Hanoi – La economía vietnamita cerró el primer semestre de 2026 con resultados superiores a las expectativas, consolidando su posición como la economía de mayor dinamismo de la ASEAN.
Ante este desempeño, los expertos del banco singapurense UOB elevaron del 7% al 8,5% su previsión de crecimiento del producto interno bruto (PIB) de Vietnam para 2026. La revisión al alza responde a la fuerte aceleración de la producción industrial, la inversión y los flujos de inversión extranjera directa (IED), así como a la resiliencia del comercio internacional. Al mismo tiempo, la moderación de la inflación amplía el margen de maniobra para la política monetaria.
Según los datos publicados el 3 de julio por la Oficina Nacional de Estadística, el PIB creció un 8,39% en el segundo trimestre, tras aumentar un 7,94% en el primero, situando el crecimiento acumulado del primer semestre en un 8,18%.
El resultado cobra especial relevancia en un contexto internacional marcado por numerosos desafíos, entre ellos los conflictos en Oriente Medio, el aumento de los costos energéticos, los riesgos de interrupción de las cadenas de suministro y la evolución de las políticas comerciales a nivel mundial.
Según los analistas de UOB, Vietnam mantiene el mayor ritmo de crecimiento entre las economías de la ASEAN, mientras que los demás países del bloque registraron tasas de expansión de entre el 2,8% y el 6% durante el mismo período.
La industria y la construcción continuaron siendo los principales motores del crecimiento, con una expansión del 10,51% en el segundo trimestre. La industria manufacturera destacó por su dinamismo, impulsada por la fuerte demanda mundial de tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial. Los sectores de servicios y agricultura también crecieron un 7,87% y un 4,06%, respectivamente.
Paralelamente, Vietnam sigue beneficiándose de la tendencia mundial hacia la diversificación de las cadenas de suministro. A finales de junio de 2026, la IED desembolsada alcanzó los 13.000 millones de dólares, un 11,2% más interanual, mientras que el capital registrado se disparó un 61%, hasta los 34.700 millones de dólares. Estas cifras refuerzan las expectativas de que 2026 pueda convertirse en un año récord en materia de atracción de inversión extranjera directa.
No obstante, este sólido crecimiento estuvo acompañado de un deterioro de la balanza comercial, que registró un déficit de 15.000 millones de dólares durante el primer semestre, debido al aumento del costo de las importaciones de energía en medio de la inestabilidad en Oriente Medio.
En cuanto a la inflación, comenzaron a observarse señales de moderación. El índice de precios al consumidor (IPC) aumentó un 4,69% interanual en junio, después de registrar tasas superiores al 5% durante dos meses consecutivos. La inflación media del primer semestre se situó en el 4,38%, mientras que la inflación subyacente alcanzó el 4,12%.
Diversas medidas adoptadas por el Gobierno, como la reducción de los impuestos sobre los combustibles y el impulso de los vehículos eléctricos y los biocombustibles, contribuyeron a contener las presiones inflacionarias. Este escenario ofrece un mayor margen de maniobra al Banco Estatal de Vietnam, que, según los analistas de UOB, probablemente mantendrá sin cambios sus tipos de interés oficiales durante el resto del año, con el objetivo de estabilizar el tipo de cambio y respaldar la actividad económica.
Asimismo, la estabilidad monetaria y el mecanismo de gestión del Banco Estatal aportan señales positivas para el segundo semestre. El dong vietnamita mostró una notable resiliencia en junio y se estabilizó en torno a los 26.300 dong por dólar estadounidense.
De cara a los próximos meses, la posible reclasificación de Vietnam como mercado emergente, prevista para septiembre de 2026, podría convertirse en un catalizador adicional para atraer flujos de capital indirecto al país./.