Hanoi, 25 jul (VNA) - Con el desarrollo de las industrias culturales, los recuerdos turísticos consolidan cada vez más su papel como "embajadores culturales", contribuyendo a promover la imagen del país, difundir el valor del patrimonio e impulsar la economía creativa.
Nguyen Tu Hang, integrante del comité curatorial del Festival de Diseño Creativo de Hanoi 2026 y directora de Hanoi Grapevine, afirmó que un pequeño recuerdo puede convertirse en el punto de partida para explorar y descubrir una cultura.
Como ejemplo, relató que, tras obsequiar unos pines con la imagen del teatro vietnamita de marionetas acuáticas a un centro de intercambio cultural en Japón, tres meses después esa institución se puso nuevamente en contacto para expresar su interés en conocer mejor esta manifestación artística e invitar a una compañía vietnamita a ofrecer funciones en el país.
Los recuerdos han dejado de ser simples objetos para conservar el recuerdo de un viaje y se han convertido en un medio para contar la historia cultural de Vietnam.
Según Trinh Ha Mien, fundadora de la marca Liu Lo Arts & Craft, representan el primer punto de contacto entre los visitantes y un país. Un pequeño objeto puede transmitir historias sobre las personas, el modo de vida y el patrimonio, despertando la curiosidad del público por conocer más sobre Vietnam.
Las tendencias actuales de diseño también van más allá de reproducir los símbolos tradicionales. Pines con forma de pan, cuadernos ilustrados con las calles del casco antiguo de Hanoi u objetos inspirados en la vida cotidiana ofrecen una imagen cercana y auténtica de Vietnam, aportando un nuevo atractivo a los recuerdos culturales.
Con más de dos millones de visitantes al año, el Templo de Literatura, primera universidad de Vietnam, es uno de los destinos con mayor potencial para desarrollar productos inspirados en el patrimonio.
Según el doctor Duong Ngoc Ha, subdirector del Centro de Actividades Culturales y Científicas del Templo de Literatura, la institución ha sustituido los recuerdos convencionales por diseños inspirados en las Estelas de los Doctores, el Khue Van Cac (Pabellón de la Constelación Literaria) y otros símbolos de la educación confuciana, con el propósito de narrar la tradición vietnamita de estímulo al estudio y la historia de los exámenes imperiales.
El desarrollo de estos productos también ha fortalecido la colaboración entre diseñadores y artesanos de las aldeas tradicionales, dando lugar a objetos que combinan el valor patrimonial con las necesidades de la vida contemporánea.
Aunque su precio suele ser más elevado, los artículos artesanales siguen siendo muy apreciados por su carácter único y la historia cultural que representan.
Duong Ngoc Ha señaló que un recuerdo de calidad debe combinar tres elemento esenciales: utilidad, valor estético y capacidad para transmitir la identidad cultural.
Sin embargo, la industria vietnamita de recuerdos aún afronta la competencia de productos importados de bajo costo y carece de marcas culturales con proyección internacional, así como de sistemas profesionales de diseño y distribución.
Los especialistas consideran necesario construir un ecosistema que articule el patrimonio, los artesanos, los diseñadores, las empresas y los destinos turísticos para crear una cadena de valor integral.
Cuando cada recuerdo es capaz de transmitir una historia que conmueve a quien lo recibe, la cultura vietnamita encuentra una forma natural y sostenible de proyectarse al mundo./.