Hanoi (VNA)- La libertad de creencias y de religión es un derecho humano fundamental, reconocido por la legislación vietnamita y garantizado en la práctica. Sin embargo, en los últimos tiempos, algunas organizaciones e individuos han distorsionado deliberadamente y “politizado” esta cuestión, emitiendo evaluaciones poco objetivas que no reflejan fielmente la vida religiosa en Vietnam, lo que genera malentendidos en la opinión pública internacional.
Visiones sesgadas y tergiversación
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Vietnam ha rechazado en múltiples ocasiones las valoraciones “no objetivas e inexactas” contenidas en ciertos informes. No obstante, recientemente, el 4 de marzo, la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF en inglés) volvió a publicar su informe anual sobre la situación de la libertad religiosa en el mundo en 2025, en el que incluye contenidos de carácter generalizador sobre la situación religiosa en Vietnam.
Según el doctor Hoang Van Chung, del Instituto de Estudios Étnicos y Religiosos, Academia de Ciencias Sociales de Vietnam, esto constituye una clara manifestación de la “politización” de la fe. En particular, cuando incidentes aislados, e incluso actos que violan la ley, se sacan de su contexto específico y se exageran como supuestas “represiones religiosas” sistemáticas. Este enfoque carece de fundamento y confunde deliberadamente la gestión estatal con la intervención en asuntos religiosos.
Vietnam es un país multirreligioso y multi-creencial, con más de 28 millones de fieles pertenecientes a diversas religiones y decenas de miles de establecimientos de culto. La libertad de creencias y de religión está consagrada en la Constitución de 2013 y concretada en la Ley de Creencias y Religión de 2016, considerada relativamente completa y acorde con las prácticas internacionales. En la realidad, las actividades religiosas se desarrollan de manera pública y estable, desde prácticas cotidianas hasta grandes festividades religiosas que atraen a numerosos fieles y ciudadanos.
No obstante, en varias localidades han surgido casos en los que se aprovecha la cobertura de actividades religiosas con fines ilícitos. Un ejemplo es el ocurrido en octubre de 2025, cuando la Agencia de Investigación de la Policía de la provincia de Dak Lak inició acciones judiciales y ordenó la detención provisional de Y Nuen Ayun (58 años, residente en la comuna de Ea Phe) para la investigación de delitos contra la política de unidad nacional. Los resultados preliminares indican que, desde 2019, participó en la organización denominada “Iglesia Protestante de Cristo de la Altiplanicie Occidental”, difundiendo información falsa y difamatoria contra las autoridades, y participando en reuniones en línea bajo el pretexto de “actividades religiosas” o “oraciones”, que en realidad tenían como objetivo organizar actividades contra el gobierno.
Sin embargo, las normativas estatales destinadas a garantizar el orden social, la seguridad y la protección de los derechos e intereses legítimos de la comunidad están siendo interpretadas por la USCIRF como “restricciones” a la libertad religiosa.
El doctor Hoang Van Chung subrayó que ningún país soberano permite que, en nombre de la religión, se violen las leyes o se atenten contra los intereses comunitarios o la seguridad nacional. Equiparar la aplicación de la ley con la “represión religiosa” no solo distorsiona la naturaleza de la cuestión, sino que también perjudica a las religiones legítimas que acompañan al país en su desarrollo. La libertad religiosa solo tiene pleno sentido cuando se ejerce dentro del marco legal y va acompañada de la responsabilidad ciudadana. Este es también un criterio necesario para evaluar de manera justa y objetiva la situación religiosa en Vietnam.
Garantizar la libertad de creencias y religión
El Venerable Thich Duc Thien, vicepresidente y secretario general del Consejo Ejecutivo de la Sangha Budista de Vietnam, afirmó que las actividades de esta religión en el país se desarrollan de forma favorable y estable. También señaló que ha intercambiado directamente en varias ocasiones con representantes de la USCIRF, expresando dudas sobre la metodología de investigación empleada en la elaboración de sus informes.
Por ejemplo, en uno de sus informes, se menciona el caso de Le Tung Van, en la provincia de Long An, como una supuesta muestra de represión contra el budismo. Esta valoración es completamente errónea, ya que se trataba de un caso de aprovechamiento de la religión con fines lucrativos, con graves violaciones éticas e incluso conductas relacionadas con el incesto. Si quienes formularon esta evaluación desconocían la naturaleza del caso, se trata de una falta de responsabilidad; si la conocían y aun así la incluyeron, puede considerarse una distorsión intencional de la verdad. De manera similar, el caso de la pagoda Dai Tho, en la provincia de Vinh Long, correspondía a una detención ilegal de personas, sancionada conforme a la ley, y no a prácticas religiosas como rezos o rituales.
En cuanto a la acusación de que la obligación de registrar actividades constituye una limitación religiosa, el Venerable explicó que, en provincias montañosas como Dien Bien, las minorías étnicas practican libremente sus rituales y actividades religiosas en lugares comunitarios. El registro no restringe la libertad de creencias, sino que permite a las autoridades brindar apoyo, garantizar la seguridad vial y la prevención de incendios cuando hay grandes concentraciones de personas. En la práctica, este registro tiene carácter informativo y suele ser aprobado.
Asimismo, la realidad demuestra que muchas religiones en Vietnam no solo operan de manera estable, sino que también participan activamente en ámbitos como la educación, la salud, la caridad y la protección del medio ambiente, contribuyendo a fortalecer la gran unidad nacional.
Paralelamente, Vietnam se muestra cada vez más proactivo y abierto en el diálogo internacional sobre derechos humanos y libertad religiosa. Numerosas delegaciones religiosas internacionales han visitado el país para conocer la realidad y han reconocido avances positivos en la vida religiosa.
Rechazando firmemente los puntos de vista erróneos de la USCIRF, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Pham Thu Hang, reafirmó que la política constante de Vietnam es respetar y garantizar la libertad de creencias y religión. Las políticas, esfuerzos y logros del país en la protección de los derechos humanos, incluida la libertad religiosa, han sido reconocidos y valorados positivamente por numerosos países.
“Hemos estado, estamos y seguiremos dialogando con Estados Unidos sobre cuestiones de interés mutuo, con franqueza, apertura y respeto mutuo, contribuyendo a promover la Asociación Estratégica Integral por la paz, la cooperación y el desarrollo sostenible entre Vietnam y Estados Unidos”, enfatizó./.