Gracias a la estabilidad de sus exportaciones y al flujo continuo de inversión extranjera directa (IED), Vietnam se posiciona con solidez en la ASEAN al inicio de 2026, de acuerdo con los análisis presentados por el Banco Mundial (BM).
Pese a la volatilidad internacional provocada por las crisis petroleras y las tensiones en Oriente Medio, el BM sostiene que la nación asiática aún dispone de espacio para ejecutar reformas clave. Estas medidas buscan estimular el crecimiento futuro, fortalecer el ámbito privado y elevar la resistencia económica.
Crecimiento líder dentro de la región
En su informe económico actualizado sobre Vietnam de mayo de 2026, el BM afirmó que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del país alcanzó el 8% en 2025, el más alto de la ASEAN.
La tendencia al alza continuó durante el primer trimestre de 2026 con una tasa de crecimiento del 7,8%, la más alta de los últimos nueve años.
La directora de la división del BM para Vietnam, Camboya y Laos, Mariam J. Sherman, subrayó que el país sigue siendo una de las economías más dinámicas de la región, con niveles positivos de crecimiento, exportaciones e inversiones.
El crecimiento sigue impulsado por la solidez de las exportaciones y la inversión, mientras que la economía sigue mostrando su resiliencia frente a los embates externos, gracias a un programa integral de reformas y al mayor proceso de racionalización administrativa desde el período Doi Moi (Renovación).
Más allá del comercio, la inversión pública se perfila como un motor de crecimiento crucial. Según el BM, Vietnam está implementando un programa de inversión en infraestructura por un valor aproximado de 320 mil millones de dólares para los próximos cinco años, junto con reformas institucionales y la racionalización del aparato a gran escala.
El organismo estima que las perspectivas a mediano plazo de Vietnam son positivas, a pesar del aumento de los riesgos a corto plazo, teniendo a la manufactura y las exportaciones como sus principales motores económicos.
No obstante, los elementos cruciales para la siguiente etapa radican en la habilidad para conservar el valor añadido en el país, consolidar las alianzas entre los negocios locales y las firmas extranjeras, y elevar el rendimiento de los trabajadores.
Al mismo tiempo, la economista principal del BM, Tehmina S. Khan, señaló el fuerte impacto positivo que genera la ola de IA en Vietnam. El país registra una de las tasas más altas a nivel global en este sector, con exportaciones asociadas a la inteligencia artificial que rozan el 30% del PIB.
Vietnam se encuentra actualmente en la "era de Doi Moi 2.0", caracterizada por una importante racionalización del aparato estatal. Entre 2025 y abril de 2026, la nación promulgó más de 86 leyes y aproximadamente 300 decretos destinados a eliminar barreras legales, mejorar el entorno de negocios y promover el sector privado.
Ante los riesgos externos
El BM advirtió que desbloquear recursos para el sector privado será un factor clave para la creación de empleos de alta calidad y la mejora de la competitividad de la economía vietnamita.
Durante el XIV Congreso Nacional del Partido, se ratificó el compromiso de alcanzar un incremento medio del PIB de doble dígito en lo que resta de década, con la meta de situar el ingreso per cápita en ocho mil 500 dólares para el año 2030.
De forma simultánea, se proyecta una inversión de aproximadamente 320 mil millones de dólares para fortalecer la infraestructura en el lustro que recién comienza, en aras de superar los actuales obstáculos en las áreas de logística, energía y conectividad digital.
De ahí que el Ejecutivo lidera la reestructuración institucional más profunda desde la época del Doi Moi, adoptando una serie de reformas fundamentales para elevar la eficiencia y desactivar los cuellos de botella, como reducir a la mitad las provincias, suprimir el nivel administrativo distrital, optimizar el aparato de las instituciones públicas con la reconversión de 100 mil empleos, digitalizar los trámites gubernamentales y unificar múltiples ministerios y dependencias.
Tomando eso en cuenta, el BM sugiere que, a fin de mantener la expansión económica a largo plazo, la nación debe robustecer su mercado de capitales, optimizar el uso de los fondos en inversión pública y captar inversión extranjera directa de alta calidad para asegurar la transferencia tecnológica, impulsar la innovación y consolidar una mayor conexión con las empresas nacionales./.