Hanoi (VNA) - La Conclusión Nº 75-KL/TW del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam del XIV mandato sobre la protección del medioambiente y la respuesta proactiva al cambio climático en el nuevo período subraya la necesidad de desarrollar ciudades capaces de resistir los efectos cada vez más graves de las alteraciones climáticas.
Mientras las lluvias torrenciales provocan inundaciones urbanas con creciente frecuencia, las olas de calor prolongadas aumentan la presión sobre las redes energéticas y el aumento del nivel del mar amenaza a los enclaves costeros, los centros urbanos de Vietnam se ven obligados a replantear sus modelos de desarrollo. En este contexto, la ciudad inteligente ya no se limita a una cuestión tecnológica, sino que se convierte en una herramienta para anticipar riesgos, mejorar la capacidad de adaptación y proteger a la población frente a los fenómenos naturales.
Las nuevas tecnologías ya permiten identificar con antelación las zonas con riesgo de inundación, adaptar el tráfico en caso de incidentes, vigilar en tiempo real la calidad del aire y simular los efectos de un proyecto antes de su ejecución. Estas capacidades se están convirtiendo progresivamente en un estándar de la gestión urbana moderna.
Según Tran Quoc Thai, director de la Agencia de Desarrollo Urbano, dependiente del Ministerio de Construcción, Vietnam cuenta actualmente con más de 900 ciudades y núcleos urbanos, mientras que la tasa de urbanización continúa aumentando rápidamente. Como motores fundamentales del crecimiento económico, las zonas urbanas también figuran entre los espacios más vulnerables al cambio climático debido a su elevada densidad demográfica, la presión sobre las infraestructuras y la concentración de activos económicos.
El Banco Mundial (BM) también considera a Vietnam uno de los países más expuestos a las consecuencias del cambio climático. Sin un fortalecimiento de la capacidad de adaptación, los impactos climáticos podrían afectar significativamente al crecimiento a largo plazo, especialmente en las ciudades costeras y las zonas bajas.
Entre las localidades pioneras, Da Nang se ha consolidado como uno de los ejemplos más avanzados en materia de ciudad inteligente. La urbe central ha establecido un Centro de Información, Monitoreo y Gestión Inteligente conectado con múltiples sectores, incluidos el transporte, los servicios públicos, el medio ambiente y las denuncias ciudadanas. Este modelo representa una evolución importante, al pasar de una gestión basada en informes manuales a una gobernanza sustentada en datos. De este modo, las autoridades pueden supervisar la situación urbana en tiempo real e intervenir de forma preventiva en lugar de limitarse a reaccionar ante los problemas.
Otras grandes ciudades también avanzan en esta dirección. Hanoi desarrolla actualmente bases de datos destinadas a apoyar la planificación urbana y la gestión del transporte y el medio ambiente, mientras que Ciudad Ho Chi Minh centra sus esfuerzos en los problemas de inundaciones, movilidad urbana y desarrollo sostenible.
En Ciudad Ho Chi Minh, la adaptación al cambio climático se ha convertido en una cuestión especialmente urgente. La metrópoli afronta simultáneamente riesgos de inundaciones provocadas por fuertes lluvias, mareas, hundimiento del terreno y aumento del nivel del agua. En este contexto, la integración de datos meteorológicos, hidrológicos, de planificación territorial y de infraestructuras resulta indispensable para elaborar estrategias a largo plazo.
En Hanoi, además de las inundaciones, las autoridades también deben hacer frente al efecto de isla de calor urbana, provocado por la elevada densidad de construcciones y la escasez de espacios verdes. Los expertos consideran que las soluciones deben combinar las tecnologías digitales, la planificación urbana verde, el transporte sostenible y una gestión basada en datos.
Según el BM, las inversiones en resiliencia climática no solo permiten reducir los daños causados por los desastres naturales, sino que también sientan las bases para un crecimiento sostenible. Para un país que atraviesa un rápido proceso de urbanización como Vietnam, integrar las cuestiones climáticas desde la etapa de planificación constituye un factor determinante.
En los próximos años, el desarrollo urbano deberá orientarse hacia la construcción de un nuevo ecosistema de gobernanza en el que los datos se compartan, las tecnologías se utilicen de manera eficaz y los ciudadanos ocupen el centro del proceso de desarrollo.
En un contexto en el que el cambio climático se convierte en un desafío permanente, la ciudad inteligente aparece así como un verdadero escudo, capaz no solo de ayudar a las ciudades vietnamitas a hacer frente a las perturbaciones ambientales, sino también de impulsar su desarrollo sostenible a largo plazo./.