justo cuando está cocida para conservar su suavidad y elasticidad. Un pequeño error puede hacer que se rompa o que no alcance el grosor adecuado.
“Aunque haya muchos clientes, hay que trabajar con calma y hacerlo bien. No se puede acelerar el proceso si queremos que el banh cuon tenga buen sabor”, explica Lan.
Su hija, Nguyen Thi Lan Huong, lleva más de 20 años dedicada al oficio y recuerda siempre las palabras de su madre: “El banh cuon de Thanh Tr tiene que ser fino”. Según Huong, no se debe priorizar la cantidad y hacer las láminas más gruesas o grandes. Un buen bánh cuốn debe ser fino, suave y combinar armoniosamente con el relleno de carne de cerdo, oreja de Judas y shiitake.
La familia de Lan mantiene la elaboración manual, aunque algunas etapas ya se han modernizado. Lan sigue seleccionando personalmente los ingredientes, desde el arroz hasta las setas y la carne, porque considera que su calidad determina el sabor del producto.
Transmitir la pasión por el oficio
En la familia de Lan, el oficio se transmite mediante la práctica diaria, con el método de “aprender haciendo” en la cocina. Huong considera que no es un trabajo demasiado pesado, pero requiere paciencia y dedicación. Con el mismo utensilio, cada persona puede elaborar láminas diferentes, dependiendo de su técnica y cuidado.
La meticulosidad en cada etapa ha permitido a la familia conservar una clientela habitual. Le Phu Sy, vecino de la calle Thanh Dam, lleva más de diez años comiendo bánh cuốn de la familia. Destaca su sabor, la calidad de los ingredientes, el precio y la atención.
Para clientes que viven lejos, como Pham Thi Thu Thuy, de Lam Dong, cada vez que viaja a Hanoi para visitar a sus familiares busca la oportunidad de disfrutar del plato. Su sabor le recuerda al bánh ướt de su tierra natal, mientras que la cercanía y amabilidad de la familia hacen que lo aprecie aún más.
Según Quan Thi Van Anh, vicepresidenta del Comité Popular del barrio de Vinh Hung, el bánh cuốn de Thanh Trì no es solo un plato tradicional, sino también un patrimonio transmitido de generación en generación. Contribuye a preservar la identidad cultural, generar medios de vida y fortalecer el orgullo de la comunidad local.
El reconocimiento del bánh cuốn de Thanh Trì como Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional reafirma el valor de este oficio y ofrece un nuevo impulso para conservarlo, promoverlo y vincularlo con el turismo y la difusión de la cultura de Hanoi.
Actualmente, más de 60 familias del barrio de Vinh Hung elaboran banh cuon. Las autoridades locales apoyan a los hogares dedicados al oficio. Tres de ellos han completado los expedientes para solicitar al Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo el reconocimiento como artesanos.
Según Quan Thi Van Anh, en el futuro las autoridades seguirán apoyando a las familias en la transmisión del oficio a las nuevas generaciones, al tiempo que trabajarán para mantener la calidad y la marca del bánh cuốn de Thanh Tri.
Desde pequeñas cocinas y a través de las manos de los artesanos, el oficio del banh cuon de Thanh Tri continúa transmitiéndose de generación en generación. Mujeres como Lan y Huong contribuyen a preservar este sabor tradicional y a mantener vivo uno de los productos emblemáticos de Thanh Tri, enriqueciendo así la cultura gastronómica de Hanoi./.