Hanoi (VNA) - A pesar de sus sofisticadas técnicas y productos únicos, muchas aldeas artesanales tradicionales aún enfrentan dificultades para acceder al mercado.
Muchos artesanos no logran vivir de su oficio y las nuevas generaciones muestran menor interés en continuar la tradición. Por ello, además de políticas de apoyo, es necesario crear un ecosistema que conecte producción, diseño, comercialización y mercado, integrando las aldeas artesanales en la cadena de valor de las industrias culturales.
La cubierta de tul para alimentos elaborada por los artesanos Tran Ba Kha y Nguyen Thi Tien, de la aldea de tejido de ratán de Phu Vinh (Hanoi), se vendió por unos 30 millones de dongs (aproximadamente 1.150 dólares), demostrando que los productos artesanales con características únicas aún pueden atraer a los consumidores cuando llegan al público adecuado.
Sin embargo, este tipo de éxito sigue siendo poco frecuente. Muchos productos tradicionales todavía tienen dificultades para encontrar mercados, se comercializan a precios bajos que no compensan el esfuerzo invertido y afrontan una fuerte competencia de productos industriales baratos y fabricados en serie.
El artesano Dang Van Hau, dedicado a preservar la tradición de fabricación de juguetes de Xuan La, señaló que los artesanos no solo deben elaborar los productos, sino también buscar mercados, promocionarlos, construir marcas y ampliar sus canales de comercialización.
Su aspiración es establecer vínculos con empresas culturales y equipos de diseño, de modo que los artesanos puedan concentrarse en la creatividad, preservar las técnicas tradicionales y elevar el valor de sus productos.Esta realidad demuestra que los artesanos cuentan con grandes fortalezas en materia de técnicas y conocimientos tradicionales, pero presentan limitaciones en áreas como el diseño, la comercialización, la comunicación y la tecnología.
Al mismo tiempo, las necesidades y tendencias de los consumidores cambian rápidamente, lo que dificulta que muchos productos de alta calidad logren ampliar su presencia en el mercado.
Con unas 1.350 aldeas artesanales y localidades con oficios tradicionales, Hanoi dispone de importantes recursos para desarrollar el turismo, el diseño creativo y las industrias culturales.
Sin embargo, los actuales programas de apoyo todavía no han aprovechado plenamente este potencial. La ciudad necesita pasar de un modelo de apoyo individual a la construcción de un ecosistema interconectado, en el que especialistas y entidades de distintos ámbitos contribuyan a la investigación de mercados, el desarrollo de diseños, la creación de marcas y la ampliación de los canales de distribución.
Varios modelos de cooperación ya están mostrando resultados positivos. En el Festival de Diseño Creativo de Hanoi 2026, el programa “Colaboración Creativa” llevó productos artesanales tradicionales a espacios comerciales, creando oportunidades para conectar a los artesanos con empresas, instituciones culturales y la comunidad creativa.
Asimismo, el Centro de Actividades Culturales y Científicas Van Mieu - Quoc Tu Giam encargó a artesanos especializados en ratán y bambú el desarrollo de líneas de regalos inspiradas en la identidad del sitio histórico, creando así nuevos canales de comercialización.
Desde la perspectiva de la investigación, Lu Thi Thanh Le, profesora del Departamento de Industrias Culturales y Creativas de la Facultad de Ciencias y Artes Interdisciplinarias de la Universidad Nacional de Vietnam en Hanoi, señaló que, para que las aldeas artesanales puedan desarrollarse de manera sostenible, es necesario combinar los valores tradicionales con un lenguaje de diseño adaptado a las demandas del mercado.
La colaboración entre artesanos y equipos creativos permitirá desarrollar productos que preserven la identidad cultural y, al mismo tiempo, respondan a las necesidades de los consumidores actuales.
Un ecosistema de apoyo eficaz permitirá a los artesanos concentrarse en la creatividad y la preservación de las técnicas tradicionales, al tiempo que contribuirá a ampliar los mercados, generar medios de vida sostenibles e integrar los conocimientos tradicionales en la vida contemporánea. Este modelo constituye también un recurso importante para impulsar la economía creativa y las industrias culturales de la capital./.