Hanoi (VNA) - Las consecuencias del Agente Naranja/Dioxina no solo afectan a quienes estuvieron directamente expuestos, sino que también suponen una carga para muchas familias a lo largo de las generaciones.
Esta realidad exige mantener un apoyo práctico y a largo plazo a las víctimas, al tiempo que se refuerza la cooperación internacional para abordar las consecuencias de los agentes químicos.
Tal información se dio a conocer durante el coloquio "65 años del desastre del Agente Naranja en Vietnam", organizado hoy en Hanoi por la Unión de Organizaciones de Amistad de Vietnam (VUFO) en coordinación con la Asociación Vietnamita de Víctimas del Agente Naranja/Dioxina (VAVA) y otras unidades.
Al intervenir en el encuentro, Dong Huy Cuong, vicepresidente de la VUFO, enfatizó que se espera que este evento contribuya a promover el papel de la diplomacia popular y movilizar el respaldo del Frente de la Patria de Vietnam, las organizaciones sociopolíticas y las organizaciones populares del país, así como alentar a los amigos internacionales a unir esfuerzos con el país para superar las secuelas del Agente Naranja/Dioxina.
A su vez, el teniente general Nguyen Huu Chinh, presidente de la VAVA, subrayó que el apoyo a las víctimas no puede limitarse a la entrega de ayuda de emergencia. Lo fundamental es movilizar el compromiso a largo plazo de toda la sociedad y generar más oportunidades para que las víctimas reciban atención sanitaria y rehabilitación, accedan a la educación y la formación profesional, desarrollen medios de vida y se integren en la comunidad, reiteró.
La Asociación de Víctimas del Agente Naranja/Dioxina de Vietnam reconoce las contribuciones de agencias, organizaciones y particulares del país, y amigos internacionales en las tareas de cuidado y apoyo a las víctimas, la descontaminación y la recuperación del medio ambiente, expresó.
Sin embargo, las necesidades siguen siendo considerables, por lo que se requieren programas de cooperación con objetivos claros, recursos estables, mecanismos de coordinación eficaces y una participación activa y sustancial de las propias personas afectadas, remarcó.
Mientras tanto, el embajador Bui The Giang, vicepresidente de la Asociación de Amistad Vietnam-Estados Unidos, destacó la importancia de transformar la buena voluntad en acciones concretas, ampliar la cooperación y movilizar recursos internacionales para los programas humanitarios.
El hecho de continuar apoyando a las víctimas y las labores de descontaminación por dioxina en Vietnam deben impulsarse mediante programas específicos, recursos adecuados y resultados susceptibles de evaluación, argumentó.
Por su parte, el doctor Charles R. Bailey, exdirector de la Oficina de la Fundación Ford en Vietnam, propuso medidas para ampliar la asistencia a las víctimas del Agente Naranja/Dioxina.
En primer lugar, planteó la necesidad de proporcionar recursos a la VAVA y al Centro Nacional de Acción para la Recuperación de las Consecuencias de los Agentes Químicos y Ambientales (NACET), con vistas a actualizar los registros de los hogares con víctimas de guerra con discapacidad que cumplan los criterios establecidos por Vietnam para los afectados del Agente Naranja/Dioxina y los damnificados por artefactos explosivos sin detonar.
A partir de esa lista, se dará prioridad a los hogares por debajo del umbral de pobreza que tengan personas con discapacidad grave y necesiten cuidados a tiempo completo por parte de sus familiares, especialmente en zonas que fueron sometidas de una intensa fumigación con agentes químicos, dijo.
Además, hizo hincapié en la importancia de mantener durante tres años el apoyo directo a las familias, mediante servicios adaptados a sus necesidades, como la mejora de las viviendas, la formación profesional, la concesión de capital para desarrollar pequeños negocios, la rehabilitación y la prestación de servicios sociales.
En la ocasión, los participantes intercambiaron opiniones sobre la movilización de apoyo a las víctimas del Agente Naranja/Dioxina, el papel de las organizaciones no gubernamentales internacionales, la promoción de la diplomacia popular en la superación de las secuelas de la guerra y la garantía de los derechos fundamentales de esas personas.
Se estima que alrededor de 4,8 millones de vietnamitas estuvieron expuestos a agentes químicos, de los cuales unos tres millones son víctimas del Agente Naranja/Dioxina.
Según estadísticas aún incompletas, hasta 2024 el país registraba más de 35 mil víctimas de tercera generación y más de seis mil de cuarta generación./.