Hanoi (VNA) - Vietnam busca fortalecer la protección de los derechos de autor para convertir las creaciones culturales y artísticas en activos de valor, garantizar ingresos para sus creadores y generar nuevos recursos que impulsen el desarrollo de las industrias culturales.
El crecimiento económico y la mejora del nivel de vida están ampliando la demanda de productos culturales y de entretenimiento y, con ello, el mercado para las producciones vietnamitas. Para aprovechar este potencial, resulta fundamental definir claramente los derechos de propiedad y uso, garantizar la transparencia de los datos y reforzar su protección.
En los últimos dos años, el cine y la música han mostrado una notable capacidad de consumo. En 2024, la película Mai recaudó unos 520 mil millones de dongs (casi 20 millones de dólares) y vendió 6,5 millones de entradas. Un año después, Mưa đỏ (Lluvia roja) alcanzó unos 710 mil millones de dongs (27,2 millones de dólares) y atrajo a más de 8 millones de espectadores. En los escenarios, espectáculos como Anh trai say hi (Hot Bros "Say Hi") y Anh trai vượt ngàn chông gai (Call Me by Fire) han reunido de forma continua a decenas de miles de personas por función.
El crecimiento del mercado también se refleja en los ingresos por derechos de autor. Según el Centro de Protección de los Derechos de Autor Musicales de Vietnam (VCPMC), en 2025 recaudó más de 16,2 millones de dólares, un 8% más que el año anterior, de los cuales cerca de 11,5 millones procedieron de sitios web y aplicaciones musicales. Un compositor llegó a recibir más de 153 mil dólares en derechos de autor en un solo año.
Estas cifras muestran que las obras artísticas no solo tienen valor cultural, sino que pueden generar ingresos sostenidos. Sin embargo, cuando los derechos de propiedad y uso no están claramente definidos, aumentan los riesgos de pérdidas, disputas y beneficios obtenidos indebidamente, mientras los creadores pueden quedar al margen de los recursos generados por sus obras.
La cuestión adquiere mayor importancia ante el objetivo de que las industrias culturales aporten el 7% del Producto Interno Bruto (PIB) de Vietnam para 2030 y que, para 2045, los productos digitales representen más del 80% del total. Para ello, no basta con crear productos de calidad: también es necesario garantizar que los ingresos lleguen a sus autores, creadores y titulares.
El marco jurídico en materia de derechos de autor y derechos conexos ha sido reforzado durante 2025 y 2026. La Ley que modifica y complementa varios artículos de la Ley de Propiedad Intelectual entró en vigor el 1 de abril de 2026. Asimismo, el Decreto 341/2025/ND-CP elevó las multas máximas por infracciones a 250 millones de dongs (9.580 dólares) para personas físicas y 500 millones de dongs (19.160 dólares) para organizaciones, además de establecer medidas como la retirada obligatoria de contenidos infractores de Internet y la devolución de beneficios obtenidos ilegalmente.
No obstante, el desarrollo de la tecnología digital plantea nuevos desafíos. Una misma canción puede difundirse simultáneamente en redes sociales, transmisiones en directo, versiones remix o cover, contenidos generados por usuarios, anuncios, películas y videojuegos, a través de múltiples plataformas y territorios. La inteligencia artificial complica aún más la identificación de los derechos sobre voces, imágenes y estilos creativos.
Entre 2017 y marzo de 2025, más de 16.200 sitios web y enlaces que difundían ilegalmente contenidos deportivos y cinematográficos fueron bloqueados o retirados en todo el país. En 2026 también se intensificaron las actuaciones penales contra las infracciones de derechos de autor y derechos conexos.
Por ello, además de sanciones disuasorias, resulta necesario detectar rápidamente las infracciones y cortar los flujos de dinero obtenidos ilegalmente. Esta tarea requiere una respuesta integral y el desarrollo de una infraestructura digital de derechos de autor.
Según Bui Minh Tuan, presidente del Consejo de Administración de la Sociedad Anónima de Tecnología DipNET, un mercado de derechos de autor debe responder a tres cuestiones: quién es el titular, quién puede utilizar la obra y a dónde debe regresar el dinero. Para ello, no basta con los certificados, sino que se necesitan datos suficientes para identificar, rastrear y negociar los derechos.
El Decreto gubernamental 277/2026/ND-CP sobre infraestructura cultural digital orienta el desarrollo de sistemas de gestión y protección de los derechos de autor digitales, plataformas de gestión de activos y una bolsa digital de derechos de autor. Su interconexión permitiría establecer un !ciclo de vida digital" de cada obra, desde la identificación del titular y la concesión de licencias hasta la detección de infracciones y la distribución de los ingresos.
Fortalecer los derechos de autor no solo protege a los creadores, sino que también contribuye a construir un mercado cultural transparente, generar confianza y atraer inversiones, convirtiéndose en un pilar para alcanzar el objetivo de que las industrias culturales aporten el 7% del PIB de Vietnam en 2030./.