Hanoi (VNA) - En medio del ritmo acelerado de la vida moderna, cada vez más viajeros buscan experiencias más profundas y auténticas. En ese contexto, el llamado “turismo lento” (slow travel) gana protagonismo y redefine las tendencias del sector, al priorizar estancias más largas, conexiones culturales y una relación más cercana con los destinos visitados.
Lejos de las rutas frenéticas y de la obsesión por acumular fotografías o “check-ins”, esta modalidad invita a los turistas a sumergirse en la vida local: recorrer con calma mercados tradicionales, aprender recetas típicas, pedalear por aldeas costeras o simplemente disfrutar del ritmo pausado de las comunidades rurales. Más que la velocidad, el turismo lento pone el énfasis en la calidad de la experiencia y en el equilibrio personal.
De acuerdo con un análisis de CNBC basado en 25 informes internacionales sobre turismo, las tendencias globales de viajes para 2026 estarán marcadas por la búsqueda de experiencias personalizadas, sostenibles y enriquecedoras, dejando atrás el enfoque centrado únicamente en la cantidad de destinos visitados. El informe destaca además un creciente interés por destinos secundarios, alejados de los grandes circuitos turísticos, capaces de ofrecer vivencias más auténticas y profundas.
En ese escenario, Vietnam emerge como uno de los países con mayor potencial para el desarrollo del turismo lento. Según Agoda, Hoi An encabeza la lista de los principales destinos asiáticos para esta tendencia gracias a su casco antiguo, ideal para recorridos a pie o en bicicleta y para disfrutar de experiencias culturales locales. Los visitantes pueden participar en clases de cocina tradicional, visitar talleres de sastrería o recorrer los verdes arrozales que rodean la ciudad.
Anteriormente, Nha Trang, Da Nang y Ciudad Ho Chi Minh también fueron reconocidas por Agoda como destinos ideales para este tipo de turismo, reflejando el creciente atractivo internacional de Vietnam y su capacidad para desarrollar propuestas orientadas a la experiencia y la sostenibilidad.
En los últimos años, modelos como homestays, farmstays, turismo comunitario, retiros de bienestar, rutas de trekking, walking tours y viajes en tren han experimentado un notable crecimiento en el país. A ello se suman localidades como Hanoi, Hue, Ninh Binh, Thanh Hoa, Da Lat y Can Tho, que aprovechan sus paisajes naturales y riqueza cultural para atraer a viajeros interesados en una experiencia más pausada y conectada con el entorno.
Especialistas señalan que el turismo lento no solo favorece el bienestar de los visitantes, sino que también contribuye a prolongar la estancia, aumentar el gasto turístico y fortalecer la preservación de la identidad cultural local. Asimismo, permite distribuir de forma más equilibrada el flujo de visitantes, reduciendo la presión sobre la infraestructura, los recursos naturales y el medio ambiente, en consonancia con la estrategia vietnamita de promover un turismo verde y sostenible.
No obstante, se advierte que Vietnam todavía se encuentra en una fase inicial en el desarrollo de este modelo y necesita avanzar hacia una planificación más integral. El principal reto radica en abandonar la visión basada exclusivamente en la cantidad de turistas para centrarse en la calidad y profundidad de las experiencias ofrecidas. De lo contrario, muchos destinos podrían enfrentar problemas de saturación, comercialización excesiva y pérdida de identidad cultural.
Según expertos del sector, en un mercado turístico global cada vez más competitivo, las ventajas basadas únicamente en precios bajos perderán relevancia. En cambio, los destinos capaces de contar historias, ofrecer experiencias diferenciadas y preservar sus valores culturales y naturales serán los que mantengan un atractivo sostenible en el tiempo.
En esa línea, representantes de la agencia de viajes Vietravel indicaron que la empresa ya impulsa productos turísticos de “nueva generación” integrados con criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), orientados a promover un turismo responsable con el medio ambiente y las comunidades locales, así como con estándares de gestión sostenible. Estos programas también incorporan el enfoque LEI (Lifestyle, Experience and Identity), centrado en ofrecer experiencias más auténticas, emocionales y conectadas con la identidad cultural de cada destino.
Los especialistas coinciden en que será clave fortalecer la gestión y planificación de los destinos, promover espacios verdes y garantizar la participación activa de las comunidades locales en la cadena de valor turística para consolidar un modelo de turismo lento auténtico y sostenible que posicione a Vietnam como un destino al que los viajeros quieran regresar./.