Hanoi (VNA) - El Banco Asiático de Desarrollo (BAD) evaluó recientemente que las perspectivas económicas de Vietnam para el período 2026-2027 son relativamente resilientes y positivas en comparación con muchos países de la región, pese a un contexto mundial aún lleno de desafíos.
En una entrevista concedida a reporteros de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) al margen de la 59.ª Reunión Anual de la Junta de Gobernadores del BAD en Samarcanda, Uzbekistán, Zhang Nianshan, director general del Departamento para el Sudeste Asiático de esa institución financiera, afirmó que las perspectivas optimistas de Vietnam se basan en sólidos fundamentos estructurales.
Según Zhang Nianshan, uno de los puntos más destacados es la capacidad de Vietnam para mantener la estabilidad macroeconómica en un contexto de volatilidad. Gracias a un margen fiscal relativamente amplio y un bajo nivel de deuda pública, el Gobierno vietnamita ha gestionado eficazmente el impacto de las fluctuaciones en el mercado petrolero, contribuyendo a mantener la estabilidad de los precios. El BAD valora las medidas oportunas y decididas adoptadas por el Gobierno para minimizar los efectos negativos del entorno externo, puntualizó.
El alto funcionario del BAD también consideró que la inversión pública y la demanda interna seguirán siendo motores de crecimiento a corto plazo. El gasto en infraestructura, la recuperación del sector turístico y el proceso de transformación digital contribuirán a reforzar las perspectivas de desarrollo de Vietnam en 2026.
Además, el sector manufacturero orientado a la exportación y los flujos de inversión extranjera directa (IED) continuarán desempeñando un papel clave como motores del crecimiento económico. A pesar de las presiones derivadas del entorno externo y la elevada base de crecimiento de 2025, se prevé que estos sectores mantengan su capacidad de resiliencia en 2026.
Zhang Nianshan destacó que Vietnam registró un crecimiento superior al 8% en 2025 y reiteró su orientación hacia una economía abierta, con el objetivo de alcanzar un crecimiento de dos dígitos en el período 2026-2030 y convertirse en un país de altos ingresos para 2045.
De acuerdo con el experto, su banco reafirma su compromiso de acompañar a Vietnam en este proceso. Sin embargo, para mantener un crecimiento sostenible y fortalecer su competitividad internacional, Vietnam deberá acelerar de manera integral las reformas prioritarias.
La primera prioridad consiste en elevar la productividad laboral y la capacidad de resiliencia de la economía mediante la mejora del entorno empresarial, la simplificación de los procedimientos administrativos, el fortalecimiento de la gobernanza estatal y el impulso de la capacidad científica y tecnológica.
La segunda es desarrollar el sector financiero y el mercado de capitales, especialmente mediante la ampliación del mercado de bonos corporativos para movilizar recursos financieros de largo plazo, reducir la dependencia del crédito bancario y facilitar el acceso a capitales con costos más razonables.
La tercera es garantizar la seguridad energética y fortalecer la adaptación al cambio climático. La diversificación de las fuentes energéticas y la promoción de las energías limpias desempeñarán un papel importante para mejorar la competitividad de Vietnam a largo plazo.
Al evaluar las perspectivas de mediano plazo del Sudeste Asiático, Zhang Nianshan consideró que la región mantiene una capacidad relativamente sólida de resistencia frente a las incertidumbres globales.
No obstante, las perspectivas de crecimiento dependerán en gran medida de la capacidad para controlar los choques externos y de la eficacia de las políticas destinadas a proteger a los grupos vulnerables, manteniendo al mismo tiempo la estabilidad fiscal y macroeconómica./.